La Antártida ha sido, justo antes del espacio, la última frontera que intentó traspasar el ser humano. Y en cierto modo sigue siendo así. Desde los primeros avistamientos de la denominada Terra Australis Ignota (La tierra desconocida del sur) por el navegante español Gabril de Castilla a comienzos del siglo XVII, pasando por las expediciones de Amundsen, Scott o Shackleton.

Hoy la Antártida se sigue manteniendo como un lugar extraño en todos los sentidos. A nivel jurídico es un condominio donde los Estados han acordado no interferir, procurando que el mantenimiento de su ecología se preserve por encima de todo. En la práctica, solo un puñado de bases militares de distintos países y científicos la habitan para recopilar información, estudiarla y ver qué nos tiene que seguir enseñando. También, porque no hay que olvidarse, es complicado vivir en la Antártida.

Que sigue siendo un sitio inhóspito da muestra que hasta la fecha Google Street View, el servicio asociado a Google Maps que inició la compañía del buscador en 2007 apenas haya podido poner sus cámaras en el continente. Y es que, aunque Street View no ha llegado aún a muchas regiones de China, Rusia o África, en gran parte es por motivos políticos más que tecnológicos. En la Antártida, sin embargo, la barrera es física en sí misma.

Hasta la fecha, solo un par de zonas de la Antártida pueden ser visitadas desde todo el mundo a través de Google Street View. En 2010 se consiguieron tomar algunas imágenes de la Isla de la Media Luna, y de ahí algunos puntos en colaboración con expediciones científicas y militares como el icónico Polo Sur Ceremonial. Nada más.

Ahora, como los antiguos exploradores que más allá de sus empleos se enrolaban en expediciones, un diseñador UX de Uruguay se ha propuesto agrandar poco a poco este mapa por su cuenta. Su nombre es Nicolás Bianchi, y esta semana salió hacia la Antártida en un vuelo junto con científicos y militares en un avión Hércules Lockheed C-130B de la Fuerza Aérea Uruguaya. El destino, la Base Científica Antártica Artigas de Uruguay en la Isla Rey Jorge, en las Shetland del Sur, donde se ubican la mayoría de bases militares de los países que tienen algún punto en el continente helado.

Mapear la Antártida, ¿por qué no?

Bianchi, diseñador UX en Mercado Pago por el día y fotógrafo aficionado por la noche, cuenta en conversación con Hipertextual que la idea de la expedición surgió como surgen muchas veces las grandes ideas: en una conversación con amigos y entre cervezas.

Bianchi, en una imagen subida a sus redes sociales

“La idea surgió de forma espontánea. Yo he colaborado en algunos programas y meetups de Google ligados con mi rama profesional, la experiencia de usuario, y he sido el típico entusiasta que va recorriendo partes del mundo de forma aleatoria con Street View. Y un día, pensé en todo lo que quedaba por rastrear en algunos territorios, como la Antártida”, nos cuenta en la habitación de un hotel, donde han tenido que guardar cuarentena todos los pasajeros del vuelo que después pondría rumbo hacia la Isla del Rey Jorge para prevenir que el COVID también viaje con ellos.

De hecho, la pandemia ha sido un limitante de esta expedición. “Originalmente se iba a hacer en 2020, pero ya sabemos todos los que pasó”, nos cuenta.

El viaje ha sido una iniciativa suya y como tal la mayor parte de los gastos han corrido por su cuenta con la ayuda de algunos patrocinadores entre los que se encuentra GoPro, quien le proporcionará la cámara para tomar las imágenes en 360º. Le acompaña su hermano Santiago, y han podido viajar aprovechando unos de los cinco trayectos que el Instituto Antártico Uruguayo realiza al año para llevar víveres y retirar la basura, aprovechando siempre el verano austral.

“En este viaje también están yendo grupos de científicos de diversos proyectos, entre ellos uno del análisis de micro plásticos en el Antártida, donde analizan entre otras cosas su obvio y lamentable impacto en el medio ambiente. Toman muestras de plásticos que llegan hace años a la Antártida desde barcos pesqueros, cruceros…” cuenta a través de videollamada.

Lo que se puede ver del Polo Sur Ceremonial son unas imágenes tomadas en 2010.

Bianchi tiene el conocimiento y el visto bueno del equipo de Google Street View para después subir esas imágenes y ayudarle en su volcado una vez vuelva a casa, aunque ambas partes dejan claro que no hay una relación comercial o de patrocinio entre ambas.

Explorar sin WiFi y con GPS débil

Una vez llegado allí, el plan es estar seis semanas y recorrer a pie distintos caminos y senderos en la Isla Rey Jorge. “No podremos viajar al continente -que eso ojalá lo pueda hacer en otra ocasión- porque allí las restricciones para civiles son mucho más grandes, pero si todo va bien podremos dejar registrado cómo es la isla en la que está gran parte de las bases, sus rutas, quizá nos topemos con algunos pingüinos… Va a ser emocionante”, nos dice.

El reto tecnológico también es importante. En la Antártida hay Wifi, pero no demasiado potente. Y el GPS también es débil. Nicolás y su hermano recorrerán andando la isla con una GoPro MAX que graba a 6K en 360º sobre una mochila que servirá de trípode andante que pesa unos 25 kilos. Llevan un GPS de Garmin para poder registrar los mejor posible las coordenadas para así luego compilarlas y subirlas a Street View de forma correcta en su ubicación con 5 software distintos de GPS para poder comparar.

Pero en un mundo donde estamos acostumbrados a las copias de seguridad en la nube, el bien más preciado va a ser respaldar en discos duros los 5 gigas de material que se genera por kilómetro. “Esa es el principal peligro, que algo se pierda. También, que las baterías rinde menos con el frío, y que tendremos que testarlas bien y estar atentos”. En esta época, verano en la zona, las temperaturas se mueven entre los 0 y lo -5 grados celsius bajo cero.

“Es un proyecto one-shot. O sale bien, o volveremos con las manos vacías”, dice Bianchi, que espera que si esto sale bien en algún momento pueda seguir con el camino ya en el continente antártico. A juzgar por las fotos que va subiendo en su cuenta de Instagram sí que va bien. Y cualquier lo podrá comprobar dentro de un par de meses, cuando se espera que esté procesado todo el material y ya disponible en Street View.