Luego de Demon Slayer: El tren infinito, la película estrenada durante 2020, continuación de la primera temporada de Kimetsu no Yaiba, Tanjiro, Inosuke y Zenitsu siguen su propio camino del héroe. Aunque funcionan como un equipo, cada uno tiene metas específicas, razones particulares en relación con los demonios. Además de las personalidades, esa polifonía de intereses hace que la narrativa ofrezca distintas opciones al momento de seguir a uno u otro personaje, sino a todos. Esa esencia se mantiene durante la segunda temporada.

Como viene siendo costumbre, los protagonistas del relato encuentran durante cada tramo adaptado a formato anime a una suerte de padrino, un mentor que los acompaña allá donde deben ir. En este caso, ese rol es cubierto por Tengen Uzui, el pilar del sonido, y quizá el más excéntrico de esos referentes. Él, junto con Tanjiro, Inosuke y Zenitsu, deciden ir hasta el Distrito Rojo a buscar información sobre las tres esposas de Tengen, quienes habían sido enviadas a una misión y no volvieron. 

A medida que se acercan a ellas, los héroes del relato también se aproximan a la principal amenaza de la zona: una luna superior que cada cierto tiempo se alimenta de las jóvenes del Distrito Rojo. La trama, en esencia, se resume en el intento de estos personajes por salvar a las personas del lugar y vencer a la Daki. Aunque esta historia aún está en desarrollo, luego de siete episodios es posible sacar algunas conclusiones sobre la segunda temporada de Demon Slayer.

Kimetsu no Yaiba: la consolidación del relato

Durante la primera temporada y la película que le dio continuidad, el personaje de Tanjiro sirve de vehículo para contar distintas historias. A medida que este personaje crece también lo hacen los relatos paralelos a él. Como su evolución parece ser de mayor recorrido, revisamos a otro personaje clave del relato. 

Nezuko: los secretos del lado oscuro

Aunque sea un personaje que a ratos funciona como un comodín, en especial durante los combates, hay que recordar que Nezuko es uno de los principales motivos de Tanjiro. Su lucha, además de basarse en derrotar a los demonios, también tiene como objetivo curar a su hermana. Mientras tanto, sus poderes se incrementan sin que haya una explicación clara, a la vez que la niña aún recuerda detalles hogareños. 

La evolución de este personaje, temporada tras temporada más capaz, es esencial en el desarrollo de la trama por sus implicaciones en relación con el futuro. En una guerra en la que humanos luchan contra demonios, contar con las habilidades de un demonio en la fila de los primeros no es un detalle menor. Muzan Kibutsuji tiene especial interés en que Nezuko deje de estar en el limbo en el que se encuentra, para convertirla de forma definitiva. Esto se entiende a partir del comentario que hizo a Daki, encargándosela como misión. Resta ver cómo muta este hilo de la historia.

Los tiempos narrativos Kimetsu no Yaiba

Una cosa que en ocasiones choca cuando se trata de adaptar mangas es el ritmo de la narración. Como son formatos distintos, lo normal es que uno y otro no funcionen como espejos entre sí. Es un debate abierto en el caso de Ataque a los titanes con el choque constante entre si la historia va lento o no, con el rumor sobre una película en el futuro para dar el cierre definitivo a la historia.

En el caso de Demon Slayer, la historia avanza a un ritmo lógico, dando espacio para explicar lo necesario, cultivar tramas secundarias (que luego influyen en otras principales) y ofrecer una experiencia entretenida para el espectador. Es complejo encontrar vacíos en cuanto a lo que la historia desea contar y la manera como lo hace. Al menos hasta el episodio número siete de la segunda temporada, esto no es un problema sino todo lo contrario, un logro que contribuye al visionado.

La adaptación gráfica de Demon Slayer

¿Es posible que Kimetsu no Yaiba sea el anime más grato de ver en la actualidad? Ufotable, como ya hizo durante la primera temporada y Demon Slayer: El tren infinito, sigue ofreciendo una adaptación de primer nivel. Puestos a comparar con Ataque a los titanes, sobre la que se cuestiona el desarrollo de algunas secuencias de combate, en este anime no hay mayor debate en cuanto al dibujo y el desarrollo del CGI. Todo luce integrado, junto con un colorido cuidado a detalle para contribuir a la narrativa.

Por eso personajes como Tengen, con múltiples habilidades y recursos, además de una apariencia bastante llamativa, pueden seducir con facilidad a quien observa. Una experiencia similar se produce con cada persona. Color y dibujo se enlaza para contar desde una perspectiva visual, son algo más que un medio para un fin. 

Aunque entre la acción y los detalles de humor de los distintos personajes pueda pasarse por alto, el manejo del color en Demon Slayer es una de sus claves. Esa paleta intensa y diversa contribuye a generar un entorno mucho más juvenil y lleno de esperanza, eso que a Tanjiro, Inosuke y Zenitsu no les falta. Esa relación entre la correcta adaptación, el uso de recursos para fortalecerla y el manejo del color, hacen que este anime siga siendo una experiencia visual de gran valor.