No se puede decir que Amazon tenga competidor en el sector de las compras online en occidente. Dejando a un lado AliExpress, la empresa fundada por Jeff Bezos se ha hecho aún más grande generando un ecosistema en torno a Prime (suscripción que ya poseen 1 de cada 40 personas en el mundo, sin descontar la parte del globo con mucho menos acceso a internet) y además se ha diferenciado de rivales de antaño como eBay lanzando sus propios productos. Pero desde sus dominios, parece estar divisando un pequeño reducto que parece ganarle terreno entre ciertos sectores. Hablamos de Shopify.

La empresa canadiense, fundada en 2006, se ha hecho grande en los últimos años y en particular desde la pandemia dando a las marcas la posibilidad de crear su propia tienda online de forma cómoda. Como una especie de WordPress del e-commerce. Sus ingresos crecieron un 94% en 2020 y sus acciones en bolsa también subieron un 48% hasta rondar los 1.400 euros actualmente.

El modelo de Shopify es distinto en planteamiento: dar un espacio a los vendedores propio creando su tienda online a cambio de un pago recurrente frente a sumergirse en el mayor ‘supermercado’ online del planeta que propone Amazon. Pero parece que algo se está moviendo. Amazon adquirió en febrero el mayor rival en planteamiento que tenía la compañía canadiense, la australiana Selz, y Shopify por su parte ha lanzado la app Shop, que propone una experiencia de compra conjunta por todas las marcas que funcionan bajo su plataforma. Un marketplace nuevo y mucho más pegado, ahora sí, al modelo de Amazon.

Shopify no es lo mismo que Amazon, pero cada vez se le quiere parecer más

Shopify ha conseguido una fórmula de ganancias muy distribuida. Gana dinero a través de las suscripciones premium, de comisiones por transacciones, de su propia app store con plugins y funcionalidades añadidas de tercero, su tienda de plantillas de e-commerce, las ventas de dominios, el marketing por correo electrónico y los servicios logísticos, un nuevo mercado en el que se ha introducido y que permite a las marcas gestionar también con ellos su stock. De nuevo, otro acercamiento a Amazon.

Shopify, en los últimos años, ha invertido miles de millones para acabar convirtiéndose en una plataforma de comercio electrónico totalmente integrada. Uno de los aspectos estratégicamente más importantes es proporcionar a los comerciantes una variedad de soluciones de envío.

Frente al modelo Prime de Amazon donde la empresa gestiona todo, Shopify se ha asociado con empresas de correo como DHL, UPS y USPS para ofrecer a las marcas que venden sus productos soluciones de cumplimiento y envío a medida.

Pero, ¿cómo ha llegado Shopify a hacerse con un hueco propio que haga que Amazon cambia sus planes -parecía haber descartado su modelo al cerrar en 2015 Amazon Webstore, que tenía una propuesta similar? Aquí está la historia de una empresa que comenzó como una idea para vender tablas de snowboard y que también ha tenido auge gracias al polémico modelo del dropshipping.

La historia tras Shopify: cómo querer vender tablas de snow online se convirtió en lo que es hoy

Fundada en 2006, Shopify ha crecido hasta convertirse en la empresa más valiosa de Canadá. Ahora cuenta con más de 1,8 millones de marcas que vender a través de su tecnología.

Con sede en Ottawa (Canadá), fue fundada en 2006 por Tobias Lütke (su actual CEO), Daniel Weinand y Scott Lake.

Tobias Lütke, CEO de Shopify. Wikimedia Commons

Lütke, originario de Alemania, se formó de manera autodidacta hasta entrar en un programa de formación de Siemens sin pasar por la universidad.

Además de la programación, Lütke tenía otra pasión que acabaría definiendo su vida: el snowboard. Conoció a otro de los fundadores, Scott Lake, que ya había hecho sus pinitos en varias startups, en un evento y en 2004 lanzarían juntos su primera startup: Snowdevil, una tienda de comercio electrónico que vendía material de snowboard. La web, por cierto, sigue viva.

Entonces se dieron cuenta que los software para comercio electrónico de la época tenía mucho margen de mejora, y ahí nació la idea de Shopify.

Lütke decidió construir el software él mismo. Una de las herramientas que pretendía utilizar era un lenguaje de programación japonés llamado Ruby. El problema: no había documentación disponible ni en inglés ni en alemán. Aún con todo, se las apañó.

