Pablo es una de las personas que este fin de semana ha estado en el barrio madrileño de Malasaña y ha hecho una hora de cola. Para ver con sus propios ojos el proyecto que ha querido hacer realidad eso que nos han dicho más de una vez: "A llorar a la llorería". Del 15 al 17 de octubre, el servicio de psicólogos online TherapyChat habilitó un espacio en el que animaba a la gente a expresar sus sentimientos. "Entra y llora" se leía en la entrada del local, y le siguen carteles con frases que pretenden visibilizar los problemas de salud mental en España.

Quieren hacerlo en las salas que ellos mismos describen como "fotografiables" e ideales para colgar en redes sociales. Mientras, las mismas redes en las que TherapyChat ha querido encontrar un espacio han condenado este proyecto. Lo ponen de despropósito para arriba. Pablo, psicólogo de profesión, ha compartido su experiencia en La Llorería a través de un hilo en su cuenta Occimorons, que tiene más 16.000 Me Gusta hasta la publicación de este artículo. Ha sido una de las pocas personas que ha descrito al dedillo cómo fue la experiencia en la iniciativa de TherapyChat.

"En toda la exposición tenemos una luz extraña y bastante incómoda. Nos dan la charla de que está bien estar mal, que hay que normalizarlo y que muchas veces pues priorizamos el físico antes que lo de dentro. Nos invitan a nos hagamos fotos delante de un espejo y usemos el hashtag". 

En una de las salas, un mensaje en espejo rezaba: "Valgo más que mis likes de Instagram". Pero luego te animan a hacerte fotos y a que las subas a las redes sociales, continuó Pablo. "Y cuando te decían que te podías meter en esa cabina a llorar te salía una risita porque claro, ¿en qué cabeza cabe que nos pongamos a llorar en una sala aséptica con espejo? ¿Con una luz que da dolor de cabeza y con gente al lado riéndose sacándose fotos en los demás escenarios?".

Añadió para Hipertextual que entre el grupo con el que entró a La Llorería había un chico que se tiró a una bañera de bolas de colores, una zona que han llamado "Rincón para Llorar". "Se tiró como si fuera una piscina, las bolas cayeron fuera y nos reímos. No se creaba conciencia de lo jodido que es pedir ayuda o lo que implica tener un problema de salud mental". 

Cuando Pablo salió de La Llorería, le dieron un folleto de promoción de TherapyChat con 60 minutos gratis de terapia. Afirmó que tuvo una sensación bastante desagradable cuando salió del local ubicado en Malasaña y que se había banalizado el problema relacionado con la salud mental. Al final, resultó ser un "lugar guay" para echarse unas fotos. 

"Justo vi a una familia cuya hija le pidió a su madre una foto. Hubiese sido una oportunidad muy interesante de poder crear un espacio donde hablar de esto que es importantísimo. Y que en las familias poco se habla de salud mental, más allá de las fotos y las redes sociales".

Pablo, de Occimorons

Hablar de salud mental con risas de fondo

No fue esta la idea que tenía Pablo cuando se enteró de la iniciativa de TherapyChat. Se imaginó un espacio seguro donde profesionales de la salud mental, pacientes y familias visibilizasen la salud mental a través de vídeos grabados o testimonios, se diese información y se concienciase sobre la realidad de los problemas de salud mental. Lo que se encontró en su lugar lo describió como un "chiste" y una idealización de los problemas de salud mental que puede ser muy peligrosa.

Porque, recordó para Hipertextual, ir al psicólogo no es cualquier cosa, "cuesta mucho dar el paso porque a nivel social todavía sigue existiendo cierto estigma y, además, reconocer que necesitas ayuda tampoco es fácil". Por eso, ver que la Llorería lidia con esta problemática con fotos bonitas es una manera de frivolizar esta dura realidad. "La información que aparecía en las paredes era muy importante pero carente de contexto. Leías datos trágicos mientras la luz te recordaba a una discoteca y escuchabas a gente reír de fondo".

