El live action de Cowboy Bebop está en el centro del debate. El programa, creado por Jeff Pinkner y André Nemec, no dejará indiferente a nadie. Con una puesta en escena elegante, un guion bien construido y un evidente homenaje al material original, Cowboy Bebop busca combinar dos lenguajes distintos. No siempre lo logra, pero al menos es evidente la intención de narrar una de las grandes historias del anime en toda su plenitud. 

Uno de los grandes puntos a favor de la serie de Netflix sin duda ha sido traer a varios personajes emblemáticos a la nueva versión. En especial, uno que pudiera ser ignorado o suavizado en favor de nuevas audiencias. No obstante, la producción de Cowboy Bebop tomó inteligentes decisiones para crear la atmósfera y captar lo esencial del clásico animado. Una de ellas fue incluir a figuras simbólicas del argumento original en nuevos lugares o acentuar su importancia. 

En este caso, un curioso punto focal estuvo sobre el asesino psicópata Pierrot Le Fou, personaje emblemático del anime. Con un capítulo que incluye su nombre, estrenado el 13 de marzo de 1999, encarnó la violencia en estado puro. Pero más allá de eso, fue todo un despliegue de análisis sobre la oscuridad de la locura y sus formas de expresar el terror. Cowboy Bebop, conocida por su capacidad para abarcar varios puntos de vista a la vez, logró con Pierrot Le Fou una extraña visión del miedo.

Del dibujo a la versión live action de 'Cowboy Bebop' : el miedo en estado puro 

Cowboy Bebop, Pierrot Le Fou es un clon y también el primer intento de crear al asesino perfecto. Una máquina de matar imparable que carecía de cualquier sentimiento. Spike Spiegel fue la única persona capaz de sobrevivir a su asedio y a su ataque. De hecho, la icónica escena que incluye el enfrentamiento entre ambos personajes en el parque de diversiones de Space Land, es una de las más recordadas del anime. Pierrot Le Fou es una de las incontables referencias que contiene el anime al cine y al mundo de la música. El nombre del personaje está inspirado en la película francesa homónima de 1965 dirigida por Jean-Luc Godard. 

Pierrot fue sometido a experimentos médicos que le permitieron ganar fuerza y ​​velocidad sobrehumanas, así como la capacidad de volar y convocar un escudo de fuerza. “Pierrot Le Fou”, el duodécimo episodio del anime original, suele ser recordado por apartarse del género neo-noir para acercarse mucho más al del horror. Para alivio y satisfacción de los fans, el personaje de Cowboy Bebop  — y su contexto — llegó al live action en todo su potencial destructivo. También como uno de los puntos altos de una producción con un argumento irregular. 

De hecho, la versión de Pierrot Le Fou sorprende por su apego al personaje original. También por brindar a la trama uno de sus capítulos más curiosos y el que demuestra hasta qué punto el anime y el live action pueden mezclarse. Hay una inteligente percepción sobre el peligro y la amenaza, que se traslada desde el anime a la serie televisiva con cuidado. De hecho, toda la secuencia es una celebración a la idea central de Cowboy Bebop y la singular percepción sobre su antihéroe Spike (John Cho). Para la ocasión, la producción creó las condiciones adecuadas para que la escena emulara a la ya clásica del anime. 

El actor Josh Randall, encargado de encarnar al personaje, sorprende por su capacidad para captar el aire desquiciado y violento del original. Además, la producción de la serie hizo especial énfasis en reproducir la sensación que el capítulo se aleja del tono del programa. Mucho más parecido a un narración corta y tensa de terror, el episodio recrea el violento encuentro entre Spike y Le Fou detalle a detalle. 

Buena parte de los fans estuvieron preocupados durante la filmación del live action, sobre la posibilidad de que el fundamental hilo narrativo fuera eliminado. No obstante, la producción se encargó de mostrar en varias imágenes el nivel de pulcritud de la producción.