El Juego del Calamar no ha pasado desapercibida. La apuesta surcoreana de Netflix ha sorprendido a los espectadores por su violencia, pero también por la moraleja que esconde detrás el juego donde la vida vale más buen poco. El dinero es uno de los personajes más importantes de la serie de Netflix y, sobre todo, lo que la gente está dispuesta a hacer para conseguirlo. Incluso vender sus órganos. El protagonista de la serie de Netflix El Juego del Calamar firma un contrato de cesión física por un riñón y un ojo para pagar una deuda. En otra escena, durante la sustracción de unos órganos, dicen que la mitad ya se han vendido antes. ¿Qué pasa con la cesión y venta de órganos en Corea del Sur? ¿Es una práctica común?

En primer lugar, es importante remarcar que es ilegal. La ley surcoreana establece la prohibición de compra o venta de órganos. "Ninguna persona dará, recibirá o prometerá dar o recibir dinero, ganancia financiera u otra contraprestación por (...) dar órganos de otro a una tercera persona (...) dar los propios órganos a otro, recibir órganos de otro para trasplantarlos en el propio cuerpo, o prometer hacer cualquiera de los dos actos".

La venta ilegal de órganos está en internet

No hay datos actuales sobre estas prácticas en Corea del Sur. Los últimos disponibles son de 2011, cuando el político local Lee Nak-yeon informó que hasta junio de 2011 había 357 informes sobre mensajes de tráfico de órganos en internet, 174 más que el año anterior. Un artículo de The Korea Times reunió mensajes como "Mi última esperanza es vender mi riñón o mi hígado.

Así que por favor llámeme si está interesado (...) Mi negocio de centros comerciales en línea quebró hace tres años, dejándome enormes cantidades de deuda". Junto a un número de teléfono, este anuncio se publicó en una comunidad online de personas con insuficiencia hepática y renal. 

"Estadísticas recientes muestran que hay cada vez más informes de mensajes ilegales en Internet por parte de personas como Lee (el hombre que publicó el anuncio), lo que significa que los casos de tráfico de órganos humanos están en constante aumento", rezaba el artículo del medio local. Sin embargo, el mismo artículo alertaba que el número de criminales arrestados por este motivo había disminuido drásticamente. No especificaba si alguno de estos casos se había llevado a cabo, tal y como sucede realmente, como en la serie de Netflix El Juego del Calamar, o si se quedó en la publicación de un anuncio. 

Una legislación casi universal

Sin embargo, estas afirmaciones se contraponen con el estado actual del sistema de trasplantes en Corea del Sur. La directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) de España, Beatriz Domínguez-Gil, explicó a Hipertextual que la mayor parte de países que tienen programas de trasplante se ha dotado de una legislación que se alinea con los estándares internacionales y que prohíben la venta ilegal de órganos y está tipificado como delito. "Hay una única excepción en el mundo que es el caso de Irán, donde está permitida la compra-venta de órganos en un sistema regulado por el gobierno. Es un sistema que los propios iraníes consideran que en algún momento tienen que abolir", añadió.

La mayoría de países están alineados con un sistema de trasplantes garantista

En la mayoría de los países que cuentan con un sistema de trasplantes, también tienen mecanismos de control ante los intentos para burlar al sistema. En el caso de España, el sistema es uno de los más garantistas y pasa por varias fases después de que una persona decida donar sus órganos. Desde una evaluación de un médico diferente al que va a realizar el trasplante, hasta otra por parte del comité y una comparecencia ante un juez para que la persona confirme que dona ese órgano son coacción económica o otra naturaleza. A pesar de la diferencia entre los sistemas de cada país, casi todos cuentan con mecanismos parecidos para evitar cualquier intento de venta ilegal de órganos.

El peligro de 'El Juego del Calamar': mostrar un sistema débil

"¿Esto significa que no existan casos de venta ilegal de órganos en el mundo? No, significa que en la mayor parte de países con sólidos sistemas de trasplante, esto se frena y se persigue", aclaró Domínguez-Gil. En países donde no hay legislación o que esté pobremente implementada, continuó, sobre todo en países con nivel de corrupción importante, ahí puede haber redes de tráfico ilegal de órganos. La directora general de la ONT añadió que son países que están en vías de desarrollo y con sistemas débiles. Por ejemplo, en países del norte de África como Egipto o, en el caso de Asia, en Pakistán, India y Filipinas. 

Corea del Sur, en cambio, tiene un sistema sólido y no está en la situación de los mencionados en el párrafo anterior. "Es un país del mundo de la región que tiene un sistema de control adecuado", dijo Beatriz Domínguez-Gil. Pero subrayó que este sistema se basa en la confianza de la población. 

"En este tipo de historias de ficción (como El Juego del Calamar) es importante subrayar que son de ficción porque pueden hacer que se tambalee la confianza de la ciudadanía en los sistemas de donación y trasplante, que están para controlar y asegurar que todo se realiza con la protección de donantes, receptores y todos los que están en el proceso". 

Beatriz Domínguez-Gil, directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)

La moraleja detrás de 'El Juego del Calamar'

La serie de Netflix El Juego del Calamar muestra, no obstante, una trama exitosa en la que la venta de órganos es una manera más de sobrevivir. Aunque no muestra una realidad, sino que se utiliza como una herramienta para explicar la moraleja detrás de la serie de Netflix. El protagonista, Seong Gi-hum, está en bancarrota, es ludópata y vive con su madre, a la que roba dinero. Su situación le ha llevado a tener unas deudas altísimas que le hacen firmar una cesión voluntaria de órganos con la mafia coreana para tener dinero. 

Tal y como apunta la serie en uno de los episodios, Corea es uno de los países con más deudas familiares. El Juego del Calamar, cuyo ganador se llevará 45.600 millones de wones, habla sobre cómo este caso no es excepcional, sino que es un problema estructural en el país. No es la primera vez que se hace mención a este problema en Corea del Sur, ya lo hizo la ganadora del Óscar Parásitos, en 2019. 

En El Juego del Calamar, además, se destacan las consecuencias del capitalismo y en cómo puede repercutir en nuestras vidas. Una crítica clara a un sistema del que muchos salen perjudicados. Pero, moralejas aparte, la venta ilegal de órganos no es, según la ONT, un problema que afecte a Corea del Sur.