Toda adaptación televisiva basada en una saga de libros corre el riesgo de ser comparada con la obra original. La búsqueda de paralelismos es casi una reacción natural cuando se sabe de las relaciones. El lector, en su rol de espectador, comienza a hurgar en la producción y contrastar su conocimiento con lo que observa. Aunque esta actitud sea natural, conviene tener en cuenta que la recreación de ese mundo también funciona como un espacio narrativo independiente. En el caso de La rueda del tiempo (The Wheel of Time) es necesario tener en cuenta lo anterior porque se trata de un universo de catorce libros que Amazon Prime Video ha comenzado a tratar.

Ante semejante obra, la duda inicial podría ser si es necesario haber leído los libros para comenzar a ver los episodios. La rueda del tiempo se encarga de resolver esa pregunta aclarando varias cosas desde un primer momento, aclarando distintos aspectos para evitar extravíos. Una suerte de aviso a navegantes que facilita la orientación, aunque en algunos momentos parece un ejercicio de sinopsis apresurado, generando confusión pero sin llegar a entorpecer la experiencia narrativa. Se puede ver sin conocimiento previo.

Lo último es posible porque La rueda del tiempo plantea un relato clásico y simbólico: el lado oscuro y la luz chocan. Esos polos son representados por distintos personajes que tienen mayor o menor control sobre la magia. A este aspecto se suma otro detalle no menor: es un mundo repleto de seres fantásticos y tensiones entre los distintos habitantes.

La fantasía que evoca a un par de clásicos

El primero de los libros de La rueda del tiempo se publicó en 1990. Para ese entonces, mucho antes, ya se había publicado El Señor de Los Anillos (1954). Tener en cuenta esto es clave porque La Rueda del tiempo parece beber mucho de ese universo. Tanto en la estética, si se piensa en las películas, como en algunas relaciones de poder, entrando en la narrativa. A partir de ahí, el espectador que haya pasado por la saga de Peter Jackson puede encontrar un punto de apoyo.

Las obras citadas no son lo mismo ni una rinde homenaje a la otra. Pero sí se pueden percibir las influencias, algo lógico teniendo en cuenta la tradición de la obra de J. R. R. Tolkien y cómo ha influido en diversos relatos a través del tiempo. La otra referencia que surge de manera natural es Juego de Tronos. Pero aquí hay trampa: lo normal sería pensar que Juego de Tronos inspiró esta serie, cuando en realidad fue al contrario. George R. R. Martin llegó a comentar que La rueda del tiempo, así como la narrativa Dune (Denis Villeneuve, 2021), fue una de las sagas de libros que inspiraron su obra. Por eso el espectador encontrará bastantes referencias y similitudes.

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Sin ser algo evidente, en esta serie de Amazon Prime Video también es posible establecer relaciones con la adaptación de The Witcher. Estos vínculos no se perciben tanto en lo narrativo como sí en la puesta en escena. Secuencias de acción, magia y seres extraños. En esa línea, el fenómeno más importante en los últimos meses ha sido la serie de Netflix. Aunque este tipo de proyectos mastodónticos no dependen de lo que haya uno u otro, es válido sospechar que el éxito de The Witcher dio algo de tranquilidad a Amazon Prime Video: hay una audiencia atenta a este tipo de relatos. 

El tono de 'La Rueda del Tiempo'

Los primeros tres capítulos a los que tuvimos acceso tienen un ritmo trepidante. Como si desde la producción se mandara el mensaje: "Aquí pasa esto y esto". ¿Es acertado o no? Quizá esa no sea la mejor manera de verlo. Teniendo en cuenta que La rueda del tiempo tiene una base de seguidores amplia y de culto, la serie se puede permitir omitir algunas cuestiones. Es una adaptación y eso le da libertades. Otra cosa es que el fandom discuta acerca de “su versión” de la historia u opine sobre el enfoque. Eso es tan válido como los permisos que asume la producción.

Como con Juego de Tronos, este tipo de producciones trascienden por las conversaciones que se producen al integrar discursos. ¿La Rueda del tiempo propicia esas conversaciones? Sí. Carece del tono más adulto de Juego de Tronos, un poco más despiadada. En ese contraste, La rueda del tiempo puede ser más próxima a públicos juveniles. Sin embargo, esto no parece un condicionante en caso de que los lectores más adultos deseen acercarse.

La puesta en escena funciona. Hay una serie de conexiones que, luego de estos tres primeros capítulos, tienen potencial. Esas redes permiten hacer guiños hacia las relaciones de poder, el rol de la mujer, los relatos basados en el poder, con un plus fantástico bien logrado. Eso es una buena base para dar confianza a esta adaptación de Amazon Prime Video.