El especial Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts de HBO Max comienza con una escena previsible y no por eso menos conmovedora. Las icónicas cartas de Hogwarts llegan a las manos de nuevos destinatarios y se convierten en un vehículo válido para recordar el paso del tiempo. Pero también para mostrar a su elenco en toda su plácida normalidad, como si el show fuera una ventana a sus vidas en la actualidad. 

De hecho, el programa de HBO Max está muy interesado en crear la ilusión de que el tiempo transcurrió en una cierta placidez. Que los vaivenes que han rodeado la saga, los rumores e incluso el impacto de la realidad sobre la franquicia no tienen real importancia. Las misivas llegan a las manos de Emma Watson, Daniel Radcliffe, Rupert Grint y otros miembros del elenco en medio de situaciones corrientes. El recurso brinda la sensación inmediata de que el especial está enfocado en el ahora, en un presente ideal que el programa mira con amabilidad. Por supuesto, se trata de un engaño ingenioso. 

La mayor parte de Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts está enfocado en recordar. Hacerlo no desde la anécdota, sino desde la vivencia emocional. Los directores Eran Creevy, Joe Pearlman y Giorgio Testi se esfuerzan en que cada que escena esté impregnada de una nada disimulada nostalgia inofensiva. Eso supone algunos problemas. Como por ejemplo, la forma de enfocar la notoria ausencia de J.K. Rowling, autora y centro de polémica en los últimos años. El programa tiene notorios problemas para lidiar con el peso del escándalo a marras y lo hace como mejor puede.

La autora, envuelta en polémica durante el último lustro, aparece y desaparece de la narración del especial de manera forzada. Es evidente que la producción tomó la decisión de no mezclarse en el escándalo. O al menos de salvaguardar lo que supone un homenaje a la obra cinematográfica manteniéndose a distancia de la polémica. Pero la necesidad de evadir algo obvio — y tan notorio como para ser noticia constante — es tan forzada como innecesaria. La ausencia de Rowling es incluso más evidente en medio de todos los esfuerzos por disimular un conflicto público de semejantes proporciones.

De modo que Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts es una especie de espacio en blanco. Neutro a la fuerza y con un tono ingenuo que desconcierta por una cierta blandura innecesaria. Uno que termina por ser el elemento más reconocible — y en ocasiones, el más incómodo — en un recorrido por una herencia generacional de considerable peso. Pero esa visión edulcorada, cargada de risas, metraje original y testimonios, sabe a poco en comparación al mundo más allá de Harry Potter.

Los rostros más queridos están de regreso

Claro está, uno de los grandes momentos de Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts es su capacidad para reunir a su elenco infantil. Y además, demostrar en cierta forma que la maldición de los niños actores en este caso no se cumplió del todo. O al menos, en el caso del trío, radiante y con carreras independientes al gran fenómeno. La producción apuesta gran parte de su narrativa en mostrar el brillo de los actores y también su compromiso con la saga. “Ser Harry Potter es el centro de buena parte de las cosas de mi vida”, comenta Daniel Radcliffe y lo hace con una sinceridad evidente. 

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Emma Watson, con todo su peso de actriz con un camino promisorio en Hollywood, es sin duda la sorpresa más agradable. Con un atuendo que recuerda su lugar como It girl en pleno auge, es también, la presencia más brillante. Un poco menos notorio es Rupert Grint, maduro y sin el entusiasmo juvenil. Pero lo mismo podría decirse del resto del reparto, que regresa en una especie de gran reunión familiar que el especial capta en toda su emoción.

Varios de los grandes momentos del especial celebran la capacidad de Harry Potter para crear su propio peso. Para sostenerse a través de décadas, cambios y la inevitable madurez. El programa se esfuerza — y a veces lo logra de manera impecable — que la historia lo sea todo. Y también la repercusión que el fenómeno tuvo en varias generaciones de fans.  

Mucho más, cuando al programa se une parte del elenco adulto. Helena Bonham Carter, Jason Isaacs, Gary Oldman y Mark Williams regresan para reír y asombrarse de su trascendencia. Lo mismo que los directores Chris Columbus como espontáneo anfitrión, Alfonso Cuarón y David Yates. 

Incluso Ralph Fiennes tiene una corta y amable aparición envuelto en sombras y con aires de misterio. Para su primera media hora, Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts ha dejado claro que es un homenaje. Uno para los fans.

Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts: un mundo irreal y feliz 

Uno de los problemas más notorios a los que se enfrenta el especial es no ser capaz de analizar a la saga cinematográfica en todo su peso. Olvidar las pequeñas disputas entre el elenco, las curiosidades sensibles y también las más duras. Después de todo, se trató de un elenco juvenil que pasó gran parte de la adolescencia entre las cámaras. El especial olvida de manera conveniente — e injusta — varios de los conflictos e incluso muertes en más de quince años de grabaciones.

Una cápsula del tiempo para celebrar una gozosa experiencia colectiva, suspendida sobre sus errores y dolores

Una notoria omisiónn es todo lo ocurrido alrededor del caso de Jamie Waylett. el intérprete de Vincent Crabbe que acabó en la cárcel. Para bien o para mal, las situaciones tensas, los conflictos y también los dolores son parte de la saga. Pero la producción lo ignora y hace de su ausencia un espacio blanco casi agresivo por su notoriedad. El error ocurre y una otra vez y para su último tramo es evidente que es el lastre con el que programa debe cargar. 

Mientras hay homenajes y emocionantes palabras para Alan Rickman, Richard Harris y Helen McCrory, el programa olvida otros. Ya sea por su escasa participación en la trama o por ser incómodos, como en el caso de Robert Knox (Marcus Belby). El actor murió en medio de una pelea en Londres cuyos detalles trascendieron a la prensa sensacionalista. 

Pero al final, Harry Potter 20 aniversario: Regreso a Hogwarts es lo que promete. Una cápsula del tiempo para celebrar una gozosa experiencia colectiva, suspendida sobre sus errores y dolores. ¿Es suficiente para los fanáticos? Al fin, el programa es un homenaje para todos. Y también, un experimento blando que quizás demuestre que la explotación de la nostalgia comienza a ser excesiva.