Las obras narrativas que basan en el misterio parte su efectividad y del interés que despiertan en el público, como la miniserie Caballero Luna (2022) y la mayoría del Universo Cinematográfico de Marvel, necesitan ofrecernos diferentes giros a lo largo del desarrollo de su argumento para impresionar y mantener los ojos fijos en la pantalla. Y el episodio “The Tomb” (1x04) de las aventuras protagonizadas por el Marc Spector de Oscar Isaac es ejemplar en ese sentido.

En el guion firmado por Alex Meenehan, Peter Cameron y Sabir Pirzada hay varios volantazos sorprendentes; incluso alguno capaz de volarnos la cabeza porque manipula nuestra noción de la realidad sobre lo que sucede. Pero el primero de verdadera relevancia que se produce está relacionado con la tumba egipcia que el peligroso Arthur Harrow de Ethan Hawke y los suyos, por un lado, y Steven Grant y la Layla El-Faouly de May Calamawy, por otro, buscan con ahínco.

Los unos intentan resucitar a la diosa Ammit para que desate su horrible poder justiciero a lo Minority Report (2002) y el par con el protagonista de Caballero Luna, impedírselo. La clave para ello se encuentra en dicho recinto funerario, y hasta allí descienden estos personajes, poniendo en peligro sus vidas. Pero lo que no adivinaríamos ni en un millón de años es la identidad del difunto al que le dedican semejante construcción subterránea. Nada menos que Alejandro Magno.

Un personaje histórico fascinante en ‘Caballero Luna’

Imperio Macedonio (323 a. e. c.)

El mayor artífice del Imperio Macedonio es uno de los hombres que mayores controversias y pura fascinación han causado entre los historiadores que se especializan en la Antigüedad, y ríos ingentes de tinta académica. Nacido en el año 356 a. e. c., tuvo al filósofo Aristóteles como maestro y se enemistó con su difícil padre, Filipo II, por sus nuevas nupcias hasta el punto de que le amenazara con declararle hijo bastardo.

Al morir este violentamente en el 336, se sentó en el trono de Macedonia tras haberse librado de sus otros aspirantes, sometió a los pueblos rebeldes que pretendían sacudirse de encima el yugo macedonio aprovechando la coyuntura de la sucesión monárquica y, hasta el día confuso en que Alejandro Magno estiró la pata y metieron su cadáver en la tumba perdida que se ve en Caballero Luna, conquistó el mundo.

O, al menos, la vasta zona del mismo comprendida entre Grecia, el valle del Indo por el Este y Egipto por el Oeste. Así, logró vengarse de los persas ocupando su imperio y, con todo, en sus trece años de caudillo, se desempeñó además como hegemón griego, faraón egipcio y rey de Asia, Media y Persia y, al derribar tantas murallas fronterizas, propició el intercambio cultural del periodo helenístico (323-30 a. e. c.).

La voz de Ammit

Marvel Studios | Disney+

Los persas controlaban Egipto desde el año 343, como antes lo habían hecho entre el 523 y el 404, y Alejandro Magno acabó con un dominio que se aborrecía en el 332, ganándose la gratitud de los pobladores en el país del Nilo. Le consideraban su libertador y creían que era descendiente directo del rey Nectanebo, representante de Amón y, por lo tanto, hijo de tal deidad celeste. Y así fue como decidieron nombrarle faraón.

En Caballero Luna, le descubrimos como “la voz de Ammit”, según afirma el Steven Grant de Oscar Isaac ante su sarcófago; es decir, el último avatar de la diosa con cabeza de cocodrilo y el resto, león de la cintura para arriba e hipopótamo hacia abajo. Lo que no contradice en la ficción de Marvel lo que sabemos sobre el conquistador de Macedonia al que admiraban Julio César y Napoleón, un sujeto muy religioso que practicaba el politeísmo habitual de su tiempo.

Y, según las crónicas, Alejandro Magno falleció en el 323 a. e. c. sin haber podido consolidar su imperio, en el palacio real de Nabucodonosor II de Babilonia y con solo treinta y dos años. Pero, como las circunstancias en las que ocurrió son oscuras y hay especulaciones sobre varias enfermedades letales o incluso un envenenamiento, los guionistas de Caballero Luna, si quieren, pueden relatarnos que quienes se oponía a Ammit se propusieron acabar con él y lo consiguieron.

Alejandro Magno ya estaba en los cómics de Marvel, pero no así

Marvel Studios | Disney+

Sin embargo, no disponemos de una base narrativa en los cómics de Marvel para esta historia con el macedonio como servidor de la diosa egipcia. Pero sí aparece. En el número tres de Adventures into Weird Worlds (1951), atraviesa con sus soldados una extraña niebla azul y viaja unos 10.000 años atrás en el tiempo, hasta la Era Hiboria de Conan, el bárbaro, y fundan la dinastía griega. Y otra neblina les hace regresar más tarde a la época correspondiente.

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Y, según el número 457 de The Incredible Hulk (1997), cuando Alejandro Magno lucha contra los persas para apropiarse de Egipto en el 330 a. e. c., un mutante poderosísimo contempla a la batalla: En Sabah Nur, el villano de la película X-Men: Apocalipsis (2016), al que encarna el mismo Oscar Isaac, que reprende a su pueblo por adorar al conquistador y que logra que huya de sus propios dominios por la risa siniestra que se le escapa por las pretensiones de divinidad del joven.