De gobernar el mundo digital a ser una herramienta para proteger el bien común, o los intereses, del Partido Único de China. También del crecer "sin medida" a crecer en la dirección correcta. El cerco a las compañías de Internet made in China se cierra día a día por la gestión de su propio país. Ahora que las empresas tecnológicas Chinas han cogido carrerilla llega el momento de ponerla en su lugar y de trabajar en la dirección correcta. Y China, en su infinita capacidad, lo está haciendo muy rápido. También de dejar un hueco a competencia más pequeña que cumpla con los ideales comunistas chinos en los que todos tienen parte del pastel.

Como resultado, caídas masivas de su valor en bolsa y un cierto recelo internacional –principalmente de Estados Unidos– a una empresa tecnológica china que con una conquista innegable en el mundo de los usuarios también tiene detrás a un poderoso gigante. No está del todo claro cómo terminará todo esto de puertas afuera.

No es la primera vez que China le pone las cosas claras a las empresas tecnológicas patrias. Ya en 2020 comenzó la revisión de la estructura tecnológica china. Todo a raíz de la llamada "nueva fase de desarrollo" que vendría a gestionar el futuro de la ya primera potencia del mundo. Y aunque esta nueva etapa se ampliaría a todas las áreas productivas donde el control estricto de la educación ha tenido un papel esencial, la realidad es que su foco se ha centrado principalmente en la tecnología. Y más la que no produce en términos industriales.

La seguridad nacional –centrada en el control de los datos y abuso de los mismos por parte de las tecnológicas– se posicionó como el centro del debate. El Partido Único, que había dado rienda suelta al sector de la empresa tecnológica desde los años 80, se daba cuenta de la pérdida de poder que suponía no controlar el oro del siglo XXI: los datos de los usuarios. Tras ello, dos consecuencias puramente capitalistas: desigualdades alejadas de la prosperidad común y una clase media descontenta ante la falta de estabilidad. Después de todo, China es comunista y su proyecto a futuro pasa por seguir siéndolo de mano de una tecnología más ordenada y controlada. También sin esos perfiles de millonarios similares a los de Silicon Valley capaces de escapar del férreo control nacional.

Primero Alibaba y ahora TikTok: a por las empresas tecnológicas chinas

Los primeros en sufrir en sus carnes las nuevas medidas de control fueron los todopoderosos negocios de Alibaba y sus derivadas. Obligándoles a salir del mundo fintech y cancelar su salida a bolsa o vigilando de cerca a un Jack Ma demasiado occidentalizado en lo que a política se refiere. Tras ellos, el control al mundo de las criptomonedas, la vigilancia a Didi por recopilar datos de forma ilícita y las multas al delivery por aprovechar el filón de la pandemia sin que esto se viese reflejado en el estado laboral de sus riders. La lista, poco a poco, se hace más larga y ya son 30 empresas las que han recibido "la llamada".

Ahora, China ha estrenado un nuevo paquete de medidas que sigue reforzando el papel del Partido Comunista en el sector de las empresas de Internet. Todas acompañadas de inspecciones que, según la nueva lista normas, buscan acabar con la competencia desleal en Internet. Al menos en lo que se refiere al universo chino.

China quiere acabar con los datos falsos que manipulen las desiciones del usuario; en esto se incluyen las famosas reviews falsas

En esta nueva tanda, China quiere acabar con los datos falsos que manipulen las decisiones del usuario; en esto se incluyen las famosas reviews falsas que se han popularizado de China al mundo a través de Amazon. Tampoco se pueden usar algoritmos para vigilar a la competencia o emplear técnicas para mantener a los usuarios dentro de una plataforma. Y lo que es más importante, el uso indiscriminado de los datos generados por los usuarios para ir en contra de los mismos.

Todas estas medidas entrarían en vigor a lo largo del último trimestre de este año. Motivo por el cual empresas como Baidu ya están adelantándose; el gigante de las búsquedas ha emitido deuda en dólares antes de ser controlada por el Gobierno. El grueso de empresas está también limando su imagen a futuro intentando mostrar su mejor cara y cómo son capaces de colaborar por crear una China mejor.

Sin embargo, China sigue dando pasos en su control por lo que considera monopolios y ha ido a por una de las joyas de la corona. ByteDance, propietario de TikTok, ya cuenta con un miembro del partido chino en su junta directiva. La aplicación más descargada en el mundo y la red social por excelencia ya no escapa al control del Partido. Con la adquisición de un 1% de sus acciones y un de los tres puestos en la junta, su influencia aumenta de forma considerable.

Los cambios vistos desde fuera

Foto por Gayatri Malhotra en Unsplash

El caso de TikTok en Estados Unidos heredó la problemática de Huawei con los vetos de Donald Trump. China estaba usando los despliegues de red y la red social para vigilar al "enemigo". Con Biden y la relajación del discurso, pero teniendo en cuenta la entrada del Partido en la junta de TikTok, las dudas vuelven a estar encima de la red social.

¿El incremento del control de China sobre sus empresas tecnológicas supone un problema para la seguridad internacional o es una cuestión interna del país que no va mucho más allá?

Según publica The Washington Post, hay preocupación en general pero no en lo que respecta a la entrada de China en la junta de TikTok. Es decir, Estados Unidos no cambiará su actual política de vigilancia entendiendo que esto solo afectará a la versión de TikTok en China, Douyin. Aún así, sigue preocupando cómo podría el país asiático usar su posicionamiento con la red social de cara al mundo. Pese a que, en cualquier caso, el control de la información y material contrario al Partido Comunista Chino, así como la promoción de cuestiones interesantes para el Gobierno se quedarían dentro de sus fronteras. Algo que ya se habría estudiado con las protestas de Hong Kong.

De hecho, China está cerrando el círculo principalmente sobre las empresas de Internet del país vinculadas al entretenimiento y a la información. Siendo las menos productivas en el que a tecnología de futuro se refiere, el Gobierno quiere controlar la dimensión más ociosa –y por tanto peligrosa– de sus ciudadanos. China no quiere consumidores de plataformas, busca empresas tecnológicas competitivas y ciudadanos productivos para gobernar su imperio tecnológico a largo plazo.