Aunque parezca increíble, solo hemos visitado Urano en una ocasión. La sonda Voyager 2 de la NASA fue la encargada de tan ardua misión el 24 de enero de 1986. De eso hace ya 36 años. Y este es, hasta ahora, el satélite que más cerca se ha acercado hasta el séptimo planeta del sistema solar. ¿Cómo fue la visita de la NASA a Urano? ¿Tenemos ya planes para volver a observar de cerca el planeta?

La NASA no había planeado pasarse por Urano cuando lanzó la sonda Voyager 2 en 1977. Sin embargo, en 1983 decidieron que podrían tomar impulso en el planeta para seguir con el viaje hasta Neptuno y, de ahí, a los confines del universo. Y ya, de paso, aprovechar para observar el gigante helado. Llegó a estar a tan solo 81.500 kilómetros de su superficie y estuvo 5,5 horas estudiando de cerca a Urano, según indica la propia agencia espacial en un comunicado de prensa.

Gracias a esas horas de observación, los astrónomos de la NASA lograron una valiosa información sobre el planeta. Ya sabíamos que Urano era un planeta curioso ya que, por ejemplo, tiene su eje de rotación inclinado; es decir, está en su ecuador. Pero gracias a Voyager 2 supimos nuevas cosas sobre el gigante helado.

Los descubrimientos de Voyager 2

Gracias a la misión de la NASA ahora sabemos que Urano es el planeta más frío conocido en nuestro sistema solar. Y eso que no es el que se encuentra más lejos del sol. Esto se debe a que no tiene ninguna fuente de calor interna.

Descubrieron también la composición del gigante helado. Y es que Urano está compuesto por un 85% de hidrógeno y un 15% de helio. Además, podría haber un océano en ebullición a unos 800 kilómetros por debajo de las nubes que rodean el planeta, según indica la NASA en el comunicado.

Crédito: NASA/JPL-Caltech.

El campo magnético de Urano

Por otra parte, los investigadores descubrieron que "Urano tiene un campo magnético diferente a todos los que habían encontrado anteriormente". Otros planetas como la Tierra, Mercurio, Júpiter o Saturno, el campo magnético se alinea de forma aproximada con el eje de rotación. Pero no sucede lo mismo con Urano. En este planeta es distinto: "Vimos que los polos estaban más cerca del ecuador", explica Ed Stone, científico del proyecto de la misión Voyager, con sede en el Instituto de Tecnología de California, en Pasadena. Stone lleva en la misión desde el principio. "Neptuno resultó ser similar. El campo magnético no estaba del todo centrado con el centro del planeta".

Gracias a este viaje de la sonda sabemos un poco más sobre los campos magnéticos de Urano y Neptuno. De hecho, entre los objetivos de la NASA está entender mejor cómo interactúan estos con el Sol, por ejemplo.

Además, Voyager 2 también observó 10 nuevas lunas orbitando alrededor de Urano. Es decir, había algunas que no habíamos podido diferenciar bien desde la Tierra; pero la misión de la NASA consiguió verlas y ahora sabemos que en total hay 27 lunas en el gigante helado. También descubrió dos nuevos anillos en el planeta, que en total tiene 13.

¿Una nueva misión a Urano?

"El encuentro con Urano fue muy emocionante para mí", dijo Suzanne Dodd, directora del proyecto Voyager, con sede en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en Pasadena (California). Dodd comenzó su carrera en la misión mientras la Voyager 2 se dirigía a Urano. "Fue mi primer encuentro planetario y fue de un planeta que la humanidad nunca había visto de cerca. Cada nueva imagen mostraba más detalles de Urano, y tenía muchas sorpresas para los científicos. Espero que se envíe otra nave espacial a Urano, para explorar el planeta con más detalle, durante mi vida".

Pero ¿por qué no hemos vuelto todavía? Urano es un planeta que se encuentra muy lejos de la Tierra y los viajes hasta allí son muy largos y complejos. Ya hemos visto que la Voyager 2 tardó alrededor de 11 años en llegar hasta allí. Pero dependiendo de la situación de ambos planetas, la distancia puede ser aún mayor. Además, hay que tener en cuenta que entre Marte y Júpiter se encuentra el cinturón de asteroides y eso dificulta también el trayecto hasta allí.

Han pasado 36 años y, aunque se han hecho diferentes propuestas por parte de las agencias espaciales, parece que tendremos que esperar para volver a ver una misión que se acerque tanto hasta el séptimo planeta del sistema solar. No obstante, una de las características del ser humano es que le encanta saber más sobre su entorno. Y Urano, uno de los gigantes helados, podría estar en el punto de mira en cualquier momento. Eso ha sucedido, por ejemplo, con el gigante gaseoso Júpiter, que será visitado en unos años por la misión Lucy.