El efecto global provocado por la escasez de chips nos entrega noticias prácticamente a diario. Los fabricantes de semiconductores no dan abasto para cubrir la demanda de sus clientes, lo que provoca falta de stock y demoras en distintas industrias. La crisis también ha llamado a la acción a los gobiernos de las principales naciones del mundo; por ello, los proyectos para ofrecer incentivos al establecimiento de nuevas fábricas no se han hecho esperar. Sin embargo, en ciertos sectores esto es considerado un arma de doble filo.

Margrethe Vestager, la comisaria de Competencia de la Comisión Europea, advirtió que Estados Unidos y la Unión Europea deben evitar una "carrera de subsidios" por la escasez de chips. La funcionaria aseveró que las empresas podrían aprovechar la situación para coaccionar a los países a poner sumas de dinero exorbitantes sobre la mesa, para después elegir dónde instalarse. Y los que se llevarán la peor parte serán los ciudadanos que pagan sus impuestos en base a su esfuerzo, enfatizó.

"Realmente debemos evitar una carrera de subsidios, una carrera que dejará a todos empobrecidos. En las circunstancias actuales, puede ser una tentación demasiado difícil de resistir para que las empresas intenten enfrentar a los gobiernos entre sí, escudriñando el panorama para ver quién pagará más. El riesgo, por supuesto, es permitir que los contribuyentes, ya sean europeos o estadounidenses, paguen la cuenta y obtengan quizás muy poco de esa inversión", indicó Vestager durante un discurso en la Universidad de Leuven, en Bélgica.

La escasez de chips y los subsidios estatales, una preocupación para Vestager

Las declaraciones de Vestager no carecen de fundamento. Tengamos en cuenta que este año, las principales tecnológicas de Estados Unidos le reclamaron ayuda al gobierno de Joe Biden por la escasez de chips. Las empresas solicitaban un financiamiento de 50 mil millones de dólares para la ley CHIPS for America; con la misma se establecía un crédito tributario sobre la renta para invertir en equipos semiconductores o en instalaciones para fabricarlos, con vigencia hasta 2026.

En tanto que a comienzos de este año, la Unión Europea habría considerado conformar una asociación para construir una fábrica de semiconductores. Entre las partes interesadas en sumarse a la lucha contra la escasez de chips habrían estado Samsung y TSMC.

Con cantidades de dinero exorbitantes, es comprensible el resquemor de Vestager; las compañías podrían ejercer presión o amenazar con instalarse en otros países si no reciben incentivos similares o superiores. Además, hay que tener en cuenta lo que ha sucedido en Asia recientemente con la confirmación de la alianza entre Sony y TSMC para instalar una nueva fábrica en Japón. Si bien no se ha hecho público cuánto aportará el gobierno japonés, sí se confirmó que otorgará "un fuerte apoyo" al proyecto.

¿Existen realmente posibilidades de una carrera de subsidios entre la Unión Europea y Estados Unidos por la escasez de chips? Por lo pronto, la comisaria de Competencia europea ha optado por abrir el paraguas antes de que llueva.