Que la movilidad eléctrica está en plena ebullición es algo evidente desde hace un tiempo. Que la suma de actores llegados desde la combustión es ya clara, también. Y que en los últimos años también se han apuntado un gran número de compañías ‘nativas’ eléctricas es la tercera de las evidencias del mercado actualmente.

Una de estas nativas eléctricas y que (casi sorprende) no llega desde China ni es Lucid Motors es Rivian, empresa que con impulso el impulso económico de dos gigantes como Amazon y Ford planea salir a bolsa en unos días mediante una IPO (Oferta Pública de Venta), siguiendo el camino de otras empresas eléctricas que han pasado por el parqué con el objetivo de financiarse dejando algunos casos con bastantes dudas por el camino. Y todo también sin haber entregado aún apenas un millar de sus primeros vehículos.

Sin embargo, la propuesta de Rivian, que por ahora pasa sobre todo por sus pick-ups, SUVs de gran tamaño y está preparando la que será la flota de reporto de furgonetas eléctricas de Amazon, cuenta con ciertos mimbres que la hacen especialmente relevante. Y no solo porque Ford y Amazon estén en su accionariado, sino también porque tras su creación hay una mente salida del MIT en la que los inversores parecen confiar y que quiere llevar la movilidad eléctrica más allá de los coches personales. Puntos a favor para pensar que Rivian puede ser al final ese rival eléctricos puro que Tesla todavía no ha encontrado.

El origen de Rivian es indisoluble de su fundador

Robert Joseph ‘RJ’ Scaringe es el fundador y CEO de Rivian, empresa que fundó en 2009 tras doctorarse en el MIT en ingeniería mecánica. Durante su formación, Scaringe había estado trabajando con los mejores ingenieros de los principales fabricantes de automóviles en el prestigioso Laboratorio de Automoción Sloan. Después de reconstruir Porsches antiguos en su juventud, Scaringe empezó a soñar con fundar su propia empresa automovilística a los 18 años, según contaban en un perfil que le realizaron en The New York Times. “Quería tener impacto, y el enfoque de mayor impacto era construir la empresa yo mismo”, comentaba ahí, en relación con su preocupación por el cambio climático y la contaminación del aire.

La postura que ha mantenido Scaringe, quien permaneció bastante tras bambalinas hasta que Rivian presentó su primer prototipo en 2018, es que está decidido a desmontar las opiniones convencionales sobre los vehículos eléctricos.

“Tenemos una serie de falsedades: un camión no puede ser eléctrico, un coche eléctrico no puede salir de la carretera, no puede ensuciarse, no puede remolcar, y los compradores de camiones no quieren algo que sea respetuoso con el medio ambiente”, comentaba. “Estas cosas son fundamentalmente erróneas. La electrificación y la tecnología pueden crear un camión increíblemente capaz y divertido de conducir”.

RJ Scaringe

Con esos mimbres, antes de llamarse Rivian, la propuesta de Scaringe pasó varios años bajo el radar con los nombres de Mainstream Motors primero y Avera Automotive después, enfocándose al principio en la conducción autónoma.

Scaringe, un ávido amante de las actividades al aire libre y del ciclismo de montaña, insiste en que sus vehículos pueden salir de la carretera, sorteando un metro de agua estancada, y con un tren de rodaje reforzado que protege el paquete de baterías de los daños causados por las rocas y otros obstáculos. Pero para bien o para mal, apenas se ha podido poner a prueba si esto es verdad todavía.

Amazon y Ford como músculo financiero

Las furgonetas que servirá a Amazon

Rivian ha ido obteniendo financiación de numerosos fondos y empresas, entre los que están Amazon, Ford o el fondo T. Rowe Price Group, quienes poseen, respectivamente, el 20,2%, el 13,0% y el 16,9% de las acciones Rivian, mientras que Scaringe sigue manteniendo el 11%.

La conexión entre Rivian y Amazon se dio cuando Jeff Bezos visitó la sede de Rivian en Plymouth, Michigan, en el otoño de 2018, y, al parecer, quedó muy impresionado cuando se reunió con Scaringe. De aquel primer acercamiento surgió un acuerdo anunciado en septiembre de 2019, por el que Amazon compraría 10.000 vehículos Rivian para su flota de entrega de carga como parte del “Compromiso Climático” de la compañía.

Esta inversión ha hecho que Rivian haya duplicado con creces su plantilla hasta alcanzar los 6.000 trabajadores con contrataciones de Ford, Tesla y la británica McLaren, además de unos 50 empleados de Faraday Future, ahora en dificultades. El veterano vicepresidente de Apple Mike Bell, fue hasta 2020 su primer director de tecnología. El jefe de diseño Jeff Hammoud ocupó anteriormente el mismo puesto en Jeep, que tiene varias semblanzas con sus diseños actuales.

Su propuesta tecnológica y empresarial frente a Tesla

La principal propuesta de Rivian a nivel tecnológico es su plataforma, una parte básica en los eléctricos. Las de Rivian son llamadas ‘skateboard’ por su forma, teniendo un motor eléctrico independiente para cada rueda.

Por ahora tiene dos modelos presentados. Un SUV, llamado R1S, y una camioneta eléctrica llamada R1T.

El Rivian R1S promete ofrecer entre 380 y 660 kilómetros de autonomía. Se espera que el R1S y el R1T tengan precios de venta a partir de 70.000 dólares y que alcancen los 90.000 dólares para los modelos totalmente completos.

Sin embargo, al menos hasta ahora, Scaringe se ha mostrado conservador a la hora de lanzar previsiones. Por ahora la fecha está en que en diciembre empiece a repartir los primeros pedidos de su SUV. Pero antes, ya llevará un tiempo cotizando en bolsa.