Un ejecutivo de Warner Bros. y un productor están sentados en una habitación. “Oigan” -dicen a los presidentes de la Warner Bob Daly y Terry Semel - “tengo una idea. Hemos contratado a estos dos hermanos que dirigen y escriben juntos. Hicieron Bound, una película criminal de lesbianas, por 4 millones de dólares. Ahora quieren hacer una película de ciencia ficción de 60 millones de dólares. O tal vez sea una alegoría espiritual. En realidad, nadie entiende de qué se trata, pero no importa, porque quieren usar efectos especiales increíbles. La tecnología aún no ha sido planificada, pero da igual. Brad, Leo y Will estaban interesados, pero tenemos a Keanu Reeves, que está tan superado que vuelve a participar. Todas las estrellas harán sus propias acrobacias. Pero si hay una fatalidad, lo genial es que no la veremos pasar porque los hermanos van a coger nuestros 60 millones de dólares e irán a hacer esta película en Australia”.

Así relataba Entertainment Weekly los supuestos entresijos del germen de Matrix en las oficinas de la Warner. Era 1997, y los Brad, Leo y Will a los que se referían eran Brad Pitt, Leonardo DiCaprio y Will Smith.

Que Matrix saliera adelante fue un prodigio en sí mismo. Y la película fue el prodigio. Una cinta estrenada en 1999, un año mágico para el cine con multitud de estrenos, pero se planeó para finales de marzo, a pocas semanas de que en mayo George Lucas regresara con Star Wars con La Amenaza Fantasma. Para muchos, entonces, Matrix iba a ser otra película más sin pena ni gloria hasta el gran estreno.

Pero los mecanismo de promoción utilizados para impulsar la cinta de las (entonces aún formalmente los) hermanas Wachowski también fueron inusuales. En un momento en el que por ejemplo El Proyecto de la Bruja de Blair había cambiado las reglas del marketing con esa propuesta de guerrilla que disipaba la diferencia entre realidad y ficción por medio de la técnica del metraje encontrado, Matrix aprovechó, curiosamente al igual que ahora ocurre con Matrix 4 o Matrix Resurrections, la última gran tecnología a su alcance. Como si fuera una alegoría de su propio mundo.

¿Qué es Matrix?

Matrix se presentó ante el gran público con una propuesta clásica. Un spot en la Super Bowl en el que se dejaba ver varias escenas con la técnica del tiempo bala, el espacio cyberpunk que hay tras Matrix, y algunos efectos especiales de altura.

Viendo su trailer, Matrix podría ser una película de acción en un contexto novedoso, pero tampoco mostraba la gran propuesta alegórica que ocultaba. No era distinto a otras películas de estética cyberpunk estrenadas durante los 90 como cola aún de lo que sería un Blade Runner pero recién levantado y con muchas ganas de marcha. Johnny Mnemonic (1995) con Reeves, o la propia Bound de las Wachowski bebían de esa fuente.

El verdadero truco estaba en que Morfeo, el personaje de Laurence Fishburne, acababa el spot con un guante tirado a la audiencia: “Desafortunadamente, no se puede saber qué es Matrix. Tienes que verlo por ti mismo”.

Realmente intrigante.

De el uso de la web a los NFT

En un momento como el actual en el que estamos acostumbrados a numerosos trailers y más de uno con demasiada vocación por destripar la película, en última instancia, en el trailer de Matrix de 1999 todo se redujo al hecho de que mostraron sus mejores trucos en ese simple teaser en la Super Bowl, pero lo hicieron de una manera que no estropeaba la propia película.

Simplemente la pregunta de Morfeo llevaba a todo aquel interesado a ir a un ordenador (entonces aún no presentes en todos los hogares) y buscar para llegar a una web llamada WhatIsTheMatrix.com. Allí, con una web creada en flash, podían conseguir algo más de información, aunque no demasiada.

Matrix no fue la primera película en contar con una web como material de promoción, ni mucho menos. Star Trek Generations (1994) es la que está establecido que lo hizo primero. Pero sí que fue la primera en darle un uso inteligente para que los posibles fans acudieran a un ordenador, el propio contexto de gran parte de su película, a interesarse en una pantalla que les mostraba aquellas míticas cascadas de código verde cayendo.

Hoy, para la promoción de Matrix Resurrections, ahora solo bajo la batuta de Lana Wachowski, sus trailers tampoco han desvelado más de la cuenta. A pocos días de su estreno no tenemos mucho idea de por qué Neo o Trinity vuelven a Matrix o por qué Morfeo ya no está interpretado por la misma persona.

Y en cuando al uso de la última vanguardia a nivel de internet, si bien el metaverso seguramente les haya quedado aún muy incipiente, han optado por los NFT para aumentar la expectación. Una nueva propuesta digital que por su valor único y su propia autorreferencia al mundo online frente al físico cuaja de nuevo a la perfección con la propuesta de Matrix.

A finales de este mes, Warner Bros. lanzó una colección de tokens no fungibles inspiradas en la franquicia Matrix y en la próxima película: una especie de fichas en las que se podían adquirir representaciones de ciudadanos de Matrix.

A diferencia de otros proyectos de NFT basados en la propiedad intelectual de Hollywood, el proyecto de Matrix se inspira en algunos de los proyectos artísticos de NFT más populares, como CryptoPunks y Bored Ape Yacht Club, en los que los compradores adquieren un avatar único de esos mundos.

Los NFT de Matrix se lanzaron en colaboración con la plataforma Nifty’s, que creó 100.000 avatares. Fueron un éxito, y se vendieron todos a 50 dólares cada uno.

Pero ahí más. El 16 de diciembre, todos los compradores podrán elegir entre tomar una “píldora azul”, que mantendrá su avatar en Matrix, o una “píldora roja”, que lo transformará en un personaje de la resistencia. En los próximos meses habrá otros retos y opciones, que permitirán a los usuarios mejorar sus avatares o ganar nuevos NFT.

Matrix Resurrections se estrena el próximo 22 de diciembre en cines.