Valve presentó la semana pasada su primera consola portátil, la Steam Deck. Se trata de una propuesta atractiva por sus características y precio, pero cuyo éxito a largo plazo podría verse limitado debido a la creciente popularidad de los juegos en la nube (Cloud Gaming).

Si bien se trata de una consola portátil, la Steam Deck tiene ciertos puntos en común con la PlayStation 5 y la Xbox Series X/S. El dispositivo de Valve, por ejemplo, apuesta por el hardware potente para correr una amplia variedad de juegos.

Precisamente, posee un procesador AMD personalizado de 4 núcleos que recurre a la arquitectura Zen 2, es decir, la misma de la PS5 y Xbox Series X/S. La GPU, también de AMD, tiene arquitectura RDNA 2.0 (1.6 Teraflops). Estas especificaciones equivalen, aproximadamente, al rendimiento de la PlayStation 4 estándar. No obstante, si tomamos en cuenta que la Steam Deck apunta a una resolución de 1280 x 800, entonces el desempeño visual sería superior al del hardware de Sony.

Será capaz de ejecutar títulos como Dead Cells, Death Stranding y Hades, por mencionar algunos, con gráficos en alta calidad. Pero podría tener problemas con Destiny 2, Apex Legends, Rainbow Six Siege. Para este último inconveniente, no obstante, Valve ya trabaja para resolverlo, pues no es un tema de potencial, sino del soporte de una herramienta anti-tramposos.

Sin embargo, el paradigma de "a mejor hardware, mejores juegos", empieza a perder valor de la mano de servicios en la nube como Xbox Clloud Gaming (xCloud) de Microsoft, Google Stadia, Nvidia GeForce Now y Amazon Luna, entre otros.

Con ellos es posible disfrutar de los títulos más recientes y visualmente exigentes desde casi cualquier dispositivo con una buena conexión a internet. Esto incluye a televisores, ordenadores, tablets y, desde luego, smartphones.

La Steam Deck tiene un futuro difícil

Esto no quiere decir que la Steam Deck no vaya a triunfar en lo inmediato. Si bien el juego vía streaming está dado sus primeros pasos, aún debe deshacerse de algunos problemas clave. Como la latencia, que puede perjudicar algunos juegos, principalmente los shooters y otros géneros que se prestan a la experiencias competitiva.

Otro requisito que en lo inmediato es un obstáculo para el juego vía streaming, es la conexión a internet requerida. Por ejemplo, Stadia necesita una velocidad mínima de 10 Mbps para una experiencia estándar y 35 Mbps o más para jugar en 4K. Está claro que no en todas las regiones del mundo tienen la infraestructura adecuada.

Mientras el juego en streaming va haciéndose paso, las propuestas "tradicionales" siguen siendo una gran opción para la mayoría de los jugadores. Aquí entran las PS5, Xbox Series X/S, Nintendo Switch y, por su puesto, la Steam Deck.

Sin embargo, el futuro está cada vez más cerca. El problema de la conexión a internet inestable o de baja velocidad será superado tarde o temprano. Asimismo, las comunicaciones móviles también crecerán en este sentido gracias a la llegada del 5G.

Las 'consolas' ya no serán como las conocemos

Ante este panorama, algunos predicen que esta podría ser la última generación de consolas de videojuegos tal como las conocemos (incluida la Steam Deck). Es decir, prevalecerían los modelos de suscripción donde la potencia de hardware local queda en segundo plano.

Una parte del catálogo de la Steam Deck está disponible en los mencionados servicios de streaming. Por consiguiente, para jugarlos ya no será necesario sacar la cartera y pagar $399 dólares (versión más barata de la consola de Valve).

Con acceso a una buena conexión a internet y una suscripción que ronda los 10 euros mensuales, será posible jugar inmediatamente, desde cualquier lugar y dispositivo, sin depender de descargas, actualizaciones y compras.

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