Hipertextual se ha puesto en contacto con TherapyChat para tener más detalles sobre La Llorería pero no ha recibido respuesta.

'Concienciar es salir a las calles'

El problema de frivolizar los problemas de salud mental es que los primeros perjudicados son las personas que los sufren. Pablo, psicólogo detrás de la cuenta Occimorons, afirmó que algunos seguidores le escribieron después de ver su hilo en Twitter y sus Stories en las que explicaba su experiencia en La Llorería. Le decían que, si hubieran asistido, hubieran salido peor o muy enfadadas porque no tratan la problemática con seriedad. Concienciar, concluyó Pablo, no es echarse unas fotos en una jaula donde aparece la frase "yo también tengo ansiedad". 

"Concienciar es salir a las calles, es estar en la lucha por una atención a la salud mental publica y de calidad, es escuchar a tu amigo o amiga sin juzgarle cuando está mal, es ser conscientes de que la salud mental también tiene que ver con el contexto en el que vivimos".

Pablo no duda: La Llorería es un sitio en el que ha sentido vergüenza. Porque era un lugar deshumanizante aunque pretendía ser todo lo contrario. "En un pasaje para Halloween estaría genial pero no para concienciar y visibilizar los problemas de salud mental", sentenció. 

La Llorería, rozando la burla

Yaiza Llaveria no fue una de las personas que contactó con Pablo para contarle cómo encajó la iniciativa de TherapyChat. Pero sí tiene una opinión clara sobre este espacio. Llaveria es estudiante de psicología de último año por la Universidad Oberta de Cataluña y está actualmente diagnosticada de distintos trastornos del ánimo, ansiedad y un trastorno obsesivo compulsivo de dismorfia corporal. 

Coincide con Pablo en que este tipo de proyectos frivolizan el abordaje de los trastornos de conducta y problemas de salud mental. Incluso "acaban consiguiendo crear más aún la sensación de que son una burla", comentó a Hipertextual, "ya que lo exponen trivializando la idea de que los que sufrimos se nos pasaría si dejáramos de subir fotos a Instagram cuando ellos mismos incentivan esa idea".

Las medidas que Yaiza Llaveria son aquellas que acerquen la terapia y la hagan accesible para todos aquellos que la necesiten. Y, si se crea una exposición, que sea a través de casos reales de aquellas personas que "gracias a terapia somos capaces de seguir con nuestras vidas". En definitiva, proyectos que consigan darle a los problemas de salud mental "la visibilización real que nos merecemos".

Una enfermedad mental 'es una mierda, no es bonito'

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El psicólogo José R. se sintió de una forma parecida. En su perfil de Instagram escribió que una cosa es visibilizar la importancia de la salud mental y normalizar el malestar. "Y otra cosa muy diferente es romantizarla y mercantilizarla. Ojalá existiese una institución que se preocupase por la competencia desleal y porque el cliente reciba terapia basada en la evidencia". 

José añadió para Hipertextual que no cree que el objetivo de La Llorería fuese que la gente llorase en ese lugar, o que hablara de su tristeza. 

"Es un lugar bonito para hacer fotos, que invita a jugar con los elementos del entorno, podemos buscar las fotos que se han subido a las redes sociales en ese lugar y la mayoría son fotos divertidas, y lo entiendo, ya que el contexto invita a ello. Veo La Llorería como marketing para acceder posteriormente a las consultas de TherapyChat, ya que lo primero que se hace al llegar al lugar es ofrecerte la primera consulta gratuita, consulta que el psicólogo no cobrará a no ser que asistas en más ocasiones".

José R., psicólogo

Por otro lado, el psicólogo tampoco está de acuerdo con algunos de los mensajes que se dan. Frases como "yo también tengo ansiedad" iluminada con neones o "ir al psicólogo está de locos" parecen eslóganes, opinó, que romantizan el sufrimiento humano, "sobrepasando la línea de visibilizarlo", apuntó. Eso no significa que no se pueda hablar sobre la depresión y la ansiedad, todo lo contrario, pero "es una mierda, no es bonito". 

