Desconectar a Rusia de internet. Esa era una de las peticiones que Ucrania ha realizado en los pasados días, con el fin de aislar en el máximo grado posible a su ahora invasor.

Porque la guerra entre Ucrania y Rusia es una que copa las portadas de los diarios y llena los minutos de los informativos, sí. Pero en pleno siglo XXI y en una Europa desarrollada, internet se ha revelado como el gran canalizador de los datos de un conflicto que ha traspasado las fronteras del viejo continente.

Y es ese inabarcable poder el que ha hecho a Ucrania solicitar una desconexión de Rusia de internet. Así lo revela una carta emitida por el Gobierno de Volodímir Zelenski al responsable de la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN) en Ucrania y a Centro de Coordinación de redes IP europeas (RIPE NCC).

Entre las peticiones, se listan el "revocar, en forma permanente o temporal, los dominios “.ru”, “.рф” y “.su”. […] Contribuir a la revocación de certificados SSL para los dominios antes mencionados", además de "apagar los servidores raíz DNS ubicados en la Federación Rusa".

La desconexión de Rusia

La petición ucraniana para desconectar dominios y servidores clave en Rusia persigue, entre otras cosas, evitar "la propaganda y la desinformación", tal y como expresan en el citado documento.

Sin embargo, las ramificaciones de una acción de tal calibre serían numerosas y con infinidad de problemáticas asociadas. Entre las voces que primero se manifestaron en contra estaba la de Bill Woodcock. Es el directivo de Packet Clearing House, una firma sin ánimo de lucro responsable en el mantenimiento de infraestructura.

En un hilo en su perfil de Twitter, explicaba que estas medidas afectarían "a los civiles rusos" pero que de manera muy poco probable harían lo propio con el Gobierno o el conjunto militar. No solo lo harían en cuanto a experimentar problemas de conexión, sino también en materia de seguridad, dejando desprotegidos a los usuarios en los intercambios de información y datos sensibles habituales, como las conexiones con el banco.

"A corto plazo, este es un mal plan porque dejaría al ciudadano ruso fuera de las noticias y perspectivas internacionales, dejándolo solo con lo que el gobierno ruso decide decirles. Esa no es una gran manera de disminuir el apoyo público ruso a la guerra".

Rusia, Ucrania y la guerra del relato en internet

Uno de los puntos calientes en el tridente de información, internet y conflicto ha sido estos días el papel de los medios prorrusos. Uno que la UE, junto con plataformas como Twitter o Facebook, se han apresurado a atajar, vetando a medios como RT (Russia Today) o Sputnik.

Una medida, a todas luces, menos conflictiva que intentar tumbar conexiones de internet de un país entero de manera unilateral. Si esto llegara a ocurrir, y organismos como la ICANN o RIPE decidieran involucrarse de esta manera, la disrupción de los protocolos que regulan el internet actual podría empujar a cada vez más países a crear sus propias alternativas de redes de comunicación paralelas, como apunta Woodcock.

Vladimir Putin.

El Gran Cortafuegos chino es un ejemplo de cómo un país puede alejarse del estándar considerado inquebrantable en buena parte del resto del mundo. Y Rusia, precisamente, lleva tiempo coqueteando con la idea de un internet a medida.

Hablamos, claro, de RuNet, el gran proyecto de Moscú para hacer de internet en Rusia algo mucho más local y maleable para el Estado. Pasos como el requerido por Ucrania no harían, probablemente, sino acelerar el proceso de hacer realidad una red de redes "capada" en un país que lleva años planeando esta potencial realidad.

La desconexión de Rusia de internet, tal y como la entendemos, puede que termine ocurriendo. Pero parece mucho más probable que sea de motu proprio que a petición de, en este caso, Ucrania.