Amazon tiene casi 27 años de vida en Estados Unidos, pero no hace tanto que sus filiales comenzaron su andadura por el resto del planeta. Ahora, la compañía de e-commerce por excelencia celebra su primera década en España. Desde 2011, la tecnológica opera al sur de los Pirineos con una inversión total de 6.800 millones de euros. Con una primera e inocente aproximación en la que nadie se imaginaba el futuro del e-commerce, sin oficinas centrales y poco personal, el ingenio de Jeff Bezos alcanza los 12.000 empleados fijos en España, 15.000 para este 2021.

Aprovechando su aniversario, Amazon ha aprovechado para inaugurar su nuevo centro robotizado –dotados con la última tecnología de la compañía– en Illescas (Toledo). También Amazon ha querido poner una promesa sobre la mesa: 25.000 empleados fijos de todo tipo de perfiles en España antes de que termine 2025. Una apuesta fuerte que va a solucionar uno de los mayores problemas de imagen de la compañía alrededor del mundo: la cuestión del empleo y su calidad.

Porque la labor de Amazon en materia de empleo es grande, pero aún tiene grandes debates internacionales. El antes, su quizás actual durante y el después de las empresas tecnológicas. "No hay que dejar a nadie atrás en materia de empleo", argumenta José Manuel Tofiño Pérez, Alcalde de la localidad por el PSOE en este sentido.

Algo que Emiliano García Page, Presidente de la Junta de Castilla la Mancha por el mismo partido, ha apuntado con "los grandes debates que se han mantenido sobre los modelos laborales y empresas", añadiendo, además, "que no se le pueden poner puertas al campo". Quizá el contrapunto a las políticas que el Gobierno ha estado manejando hasta la fecha, principalmente por la vía de la Ley Rider o las subidas de sueldo mínimo.

"Hemos apostado mucho desde el inicio por estas empresas incluso cuando sus modelos laborales no eran del todo buenos. Pero en este caso no hay que centrarse en la precaridad, sino en el futuro".

Emiliano García Page

Amazon, de la venta online a controlarlo todo

Foto de Hipertextual. Planta de Amazon en Illescas.

Si bien Estados Unidos ha sido siempre el principal mercado para la compañía, de aquí a unos años prácticamente la totalidad de los negocios lanzados por Amazon han tenido su réplica en España. Bezos comenzó con una empresa de e-commerce que en pocos años pasó a controlar también una plataforma de música, el streaming de Twitch (sector en el que España ocupa un lugar predominante), plataforma de e-books o el streaming con cada vez más títulos propios capaces de competir con Netflix –más ahora con su adquisición de MGM–. Amazon también ocupa un espacio principal en servicios para empresas y se está aventurando como proveedor de servicios de salud en Estados Unidos; un servicio que lo más seguro pronto comience su expansión.

Por supuesto también se ha posicionado en el delivery de proximidad con supermercados propios y acuerdos con grandes plataformas. Amazon, en un intento de subirse a la nuevas costumbres del mercado y competir con plataformas como Glovo, ya ocupa su lugar en el sector.

El 2020 y el 2021 han sido años récord para Amazon. La pandemia por coronavirus, motivo de cierre para muchas empresas, supuso para la tecnológica un antes y un después en su actividad y cuentas. Solo en España, duplicaron cifras al cierre de 2020 con una facturaron de 1.568,6 millones de euros.

Amazon, e-commerce de origen y un todo 10 años después de su llegada a España, celebra su cumpleaños no exento de problemas. Mucho antes de que comenzase en Estados Unidos, España –al igual que otras regiones de Europa– plantaba cara a la gran tecnológica en lo que a empleo se refiere. Han sido los derechos de los trabajadores el Talón de Aquiles de la compañía desde hace muchos años.

10 años en España y casi 5 con huelgas de trabajadores

La cuestión del empleo en las empresas de la llamada nueva economía es un tema constante desde hace algunos años. Explicaba Mar Hershenson, inversora de Silicon Valley a Hipertextual, que todas estas empresas comenzaron con la cultura del "todo vale". Uber, Lyft, Amazon, Glovo o Uber Eats aquí en España que comenzaron con una etapa muy alejada de los intereses del trabajador, pero que poco a poco se alinearán como ya hicieron sus antecesoras en la historia de la economía.

De momento, queda un rato para llegar a este punto. Con un Estados Unidos aún bregando con el tema de los conductores de plataformas, las huelgas de los riders de Glovo en España –tanto a favor como en contra de la Ley Rider–, desde hace un tiempo están marcando la pauta. Así lo confirmaba un extenso reportaje de The Verge hablando de la explotación de un grupo de riders en Nueva York.

Pero más allá de los riders, Amazon viene gestando grandes problemas con su fuerza laboral. También en su país de origen, donde varias investigaciones apuntaban a que los empleados se veían obligados a orinar en botellas para no perder tiempo de trabajo bajo una férrea cultura del miedo o los encargados del reparto teniendo que apagar las aplicaciones para poder llegar a cumplir las exigencias de la compañía en los tiempos establecidos.

El viejo y nuevo problema del empleo

Y es que Amazon, al igual que cualquier otra plataforma de la nueva economía, tiene un gran problema con la cuestión laboral. Por mucha tencología y automatización que se incluya en su actividad –principalmente de planta–, la mano de obra humana es necesaria y esencial para su funcionamiento. Da miles de puestos de trabajo que, a su vez, toman conciencia de su importancia en la cadena productiva y fuerza de negociación. De nuevo, el efecto rider sale a relucir.

Tanto es así que el propio Jeff Bezos asumía en una declaración pública que el trato a sus empleados no había sido una prioridad para el crecimiento de la empresa. Ahora ya fuera del negocio, el fundador aceptaba que debían tener un mejor trato con los mismos. Todo a la vez que agradecía de forma pública el trabajo de sus empleados durante tantos años dedicados a financiar su viaje espacial a bordo de la Blue Origin hace unos meses. Ni que decir tiene que el gesto no fue bien recibido por los grupos sindicales de la plataforma.

Todo esto cuando los últimos 5 años de Amazon en España han estado regados por las huelgas de los trabajadores de planta, liderados por la de San Fernando de Henares, pidiendo la revisión del convenio de los trabajadores del lugar. Justo el 12 de mayo de 2021, y después de tres largos años de negociaciones que se sumaban a los dos anteriores de retraso, los empleados de planta lograban llegar a un acuerdo de mínimos sobre el convenio laboral.

El 56% de la plantilla daba el visto bueno a un texto que había puesto en jaque a Amazon durante meses. Huelgas y paros de planta, que incluyeron el bloqueo del Amazon Prime Day coordinado con Francia e Italia, dibujaron la imagen de una empresa que aún tenía mucho que hacer por los derechos laborales. Y que aún se muestra reticente a la hora de gestionar lo sindicalización de muchos de sus empleados.

Pese a todo, Amazon sigue trabajando por mejorar esa imagen de cultura laboral de antaño y ponerse al día. Eso, o serán los robots de sus nuevas plantas los que tomen el relevo.