Imagina un vídeo de horas de un trayecto de viaje en tren. Más de 5 horas de viaje de Madrid a Bilbao en las que solamente se ve el camino que recorre el tren en las vías. Imagina ahora que se retransmite en televisión y que es un éxito de audiencia. En Noruega esta idea ya triunfó hace tiempo en la televisión pública y se materializó en el concepto Slow TV. Básicamente, todo lo contrario de lo que supone el consumo masivo de la televisión. Una maratón de horas viendo lo mismo (sin gritos, ni sustos, ni nada que perturbe la calma) puede ser el colmo del aburrimiento o la mejor manera de relajarse. Lo más interesante es que tiene más éxito de lo que parece. Ya tenemos hasta el Netflix de la siesta, Napflix, un proyecto de origen, como no podría ser de otra manera, español. 

La idea nació en 2016 para huir de una tecnología completamente opuesta al concepto de Slow TV. Una obsesión por estar conectado constantemente a redes sociales y a las novedades de las plataformas. Napflix es todo lo contrario y en una recopilación de vídeos de YouTube se pasa de "utilizar esa tecnología para conectar con los demás a utilizarla para conectar contigo", dice a Hipertextual Victor Gutiérrez de Tena, cofundador de la plataforma

Un vídeo de una tormenta tropical, un documental sobre koalas o, simplemente, un ventilador que se mueve de derecha a izquierda. El catálogo de Napflix incluye 110 vídeos de diferentes categorías, como Deportes, Documentales, Música o ASMR para la siesta perfecta. Seguramente este último sea el fenómeno más importante de los últimos años que recoge millones de visitas en todo el mundo.

Youtubers que hacen sonidos que los seguidores califican como un orgasmo mental y que se ha convertido en una herramienta para relajarse o dormir. Cuando nació Napflix en 2016, ASMR no había llegado todavía a su punto más álgido pero Gutiérrez de Tena, junto con el otro fundador Francesc Bonet, vieron que la idea tenía futuro. 

Empezaron a recopilar vídeos que evocan a la siesta después de comer, aunque Napflix se describe como una herramienta para relajarse. "Es televisión pero en lugar de ver a alguien discutiendo, es un océano. Se convierte la tecnología en un elemento de descanso", explica Víctor Gutiérrez de Tena. 

"Necesitábamos una plataforma para todo lo contrario, que te ayudara a relajarte. Hay una presión social por actualizar tus redes, por ver que publica el otro. La pandemia también ha hecho que tengamos más necesidad de estar conectado con todo el mundo. Esta plataforma es precisamente para desconectar de la tecnología. Es hasta poético".

Víctor Gutiérrez de Tena

Los vídeos de Napflix provienen de YouTube y los dos socios se encargan de recopilarlos para la plataforma. Los ingresos por la publicidad de esos vídeos y las visitas van para el creador de ese contenido, no para Napflix. Desde que empezaron, no pensaron en tener un ingreso económico. En estos últimos años han tenido incluso oportunidades como la oferta de una aerolínea que quería incluir a la plataforma en la suya de entretenimiento a bordo. También por parte de una marca de medicación para dormir. Pero Gutiérrez de Tena y Bonet han rechazado las ofertas para monetizar su "Netflix de la siesta". 

Al final, los dos publicistas de profesión tienen sus trabajos fuera de Napflix y gestionan el proyecto entre los dos. El próximo paso es seguir como están, pero también empezar a crear más contenido propio en su canal de YouTube. Todo bajo su bandera de relajación y de Slow TV. "Hemos ganado 5.000 suscriptores sin publicar nada y ahora vamos a potenciar el canal con vídeos propios", comenta Gutiérrez de Tena. 

Por el momento, el proyecto sigue ganando adeptos, sobre todo en India y Emiratos Árabes, donde se reúne el mayor número de visitas. En total, cerca de 6 millones de personas han visitado la página en la que la relajación es el máximo objetivo. La siesta, su máxima expresión. 

Noruega, los reyes de la 'Slow TV'

En Noruega, el concepto de Slow TV llegó hasta la televisión pública y la cadena NRK dedicó una parte de su parrilla a un viaje de 7 horas de tren de Bergen hasta Honefoss. El programa, emitido en 2009, fue el más visto con 1,2 millones de personas viendo el viaje; y en redes sociales tampoco pasó desapercibido. Para la cadena fue una apuesta que funcionó y que se ha replicado en otras cadenas a nivel internacional. 