El negocio de la salud mental, por TherapyChat

Parece que se está intentando romper el tabú. En España, más de 3.600 personas se suicidaron en España en 2019 y Pedro Sánchez anunció una Ley de Salud Mental. "No es un tabú, es un problema de salud pública del que debemos hablar, visibilizar y actuar en consecuencia", opinó el psicólogo. Esto es solo el primer paso de un largo camino hasta que se pueda soportar toda la demanda que existe en España. 

Proyectos como La Llorería de TherapyChat ha sido criticado por mercantilizar los problemas de salud mental. José R. opinó para Hipertextual que la salud mental ya está mercantilizada en el momento en el que lo psicólogos abren una consulta privada y cobran por ello. Pero ese no es el problema. "Hay gente que no se puede permitir ir a los psicólogos privados y en la sanidad pública las listas de espera son muy largas. En España tenemos 6 psicólogos públicos por cada 100.000 habitantes, mientras que la media europea está en unos 18. Con esos números creo que difícilmente la sanidad pública puede soportar toda la demanda por sí sola", criticó. 

En este contexto, empresas como TherapyChat hacen un flaco favor al sector porque, continuó José R., contratan a sus trabajadores como falsos autónomos y les ofrecen condiciones precarias y salarios bajos. "Estamos luchando por una sanidad pública de calidad y porque todo el mundo tenga acceso a ella, pero eso no significa precarizar a los psicólogos", concluyó. 

El marketing de La Llorería

Adrián, de Viedma Psicología, es una de las personas que conoce de cerca las condiciones de trabajo que ofrecen en TherapyChat. Antes de nada, coincidió con Hipertextual La Llorería es una banalización de la salud mental. "Convierte los problemas mentales en algo 'cool' para Instagram. No es un sitio donde pensar que llorar está bien, donde el dolor es algo válido. Es un despropósito", apuntó. Reconoce, sin embargo, que como campaña de marketing ha funcionado. 

Al menos, durante el fin de semana y los días siguientes, han sido motivo de escrutinio en redes. "Aquí estamos hablando de ellos concretamente y esto es publicidad para ellos", advirtió el psicólogo. Dentro de unos meses es posible que una persona no se acuerde de la banalización de la empresa, continuó, pero sí del nombre y que busquen sus servicios. Esto, además de llegar a un público influyente que ya tienen conquistado con influencers como Moderna de Pueblo. 

Ser psicólogo en TherapyChat

Al final, TherapyChat ha puesto la salud mental en el centro del discurso

Adrián escribió un hilo para visibilizar las condiciones de trabajo en TherapyChat. En julio de 2021 contactó con ellos porque buscaban un psicólogo experto en sexualidad. Los honorarios por este trabajo eran 15 euros la hora al principio, para los pacientes que estaban en el primer mes, 16 en el segundo mes y 19 en el tercero con bonos mensuales. El primer conflicto para Adrián -y que reconoció que es algo común en la profesión- es que trabajaría como autónomo. "Muchas veces trabajas en varios sitios a la vez y no quieren hacerte un contrato de X horas semanales porque no saben cuánto vas a trabajar". 

En las condiciones laborales de TherapyChat Adrián reconoció otros dos aspectos que están lejos de aumentar la confianza en la plataforma de psicólogos. En primer lugar, que la primera sesión gratuita de la que se jacta la empresa es, según describió el profesional, injusta con los psicólogos. Si el paciente no seguir con la terapia después de esa sesión, el psicólogo no cobra nada por esa hora. "La has trabajado y a veces los pacientes no se quedan por múltiples razones. El reclamo lo ha decidido la empresa pero quien hace el trabajo gratis es el terapeuta", explicó Adrián. En el caso de que el paciente continúe, el psicólogo será remunerado por esa hora, aunque la comisión no es ni del 40% y "ellos siguen ganando dinero". 

https://twitter.com/CEstereotipo/status/1449437261830004737?s=20

Además, en TherapyChat funcionan con un sistema de niveles que depende de las valoraciones de los pacientes. A más opiniones, más posibilidades de subir de nivel, explicó Pablo en un hilo de Twitter, "de cobrar un poquito más y acceder a sus talleres (que obviamente te tocará pagar)".

