Luego de una primera parte de la temporada final de Ataque a los titanes repleta de datos e información de contexto, la continuación del relato no se ha parado en esto. Salvo en el caso del episodio 77, un poco más lento, tanto el 76 como el 78 fueron capítulos directos, crudos, que no guardaron nada en cuanto a acción y ritmo narrativo. Tampoco tuvieron algún reparo en ser menos explícitos: Shingeki no kyojin es una serie sangrienta y cada cierto tiempo lo recuerda.

“Hermanos”, el más reciente episodio de la adaptación del manga, resume los aspectos fuertes de la historia. Misterio. Tensión. Acción. Traiciones. Amistad. Amor. Miedo. Junto con un dibujo y una animación satisfactorios (más allá de que en este punto siempre habrá algún aspecto a mejorar, en relación con el trabajo de Mappa). A lo anterior se suma un detalle no menor, en especial para quienes no siguen la historia a través del manga: la incertidumbre. 

Una de las amenazas más esperadas durante estos capítulos se produjo, con Zeke usando su grito para transformar a distintos eldianos en titanes. El capítulo también sirvió para explorar distintas tramas personales, a la par que se producía toda la acción. Dentro de ellas, los principales personajes durante la primera etapa de esta temporada final tienen un papel clave, Falco y Gabi.

Falco y Colt: una hermandad desgarrada

El capítulo inicial de la primera parte de esta temporada final comenzó con Falco mirando hacia el cielo, intentando advertir a unas aves sobre el peligro que corrían. A su alrededor, cadáveres, explosiones, proyectiles yendo de un lugar a otro, hasta que aparece su hermano Colt para salvarlo. En ese momento no se sabía, pero Colt era el elegido para heredar el Titan Bestia, mientras que Falco opositaba para ser el Titán Acorazado. 

Un puñado de capítulos después, Colt se encuentra en una situación similar: intenta salvar a su hermano de ser convertido en un titán, uno que no estaba asignado a él y que, al no ser uno de los principales, es una especie de muerte. Al advertirle a Zeke que Falco bebió del líquido espinal y que se vería afectado por el grito, Colt intenta ejercer algún tipo de influencia en quien respetó en otro momento. Por eso le recuerda que será él quien herede el Titan Bestia. Pero los fines de Zeke están por sobre actos más humanitarios, quizá porque piensa que lo más humano que se puede hacer en este contexto es detener el conflicto armado que los sacude. 

La historia que cuenta Ataque a los titanes está justo en ese punto, uno en el que la causa mayor prevalece por sobre aspectos particulares, sin importar que eso afecta a niños o a adultos. 

Gabi y Eren: la simbología de Shingeki no kyojin

Desde lugares distintos, y con algunos matices de por medio, entre Eren y Gabi pueden hacerse distintos paralelismos. El más evidente es que ambos están movidos por el odio, con infancias truncadas por el miedo a otros e ideas manipuladas por las élites de cada región. Son un espejo. Aunque poco a poco han ido comprendiendo el entramado del que forman parte, ambos buscan su propia venganza. 

Por eso es poderoso el momento en el que Gabi la arranca la cabeza con un disparo a Eren, dejando la serie en el aire. Esa secuencia de imágenes y la dimensión del momento visto desde distintas perspectivas puede que sea uno de los mejores momentos de todo Ataque a los titanes. Además de la lectura implícita de que sea Gabi, en representación de las generaciones futuras que ya están llenas de odio y desprecio por el otro, quien decapite a su principal amenaza.

Unas de las interpretaciones de este momento invita a pensar que Eren, Mikasa y Armin, los protagonistas, también vieron afectada su infancia. La adaptación nos recuerda que así de cruel es el mundo de Shingeki no kyojin, con niños huérfanos, sometidos a vivir dentro de paredes o entregados a las armas desde edades tempranas. 

El futuro de Ataque a los titanes

Luego, el relato se adentra en aclarar distintas cuestiones pasadas y futuras. Desde el acuerdo entre Zeke y Eren, a quien desde ese momento se le veía esquivo a la idea de su hermana (no toma la pelota de béisbol), hasta la historia más profunda en relación con los titanes y su fundadora Ymir. 

Ese tramo confirma la sospecha de Armin, unos capítulos atrás: Eren no estaba de acuerdo con el plan de evitar que los habitantes de la Isla Paradis siguieran reproduciéndose. Acabar con la comunidad a la que pertenece, por la que ha peleado y con la se siente arraigado, no es el plan de este héroe. Resta ver cómo se resuelve este conflicto de más de 2000 años de muerte y opresión, titulado Ataque a los titanes.