En España también. En un recién estrenado 2019, la televisión autonómica de Aragón decidió emitir el 1 de enero a las 21.30, hora prime time, un programa llamado "El viaje". Cuatro horas de programa, el tiempo que separa Zaragoza de Canfranc, en los que no hay diálogos, ni explicaciones, ni música. Solamente el ruido del tren recorriendo las vías. El fenómeno fue parecido al de Noruega y, al menos por un día, lo que algunos llamarían soporífero se convirtió en lo más visto de la región. 

Un artículo de El País explicaba el desconcierto de los espectadores: "Las reacciones en las redes pasaron del desconcierto y el cachondeo a la intriga y la confesión de que muchos se habían rendido al poder hipnótico -y narcótico- de las vías. ¿Qué diablos era aquello? ¿Arte contemporáneo? ¿Un experimento de control social?", rezaba la pieza. Todo este desconcierto se tradujo en un trending topic y en un share que superó al de los canales generalistas. 

No solo el viaje en tren funciona para la siesta

Otros países como Reino Unido, Francia o Hong Kong han replicado la idea de Noruega en sus televisiones. En la mayoría de los casos, los viajes en tren son los protagonistas de un vídeo de muchas horas con poca acción y mucha relajación. En Noruega, el famoso viaje en tren que marcó un hito fue el primero de una serie de vídeos dentro del género Slow TV en otros medios de transporte como el barco. 134 horas de Bergen a Kirkenes grabados con 11 cámaras. En total, más de dos millones y medio de personas, casi la mitad de la población de Noruega, vio la transmisión en vivo en 2011. El vídeo estableció además un récord mundial como el documental emitido en televisión en vivo más largo del mundo

No solo los viajes en tren o en barco, la madera también ha tenido su momento de esplendor dentro de la Slow TV. Un artículo de The New York Times hacía referencia al amor de una parte de la población noruega por este material. Tanto que NRK tuvo la gran idea de montar un vídeo de una chimenea. Nos puede recordar a los vídeos de YouTube que se ponen de fondo en algunas casas. La idea es la misma, pero en este caso tiene el componente especial de que no es una grabación en bucle; sino que la chimenea de NRK ardió durante la noche. Una trabajadora de la cadena agregaba madera fresca cuando era necesario. 

Un espectador llamado niesa36 dijo en su momento para el periódico Dagbladet que no pudo irse a la cama porque estaba muy emocionado viendo el fuego de la chimenea. Justo en el momento en el que estaba a punto de irse, ponían más leña y no podía despegarse de la televisión. "No estoy siendo irónico. Por alguna razón, esta transmisión fue muy relajante y muy emocionante al mismo tiempo", afirmó.

El 'Slow TV' triunfa contra todo pronóstico 

Este espectador ha descrito lo que millones de personas sienten al ver vídeos dentro de la llamada Slow TV. Precisamente es esta diferencia tan radical respecto a la vida diaria de redes sociales y estímulos continuos la clave de su éxito. El ASMR es para muchos la manera de relajarse y abstraerse (incluso un somnífero) y se ha puesto tan de moda en los últimos años que hay vídeos para todos los gustos. 

Quizá solamente sea una moda pasajera que quedará enterrada en el abismo de internet. Pero ahora, el contenido dentro del género de Slow TV puede ser una reivindicación de que, a veces, necesitamos un descanso. Lo que explicaría que un contenido que objetivamente es la antítesis de todo lo que llamaría la atención de un espectador tenga más adeptos de lo que cabría. No hay morbo, ni asesinatos, ni amor, ni peleas, ni sexo; por haber, ni hay ni diálogos. 

En medio de este fenómeno, las siestas viven algo así como un momento de gloria. Algo que en España ha existido desde siempre y que de repente descubrieron hasta empresas como Google y creó sus salas de siestas –la realidad es que es una estrategia para que los trabajadores no salgan del campus pero eso lo vamos a dejar pasar en esta ocasión–.

El tema es que las siestas están en la cresta de la ola y que para conciliar ese sueño tan reparador después de comer no queremos ver quizá la serie de moda o la película nominada a las Oscar. Mejor poner algo que si me pierdo la mitad, me despierte y esté en el mismo punto. 

La cuenta Peli de Tarde lo ha comentado en más de una ocasión haciendo referencia a los telefilmes de Antena 3 o Televisión Española del fin de semana a las 16:00. Porque uno se puede dormir con la primera película de la tarde, despertarse con la segunda ya empezada y que todo siga teniendo sentido. Las siestas seguirán siendo un factor importantísimo de nuestras vidas y que haya una plataforma identificada como el Netflix de la siesta es la mejor prueba de ello.