Dentro del plano digital y sus múltiples ramificaciones, desde hace unos años se produce una de los enfrentamientos más feroces: la guerra del streaming. Después de que Netflix inaugurada un servicio en el que sus suscriptores podía tener un catálogo de películas, series y documentales a disposición, se sumaron nuevas compañías. Pero eso que se resume en una sola oración no es tan sencillo, en especial cuando uno de los involucrados es Disney.

Netflix, durante mucho tiempo, nutrió buena parte de su catálogo de contenido con producciones originales de otras empresas. Warner, Disney, HBO… Se pueden nombrar decenas de casas productoras que vendieron sus licencias al servicio de streaming para que pudiera ofrecer una u otra película, determinado documental o serie, de forma preferencial. Hasta que, poco a poco, esas firmas productoras reconocieron el potencial de ese negocio abierto por Netflix.

¿Qué ocurrió? Desearon ingresar a ese mercado. Aquí influyen distintos factores, desde el auge de Netflix, en un principio, hasta la pandemia por la COVID-19. ¿Qué tiene que ver una crisis sanitaria a escala global con la guerra del streaming? Debido al confinamiento, aumentó el consumo de este tipo de contenidos; incluso, se estima que los hábitos de los usuarios también se han ido transformando. Entonces, entre el interés de las productoras por tener espacios propios de gestión de sus contenidos y el crecimiento de la demanda, el pulso entre ellas es intenso desde hace unos años. 

En ese contexto, Bob Iger, ex director ejecutivo de Disney, ofreció una entrevista a The New York Times en la que se refirió a algunos momentos previos a la creación de Disney Plus.

Netflix y el momento en el que Disney reconoció que trabajaba para ellos

Bob Iger comentó que, en un principio, el vínculo entre Netflix y Disney era el siguiente: 

"Usaban parte de la circulación que les ayudamos a crear (con contenidos) y el crecimiento de las suscripciones para financiar su propia producción de televisión y películas, compitiendo directamente con nosotros en cuanto a talento e historias".

Luego de reconocer ese patrón, Iger detalló lo siguiente:

Un día me desperté y pensé, básicamente estamos vendiendo tecnología de armas nucleares a un país del Tercer Mundo”.

Marvel Studios

A partir de esa lectura, y de comprender que parte de su cartera de producciones originales le servía a su competencia para crecer en cuanto a suscripciones y espacios de trabajo, Bob Iger comentó algunos de los ajustes que pensaron: 

“Decidimos en ese momento que dejaríamos de otorgar licencias a Netflix y lo haríamos nosotros mismos (creando un espacio propio). Y resultó en una disminución sustancial de nuestros ingresos, porque nos desvinculamos de todas esas licencias... pero nos empujó a un negocio que es el motor de crecimiento más convincente en los medios de comunicación en la actualidad (el servicio de streaming)”.

Ese fue parte del origen de Disney Plus, la plataforma en la que la empresa agrupa todos sus contenidos. Además de esto, contar con un espacio propio le permite a la compañía establecer diversas estrategias. Dentro de las evidentes está lo visto en cuanto a gestión de los estrenos del Universo Cinematográfico de Marvel, por ejemplo, combinando o no con el estreno en cines. Por otro lado está la ampliación de esa narrativa a través de series como Loki (Kate Herron).