La película Cleopatra (1963), de Joseph L. Mankiewicz, tuvo un rodaje caótico y tan desmesuradamente caro que pasó a la historia. Implicó construir un millonario set que duplicó el presupuesto, y sus protagonistas se vieron en un escándalo mundial. Pero el romance entre Liz Taylor y Richard Burton fue el menor de todos los problemas en un rodaje de pesadilla. Décadas después, incluso operadores y técnicos hablarían de la tensión, el desorden y el caos en el plató. 

Por supuesto, no es el único rodaje similar. Para Titanic, James Cameron obligó a sus actores a estar sumergidos por horas bajo el agua helada, lo que provocó una epidemia de gripe. Stanley Kubrick acosó hasta el terror a la actriz Shelley Duvall y le provocó una crisis nerviosa durante la filmación de El Resplandor. Tim Burton exigió litros de chocolate real para filmar varias escenas de su versión de La fábrica de chocolate. Al final, los excesos y el desorden en medio de filmaciones gigantescas suelen ser algo inevitable. Pero sin duda, algunas son más duras que otras.

Te contamos tres de los peores y más caóticos rodajes de la historia y cómo se convirtieron en la peor pesadilla de sus actores. Aunque al final todos tuvieron un final (más o menos) feliz, sus historias pasaron a los anales de la historias más extrañas de Hollywood. 

Gladiator, de Ridley Scott

En la actualidad, la película es un clásico, pero según contó su protagonista, el rodaje fue un caos de principio a fin. Para comenzar, el film no contaba con un guion, sino que se escribía a medida que avanzaba la trama. Una situación que desconcertó a los actores y técnicos hasta que el mismo Crowe tomó la decisión de reunir a tres guionistas y bosquejar la historia. 

Como si eso no fuera suficiente, había tensiones, discusiones y un retardo considerable en la construcción del set. Con la muerte de Oliver Reed la tensión aumentó al triple y todo pareció salirse del control. Años después, Scott confesaría que fue “un experimento que pudo terminar mal”. 

El mago de Oz, de Victor Fleming (y cuatro directores más)

Este proyecto descomunal se convirtió en una pesadilla de producción cuando el director Richard Thorpe fue despedido dos semanas después de comenzar. Un rodaje caótico de la mano de sus directores. ¿El motivo? El “toque inocente” que le daba a una historia cuya protagonista pasaba la veintena. La Metro-Goldwyn-Mayer quería un espectáculo para todo público, pero con la intención de atraer a un público adolescente. Thorpe se enfureció por la presión y terminó por abandonar el plató para luego ser despedido. 

Le sustituyó George Cukor, para evitar la producción se detuviera por completo, pero cuya agenda no le permitía continuar. De modo que fue contratado Mervin Leroy, al que también se le despidió por desacuerdos creativos. Finalmente, Victor Fleming tomó las riendas del proyecto, pero solo hasta que comenzó el rodaje de Lo que el viento se llevó. Para entonces, fue King Vidor quien culminó el rodaje

Apocalypse Now de Francis Ford Coppola 

Desde el cambio de locación de Vietnam a Filipinas, la destrucción de las localizaciones por un huracán hasta el comportamiento de Coppola. El rodaje caótico de uno de los grandes clásicos del cine casi da al traste con la filmación en las primeras tres semanas. En especial, cuando el coste total de producción aumentó de manera exponencial después de que el director comenzara a tomar decisiones disparatadas durante el rodaje. 

Coppola se empeñó en sustituir a Harvey Keitel por Martin Sheen, lo que provocó un considerable retraso y quejas de la producción. Sheen, por entonces un actor desconocido, no era la elección inmediata para un film de semejante envergadura. Pero Coppola insistió y siguió haciéndolo, incluso cuando el actor enfermó debido al clima de Filipinas. A la vez, hizo cambios radicales en el guion y exigió una óptica específica que aumentó el costo por casi dos millones de dólares. 

Para entonces, el director se obsesionó con lograr una obra perfecta a pesar del rápido aumento en el presupuesto e incomodidad del estudio. Hubo discusiones, peleas e incluso, los rumores de un momentáneo abandono de Coppola de la filmación. Al final, el este caótico rodaje se alargó a dos interminables años.