Mientras en los últimos meses se han estrenado producciones de ciencia ficción marcadas por la acción, Apple TV+ pone sobre la mesa un relato más sopesado. Invasión no reúne la espectacularidad de las explosiones, tampoco describe una universo enorme como lo hace la primera parte de Dune (Denis Villeneuve, 2021). En Invasión casi todo es más sutil, terrenal, propiciando que las miradas no se vayan con los fuegos artificiales sino que se queden con el drama humano que describe. Y ya está disponible en Apple TV+.

Simon Kinberg y David Weil, los guionistas y productores ejecutivos, conceptualizaron un serie de diez episodios con un ritmo narrativo sostenido. El espectador que se acerque pensando que encontrará acción y entretenimiento, por ser una producción de ciencia ficción, quizá se sienta un poco extrañado a través de los capítulos. Pero si se queda puede que encuentre en ritmo bajo de la serie esos detalles que revelan tantas particularidades de la condición humana. En Invasión, los extraterrestres son sólo un vehículo para explotar el ingenio y el horror que pueden venir de parte de los seres humanos. 

¿Por qué esto es importante? Buena parte de las producciones más destacadas de los últimos años tienen en la acción y en la espectacularidad de los recursos un fuerte. Las explosiones, las persecuciones, o la recreación de ambientes esteleras impresionantes, seducen con facilidad a la audiencia. Tiene sentido: ¿cómo no sentir curiosidad por lo desconocido o áreas a las que no se puede llegar? Sin embargo, en Invasión mucho de esto aparece de forma ocasional, balanceando la tensión que se teje entre los protagonistas. 

Invasión: cuatro historias en una

El ritmo del relato lo marca la polifonía de las historias. Invasión está protagonizada por Shamier Anderson, Golshifteh Farahani, Shiori Kutsuna y Billy Barratt. A través de ellos se desarrollan cuatro relatos que se integran bajo la misma idea: el mundo está siendo invadido por una especie desconocida; tan desconocida que los guionistas no se apuraron en revelar mayor detalle sobre estos entes. Todo un acierto de la producción de Apple TV+. 

Esa última decisión invita al espectador a acercarse a los relatos, a intentar comprender qué ocurre con uno y otro, sin olvidar el fin de Invasion: la Tierra corre peligro. Bajo esa idea, los actores responden de forma notable; en especial sus protagonistas: Anderson, Farahani, Kutsuna y Barratt ofrecen una variedad de registros que enriquece todo cuanto pasa porque facilitan distintos trayectos emocionales. Mientras algunas producciones viajan a otros planetas, Invasión recuerda que la interacción con los otros también es una travesía. 

Por tanto, en algún momento la serie parece plantear a quien ve la siguiente pregunta: ¿quién es más peligroso, entre quienes llegaron o quien duerme en el otro lado de la cama o es el compañero de clase? Los traumas globales, como esa referencia al 11 de septiembre de 2001, el miedo ante lo desconocido, las responsabilidades y decisiones tomadas antes de la amenaza, son ejes a través de los cuales se tratan diversos temas que asientan el relato. Mientras se sabe poco sobre los alienígenas, se va descubriendo de forma progresiva las distintas caras de los protagonistas. 

Diversidad por sobre espectacularidad

Trevante Ward, interpretado por Shamier Anderson, representa un tópico de las narrativas estadounidenses: el soldado que intenta volver a casa después de las consecuencias del 11 de septiembre de 2001. ¿El detalle? El hogar no es un espacio físico sino el cariño de su esposa. A través de él se cuenta esa tensión bélica que atraviesa a parte de la sociedad estadounidense pero que, más allá de aspectos específicos, cuenta cuán complejo se hace confiar en los otros, incluso en circunstancias de riesgo, y sirve para presentar la búsqueda de todos: ¿qué es hogar cuando ningún lugar en el mundo es seguro?

Ward ofrece una de las transformaciones más destacadas dentro Invasion, con una secuencia que parece casi un manifiesto por parte de los guionistas: el soldado entregando su arma para salvar un puñado de vidas. A medida que la serie avanza, las búsquedas de cada quien comienzan a integrarlos con otros. Esto también pasa con Barratt, quien interpreta a uno de los protagonistas más conmovedores de Invasión, Casper Morrow. A través de un recurso que recuerda detalles de Stranger Things, Morrow tiene una conexión extraña con aquello que amenaza a la tierra. Pero lo más peligroso para él, en un principio, no es esa relación sino el acoso escolar. 

A través de él se descubre alguna costura de la serie, ya que su relación con los alienígenas no queda del todo clara. Si los extraterrestres pueden alterar su forma y manejar distintos elementos, ¿cómo llegan a la mente del niño? Invasion, así como esas preguntas, deja distintas puertas abiertas. Dentro de ellas se encuentran los roles de Farahani y Kutsuna. En ellas recae el peso más rico del relato, con el feminismo, la maternidad, las tensiones amorosas y la representación de la comunidad LGTBIQ+ en circunstancias complejas. 

¿Y la amenaza?

Si hasta aquí no se profundizó sobre los extraterrestres es porque Invasión no ofrece mayor información sobre ellos. Aunque convendría tener algún detalle más, no se echan de menos. El misterio es lógico y eso es un mérito de un relato que no recarga la historia dándoles más espacios, pero tampoco los deja de lado: siempre "están ahí". A través de los episodios se sostiene el principio de los guionistas: el verdadero valor de esta serie está en los relatos humanos, contextualizados en una amenaza alienígena. En ese sentido, la producción de Apple TV+ evoca algunas cosas de Neon Genesis Evangelion (1995) y de Señales (M. Night Shyamalan, 2002)

Toda esa mezcla se produce sin descuido alguno de la fotografía y la dirección, con tomas impecables, cercanas en varios casos, para meter al espectador en la angustia que atraviesan los protagonistas e incomodarlo ante la toma de decisiones. Sin ser una serie explosiva, espectacular, Invasion reúne todo lo necesario para atraer a la audiencia. Así las cosas, es válido sospechar que no pocos reclamarán a Apple TV+ la segunda temporada que necesita el relato para seguir arrojando luz sobre detalles oscuros y, en especial, la condición humana.