La temporada 2 de The Witcher se enfrentaba a un problema básico. Después de que a su debut se le acusara de blando, confuso y, en el mejor de los casos, caótico, debía mejorar la historia en una nueva dimensión. La gran pregunta era: ¿cómo hacerlo? ¿Cómo lograr reconstruir los errores de forma y fondo que atentaron contra la primera?¿Cómo conservar la tensión de las líneas temporales que cruzan pero hacerlo de manera más clara y precisa? 

La temporada 2 de The Witcher logra mejorar la apuesta de una manera inesperada por su sencillez, pero inteligente en su capacidad para narrar. Es un recorrido a través de sus personajes. De los ya conocidos — que encuentran una nueva tensión y profundidad — y los nuevos. La historia, que en la anterior temporada se basó en la forma en que Geralt comprendía el mundo a su alrededor, se hace más densa.

Y a pesar de que todavía el guion continúa siendo tramposo y enrevesado, esta vez lo hace con un pulso sobresaliente que da mayor sustancia al argumento. Los giros temporales y fragmentos de información están concebidos de manera ingeniosa para revelar los secretos del programa con cuidado.

De la idea del monstruo episódico que atentó contra la unidad temática de la serie en la temporada anterior, la temporada 2 de The Witcher se hace lineal. Ahora cuenta una sola historia que suma todo tipo de pequeños fragmentos de información y avanza con soltura. Hay una concepción mucho más imaginativa sobre Geralt como cazador de monstruos y lo que le rodea. Y es esa decisión lo que permite a The Witcher encontrar un nuevo nivel de poder al contar una historia compleja. 

Un recorrido por todos los mundos en sombras

De los libros al clásico videojuego. En esta ocasión, los guiños al robusto universo de Geralt de Rivia son más obvios, pero no sofocan la originalidad de la adaptación. De hecho, algo que se agradece en la temporada 2 de The Witcher es la de tomar la decisión de desdeñar el juego temporal. Lo hace en beneficio de hacer más densa la historia, más comprensible, pero también oscura y profunda. Más semejante que nunca al ritmo de las historias de Andrzej Sapkowski, el argumento busca unificar los cuentos que precedieron a saga literaria. 

Se trata de una decisión arriesgada, luego que la temporada anterior basara su efectividad (y fracasara en cierta forma) en jugar con los hilos narrativos. Esta vez, The Witcher es una historia sobre personajes a los que el guion dedica una buena cantidad de atención. Asumiendo que el espectador conoce el universo lo suficiente gracias a los capítulos previos, la serie va directa al grano. Y es esa concreción (con seis capítulos en lugar de ocho debe agilizar la narración) la que brinda a la serie su identidad formal

Todos los poderes en uno en la temporada 2 de The Witcher

Como en los libros, Ciri (Freya Allan) toma un lugar preponderante. Su llegada a la antigua fortaleza Kaer Morhen, marca la línea de la historia desde las primeras escenas. El lugar de entrenamiento de los brujos, se hace un espacio seguro, pero también un escenario de evolución. Más simbólico que evidente, Ciri es el reflejo de lo que ocurre en la tensión interna de la serie. 

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No hay lugar para nuevos trucos narrativos y la temporada 2 de The Witcher se concentra en mostrar la evolución de la princesa huérfana, su protector y el vínculo que los une. Por un lado, Ciri madura y deja atrás a la princesa perdida y aturdida de la primera temporada. Por otro, Geralt lucha por comprender como su vínculo casi paternal con ella, le afecta. Entre ambas cosas, el poder de la unión mágica que los sujeta, deja de ser una metáfora para convertirse en una idea concreta. 

Quizás, la sorpresa más agradable es la interpretación de Kim Bodnia Vesemir, el maestro y mentor moral de Geralt. Sólido, extraño y denso, es quizás la mejor adición del año al programa. También lo es, la forma en que la serie le utiliza para plantear ideas sobre el mundo mágico. Esta vez, la condición de anomalía de lo monstruoso conduce a lo político y para sus últimos capítulos, la serie cambia su sentido hacia algo más duro.  

Hay un largo trecho para Geralt, Ciri, Vesemir y Yennefer, más poderosa y terrible que nunca. Y quizás, esta espléndida segunda temporada, sea la puerta abierta a nuevas regiones de este complicado universo. Algo que los fanáticos sabrán agradecer.