Veinte años después del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos aún busca respuestas al respecto. Son veinte años, pero luego serán cuarenta, sesenta, cien y dará igual: la herida social generada por los atentados terroristas del 11 de septiembre y sus consecuencias políticas, con una guerra que ha durado veinte años, quizá sean imborrables. 9/11: Inside the President’s War Room, que se estrena el 1 de septiembre en Apple TV+, vuelve a recordar los acontecimientos de ese día.

Lo hace cuando el último soldado estadounidense dejó Afganistán, el país más afectado por las decisiones tomadas hace veinte años. 9/11: Inside the President’s War Room explora los acontecimientos de ese día de forma detallada aunque sin profundizar demasiado en las consecuencias. Esto último, quizá, se explica porque si ese hubiera sido el objetivo habría sido necesaria una serie documental.

9/11: Inside the President’s War Room, narrado por Jeff Daniels, no parece buscar demasiadas respuestas sino recordar lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001. Lo hace incorporando a las distintas personalidades involucradas. Ellos, tiempo mediante, ofrecen su visión al respecto aportando algunos matices.

¿Funciona como documental?

La voces, los recursos narrativos y la investigación reflejada en datos, imágenes y algunas otras cuestiones, invitan a pensar que 9/11: Inside the President’s War Room es una película documental en toda regla. Sin embargo, la falta de contrapesos dentro de la producción de Apple TV+ en relación con los discursos, por lo general oficiales, hace que se diluya su esencia dentro del género.

Eso permite intuir una de las búsquedas del director Adam Wishart: traer de vuelta aquellos hechos. A partir de ahí, hacer una suerte de seguimiento detallado de las acciones de George W. Bush, Presidente de los Estados Unidos en aquel momento, y así revelar cómo se manejó una crisis de semejantes dimensiones dentro del círculo político más cercano a la figura presidencial. 

En ese sentido, 9/11: Inside the President’s War Room sí funciona porque ofrece una mirada casi íntima sobre el 11 de septiembre de 2001. Los testimonios, tanto tiempo después, sirven para sopesar parte de las imágenes que se comparten con el espectador. La tensión del momento, más allá de las interpretaciones y consecuencias posteriores, se resume en una circunstancia: durante ese día, el lugar más seguro para el presidente era estar dentro del avión presidencial a cualquier cantidad de metros de altura. 

'9/11: Inside the President’s War Room' y el peso de los símbolos

9/11: Inside the President’s War Room cuenta las horas que transcurren durante el 11 de septiembre de 2001 fueron atacados dos de los principales iconos de Estados Unidos. El financiero, representado a través de las Torres Gemelas de Nueva York, y el militar, hecho muros a través del Pentágono, en Washington. El país que parecía intocable fue expuesto ante el mundo.

Casi tres mil personas fueron asesinadas por los actos terroristas. Desde entonces comenzaría una búsqueda de explicaciones y culpables, pasando Al Qaeda y Osama bin Laden, quien fue asesinado diez años después del atentado, en 2011, hasta los diversos conflictos que implicó la incursión de estadounidenses en Afganistán. En medio de tantos acontecimientos, la globalización de un acontecimiento abrumador. A comienzos de siglo, el mundo seguía dando pasos hacia la globalización, con avances tecnológicos y el internet como algunos de los recursos principales. Por tanto, el 11 de septiembre de 2001 no solo resonó en un país sino que también trastocó la forma de entender la seguridad y la política a escala mundial.

Aunque este texto no pretende dar explicaciones al respecto, queda la sensación de que 9/11: Inside the President’s War Room omite las posibles lecturas al respecto. El tono sobrio funciona. Es cierto que el título coloca una suerte de cerco en relación con la producción y el 11 de septiembre de 2001. Como quien dice al espectador: esto es lo que podemos ofrecer. No engaña en ese sentido. Pero su contexto de estreno, veinte años después y con el conflicto en Afganistán aún abierto en distintos sentidos, parece exigirle a este documental disponible en Apple TV+ algo más que solo un gesto de memoria.