Ataque a los titanes vuelve a sacudir el ritmo de su trama. El retumbar está en desarrollo. Decenas de Titanes Colosal caminan aplastando todo a su paso. Antes de eso, la historia de Ymir, la fundadora de titanes, está repleta de guiños hacia las distintas temporadas de Shingeki no Kyojin.

Con ella comenzó todo y puede que también termine. Luego de un tramo marcado por información de contexto, la serie vuelve al conflicto en la Isla Paradis. Hay que recordar que, mientras Eren y Zeke estuvieron en La Coordenada, solo pasaron algunos pocos instantes en el plano real donde se desarrolla Ataque a los titanes.

Luego de este episodio, titulado “De parte de tu yo de hace 2.000 años”, puede que Shingeki no Kyojin entre en una zona de desconcierto para sus distintos actores, incluyendo a Eren. Algunas de las preguntas que pueden surgir (y sobre las que esperamos más información antes de responder), son: ¿Eren es capaz de ver más allá de lo ocurrido? ¿El ciclo de visiones se cerró al sellarse el círculo de 2000 años de sufrimiento? ¿Cuál será el rol de Mikasa y Armin? El retumbar, visto desde su perspectiva, no parece una casualidad sino un guiño hacia eso que no conoces, el futuro de esta historia (al menos quienes seguimos la adaptación del mango).

Shingeki no Kyojin: la desgracia de Ymir

Dentro de una historia en la que es complejo diferenciar entre buenos y malos,  “De parte de tu yo de hace 2.000 años” ha dejado la certeza de que el principal villano de Ataque a los titanes es el Rey Fritz y sus constantes abusos sobre Ymir. Las temporadas previas asomaron algunos detalles sobre este relato pero no de la forma como fue contada durante este episodio. 

La crueldad del Rey Fritz lleva a Ymir a cruzarse aquella cosa que le otorga los poderes del Titán Fundador, con previo guiño a imágenes antes referidas, como esa flor manchada en sangre que Zeke también ve luego de la explosión junto con Levi. Movido por el poder, el Rey procura cultivar las habilidades de Ymir más allá de su existencia hasta lograr y propiciar, de esa forma, la ruptura de un pueblo. La división se produce al generar una suerte de raza superior y querer someter al mundo a través de ellos. 

Mientras tanto, se cuentan los abusos sufridos por Ymir y su condena en La Coordenada, donde debe crear a mano a cada Titán que luego se observa en el otro plano. Ymir, aquella figura mencionada como la autora de todo mal, es un ser sin voluntad alguna, sometida a la voz de otros, aquellos de sangre real. Ella encuentra en Eren una especie de aliado. Es él quien le recuerda que puede tener una visión propia sobre lo que ocurre. El instante cuando se revelan los ojos del Ymir al televidente tiene un valor simbólico poderoso: por primera vez, ella decide qué hacer.

Eren desencadenado

Entonces, entrega el poder del Titán Fundador a Eren, quien en el proceso absorbe a Zeke y se convierte en algo que aún Shingeki no Kyojin no revela por completo: todo es polvo, ruido, incertidumbre y miedo. La transformación del protagonista viene precedida de un momento que, como el de la flor manchada en sangre en relación con Ymir (un alma pura que ha sido corrompida), tiene una carga simbólica valiosa.

Eren, apresado en La Coordenada, se libera de las cadenas arrancando sus pulgares mientras Zeke está en el suelo, arrodillado, buscando explicaciones. De esa forma, Ataque a los titanes muestra cómo el protagonista de la historia asume su destino, se libera de la ascendencia de su hermano y va hacia el futuro que quizá solo él conoce. El diálogo con Ymir resulta revelador en ese sentido: Eren le recuerda a ella su humanidad. Lo hace él, quien parece ir perdiendo de forma progresiva esas nociones, para recordarle que ella también busca una libertad que, para Eren, implica salir de las murallas. 

Entonces, la narración de Shingeki no Kyojin vuelve al momento en el que Eren está sin cabeza para que el Titan Fundador tome su cuerpo y se active el retumbar. Surge un cambio de perspectiva a partir de ese momento, cuando el relato deja de ser contado a través de Eren y Zeke y pasa a ser desarrollado por cuanto ven y observan Mikasa y Armin. Los amigos de Eren se ilusionan con la idea de que los ha salvado, de que sigue siendo de alguna forma suyo, hasta que su compañero revela sus intenciones: no se trata de ganar una batalla sino de ganarlas todas. 

En ese contexto, Eren surge como una figura abierta al exterminio de todos los pueblos salvo uno, ese en el que nació.