Este sistema, explicó el psicólogo, no es justo ni para los psicólogos ni para los pacientes. Porque si un psicólogo como Adrián cobra 15 euros la hora, -reconoció que en muchas ocasiones son 11 euros la hora- "voy a poder dedicar menos tiempo a un caso que si cobro 45". “Este sistema te impulsa a coger más pacientes para poder sobrevivir y eso supone una calidad inferior en la terapia", afirmó.  

Psicólogos vs. plataformas

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TherapyChat ha sido, polémicas aparte, una de las empresas que ha puesto sobre la mesa las enfermedades mentales. La pandemia y el confinamiento fueron un motor para visibilizar la realidad de miles de personas. 

Y, según Adrián, empresas como TherapyChat han intentado hacerse más grandes, con un modelo en el que apuestan por la democratización de la terapia. "Me han llegado a decir que los psicólogos somos caros en comparación a estos servicios, pero eso no es verdad", afirmó.

"Yo trabajo a precios similares a TherapyChat y hay más psicólogos como yo, esto es posible por trabajar online. Si tuviera que trabajar en presencial, seguramente mis precios serían más altos. Lo que no tenemos son los medios para realizar campañas de marketing que hagan nuestros nombres tan populares". 

Adrián, de Viedma Psicología

La salud mental sigue siendo un tema pendiente

TherapyChat ha ganado mucha visibilidad desde la pandemia y ha conseguido que se hable mucho más de terapias psicológicas; un aspecto clave de un sector que necesita visibilidad pero sobre todo que no se demonice el hecho de ir al psicólogo. Todo estos esfuerzos son pasos importantes, que se unen a la Ley de Salud Mental propuesta por el Gobierno, así como labores de concienciación por parte de empresas e influencers en redes sociales. 

No obstante, Pablo, de la cuenta Occimorons, cree que todavía queda mucho por hacer. Echa de menos que desde los medios se dé visibilidad a los problemas de salud mental y que se haga con el criterio adecuado cuando se habla de temas importantes como el suicidio. "El pasado 11 de septiembre nos manifestamos en Madrid por un plan nacional de los suicidios y por supuesto, por una visibilización de los problemas de salud mental. Allí si que me sentí sobrecogido", recordó para Hipertextual. Le contaron historias muy duras que, agregó, no abren portadas de periódicos "porque parece que solo se cuentan historias de superación con la condición de que el final sea súper feliz". Sin embargo, hay historias que no se cuentan, que no se visibilizan porque, apuntó Pablo, "son historias jodidas". 

Lo que La Llorería pudo haber sido

Los esfuerzos que hace gente como Pablo es diario. Ahora, están en un buen momento porque se está hablando más de salud mental y eso tiene efectos positivos como pedir ayuda. "O hacer que la atención a la salud mental en España mejore porque recordemos, faltan 7200 psicólogos/as clínicos/as en la sanidad pública para igualar ratios a nivel europeo. Es tremendo", lamentó el psicólogo.

Se imagina cómo hubiera sido un espacio como La Llorería mucho mejor decorado. "Sin ese nombre tan estigmatizante y con luz natural y acogedora donde poder llevar a cabo iniciativas de este tipo. Grupos de apoyo mutuo, sesiones grupales, individuales, punto de información…". En definitiva, algo distinto a la iniciativa de TherapyChat que, a pesar de las buenas intenciones, ha puesto la salud mental en un lugar que no se merece. 

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