Desde que supimos que la sangrienta serie American Horror Story y su nuevo spin-off, titulado American Horror Stories (Ryan Murphy y Brad Falchuk, desde 2011 y 2021), iban a añadirse al cada vez más nutrido catálogo de la plataforma de Disney Plus, algunos hemos estado haciendo bromas sobre lo poquito que cuadran con el espíritu cándido de la compañía. Qué mundo loco este y esas cosas. Aunque vienen por la parte de Star. Pero bienvenidos sean, por supuesto.

El caso es que, si la antología de la ficción televisiva original de FX es por temporada, en la más reciente se reduce a uno o dos episodios como mucho, al estilo de las cuatro versiones de The Twilight Zone (Rod Serling, desde 1959). Y, por darnos la oportunidad de seguir con la exploración de este particular universo terrorífico, no podemos sino agradecer la ocurrencia. En especial, si las dos partes de “Rubber (Wo)man” (1x01-2) sirven para volver a uno de los escenarios más míticos: el de American Horror Story: Murder House (2011).

Regresando de nuevo a la Casa del Crimen

FX

No se trata de la primera vez que regresamos aquí, ya que en las temporadas cinco y ocho, Hotel (2015) y Apocalypse (2018), de la serie madre nos adentramos de nuevo en la oscuridad de semejante vivienda californiana. Y no la enfocan directamente al principio sino que prefieren jugar con las expectativas de los espectadores. Porque lo del primer capítulo de “Rubber (Wo)man” es una especie de redescubrimiento de las posibilidades del lugar para American Horror Stories, y lo abordan con esa consciencia y respeto audiovisual.

Los mecanismos del suspense ante la amenaza del espanto que esconde funcionan todavía muy bien allí, sazonados con los ecos audibles del mismo, de lo que nos causó estremecimientos antes y ahora vuelve para rematar la faena con un misterio flamante. No es que el terror no haya perdido la frescura, claro. Familiarizarse con los elementos de cualquier propuesta narrativa lo hace inevitable. Pero la efectividad es algo distinto, y en estas circunstancias depende de una composición más o menos habilidosa sobre todo.

El trabajo realizado por el estadounidense Loni Peristere, según las líneas escritas por los propios Ryan Murphy y Brad Falchuk (Pose), no se muestra brillante pero sí digno. Habrá podido curtirse dirigiendo episodios de Scream Queens (Murphy, Falchuk e Ian Brennan, 2015-2016), Outcast (Robert Kirkman, 2016-2017), Una serie de catastróficas desdichas (Mark Hudis y Barry Sonnenfeld, 2017-2019), Castle Rock (Sam Shaw y Dustin Thomason, 2018-2019) o Truth Be Told (Nichelle D. Tramble, desde 2019). Además de la misma American Horror Story, en la que se ha ocupado de nueve capítulos por el momento.

Una vengativa vuelta de tuerca en ‘American Horror Stories’

FX

No obstante, para no variar con los vicios que le conocemos a la serie primigenia, en el episodio con el que se inicia la antología derivada también nos arrojan carnaza violenta como una ración de pura arbitrariedad. Porque hay que cargarse a algún pobre personaje desprevenido que nos importa un soberano pimiento a la primera de cambio para que los guionistas de American Horror Stories, y los espectadores a lo mejor, se queden a gusto.

Por otro lado, uno de los giros principales se ve venir desde muy lejos; entre otros motivos porque, de lo contrario, el asunto personal no tendría ninguna gracia. Deben extremarse las emociones de Scarlett, encarnada por una convincente Sierra McCormick (The Vast of Night), para que el verdadero terror estalle por fin. Y el cercano volantazo con el que esto ocurre sí que no tiene nada de previsible, conque Ryan Murphy y Brad Falchuk usan un tópico y le dan una vengativa vuelta de tuerca. Y, cuando terminan sus casi cincuenta minutos, uno no puede evitar pensar: “Hemos vuelto a casa”.

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