El capítulo 83 de Ataque a los titanes (Shingeki no Kyojin) respondió una de las preguntas más constantes entre los espectadores que han seguido la historia a través del anime: ¿qué ocurrió con Levi? En el anterior episodio se hizo realidad una de las principales sospechas: seguía con vida. “Orgullo” describió la historia de él y Hange luego de que ambos escaparan de la fracción jaegerista. Su reincorporación al relato es, también, la reestructuración de las fuerzas. 

Luego de un puñado de capítulos en los que la adaptación respondió sin peros, el episodio 83 dejó algunas dudas al respecto. Esto se hace evidente en las transiciones entre distintos momentos. Se entiende que haya saltos temporales en el relato. Sin embargo, la transición de un punto a otro fue abrupta en el manejo de la paleta de colores, incluso en el tipo de dibujo. Más que una crítica estética es un cuestionamiento narrativo: detalles como esos distraen al espectador, dentro de un anime que, por su riqueza, no puede permitirse esos descuidos. 

La imagen de Eren Jaeger convertido en el Titán Fundador sigue sin revelarse y Shingeki no Kyojin se encarga de conservar la expectativa en relación con su figura. Por eso Pieck Finger le preguntó a Hange: “¿Viste al Titán Fundador?”, a lo que ella respondió: “Sé que es enorme”. El título del capítulo, “Orgullo”, podría resumirse en la decisión de Connie Springer en relación con Falco. Pero también en cómo los distintos involucrados en el conflicto, tanto de Marley como de la Isla Paradis, deciden deponer su ego en favor de un plan mayor: intentar detener a Eren.

Levi regresa al juego en Shingeki no Kyojin

Antes y durante la activación de El Retumbar, Hange cuidó de Levi. Ella, especialista en titanes, atribuye su capacidad de resistencia a su linaje. El Capitán Ackerman despierta de su sueño de sanación y lo primero por lo que se interesa es el Titán Bestia, al que prometió matar. Su grandeza parece estropeada, su mano mutilada de forma parcial y el rostro vendado basta para presentar la gravedad de su estado. Sin embargo, su voluntad sigue intacta: ¿dónde está Zeke?

Ataque a los titanes nos lleva de vuelta al momento en el que Theo Magath y Pieck Finger conversan con Hange y Levi. El encuentro podría haber derivado en alguna especie de pulso o en la rendición de uno por los otros. Pero no. Resultó en el primer encuentro de lo que más adelante será una alianza entre las fuerzas que se oponen a la fracción jaegerista y a los intereses de Eren como Titán Fundador.

A juzgar por la reacción inicial de Levi acerca de Zeke, es claro que esa relación entre ambos tendrá al menos un capítulo más, con la promesa de muerte sobre la mesa.

El crecimiento de Connie Springer

Movido por la desesperación, Connie secuestró a Falco para dejar que su mamá se lo devorará y, así, poder traerla de vuelta a su forma humana. Armin y Gabi fueron tras él, alcanzándolo en el momento justo, cuando Connie está a pocos instantes de entregar al niño. Entre uno y otro momento hay una serie de factores a tener en cuenta.

Desde el viaje a caballo entre Connie y Falco hasta esa conversación ante el titán en el que se convirtió la mamá del primero, reconoció en el niño bondad y nobleza. Aquel impulso inicial, venido desde el miedo y la desesperación, se fue fragmentando debido a la calidad humana del más joven.

Falco, como ya ocurrió con Gabi, es capaz de moldear el carácter y las decisiones de otros sin proponérselo. Le basta ser él mismo para que su entorno reconozca aquello que fueron perdiendo entre tantos combates, manipulaciones y espirales de odio. En ese contexto, Armin vuelve sobre sus fantasmas, la sensación de que él no debió sobrevivir sino Erwin Smith. Por eso intenta cubrir el espacio que Connie intenta llenar con Falco.

La decisión de Armin descubrió un sentido de humanidad que parecía perdido en el otro personaje. Así fue más sencillo acercarse a un ideal de su mamá: ser el mejor soldado posible. Desde ahí se explica que, al final del episodio de Ataque a los titanes, con varios de los aliados, fueron a por Reiner para convocarlo y, en palabras de Connie, ir “a salvar el mundo”.