El sitio web de Snowdevil se lanzó justo a tiempo antes de la temporada alta de esquí, lo que supuso un lanzamiento rentable y exitoso del negocio. Además, Lütke compartía sus logros en materia de software con otros desarrolladores de la comunidad de Ruby, que pronto empezaron a preguntar cómo habían construido el sitio web.

El elevado número de consultas pronto les hizo darse cuenta de que tenían algo muy valioso entre manos: una solución de software que permitiría a otros empresarios gestionar su propia tienda online de forma sencilla.

Unos primeros años sin despegar

En 2005, iniciaron la venta de software bajo el nombre Jaded Pixel tras recaudar unos 200.000 dólares entre amigos y familiares.

Para conseguir ayuda, Lütke acabó reclutando a un programador alemán y amigo llamado Daniel Weinand, que acabó convirtiéndose en el tercer cofundador de la empresa. En abril de 2006, finalmente lanzaron Shopify al público.

Foto por Tech Daily en Unsplash

Por diferencias sobre financiación, Lake abandonó la empresa en algún en  2007, lo que obligó a Lütke a convertirse en el nuevo CEO pese a no tener ninguna experiencia en gestión emprearial, puesto que ha conservado hasta ahora.

En esos primeros años el crecimiento de Shopify estaba bastante estancado. Lo que las reuniones le hicieron ver es que el modelo de negocio de Shopify tenía algún tipo de fallo. En su día, Shopify cobraba a las marcas una cuota por transacción bastante elevada, lo que hacía que no tuviera una gran popularidad.

Con el tiempo, Shopify cambió a un modelo basado en la suscripción en el que la empresa seguía cobrando una pequeña comisión, pero que disminuía con el aumento del volumen de pedidos.

La crisis financiera de 2008, aunque devastadora para muchas personas, se convirtió en uno de los principales aceleradores del crecimiento de Shopify. Cientos de personas, que acababan de perder su trabajo, decidieron embarcarse en un viaje empresarial y lanzar su propia tienda de comercio electrónico.

Posteriormente, en 2009, abrió su plataforma a los desarrolladores de aplicaciones de terceros, que crearían muchas funciones. Entre ellas crecería por ejemplo Oberlo, un complemento que permite la gestión de dropshipping (la venta de productos de terceros sin encargarse de stock ni envíos) que en los últimos años ha generado importantes polémicas por haberse vendido como un modelo de negocio rentable que, en realidad, no parecía ser tal.

Y Shopify se convirtió en lo que es hoy

Pero el mayor éxito de la empresa llegaría poco después. En 2010, Shopify lanzó su concurso Build a Business, en el que ofrecía 100.000 dólares a la tienda online que generara la mayor cantidad de ingresos en el transcurso de 6 meses. Aquello originó una carrera de nuevas tiendas que dispararía su penetración en el mercado.

Al final, se inscribieron más de 1.400 tiendan, que generaron cerca de 3,5 millones de dólares en ingresos para Shopify con su modelo de suscripción. El ganador final, DODOCase, un creador de fundas para iPad, alcanzó una cifra anual de entre 4 y 5 millones de dólares en seis meses de funcionamiento.

En los años siguientes, Shopify organizó más concursos de este tipo, y en cada uno de ellos la empresa consiguió cientos o incluso miles de nuevos clientes. Hoy ya supera el millón.

En mayo de 2015, Shopify salió a bolsa, momento desde el que entonces no ha dejado de crecer. Los meses siguientes a la salida a bolsa, Shopify anunció asociaciones con empresas de la talla de Facebook, Instagram, Twitter y Pinterest para habilitar las compras en sus redes sociales.

Durante 2019, Shopify superó a eBay para convertirse en la segunda plataforma de comercio electrónico más grande (después de Amazon) en los Estados Unidos.

2020 ha sido el año de mayor crecimiento hasta convertirse en la empresa más valorada de Canadá, pero también llegaron sus primeros grandes problemas. En septiembre, dos empleados del servicio de atención al cliente robaron datos confidenciales de más de 100 tiendas de Shopify, incluyendo nombres, direcciones postales y detalles de los pedidos. En España, por ejemplo, afectó a al conocido sex-shop online Platanomelón.

Las idas y venidas políticas tampoco han estado al margen de su crecimiento. En el mismo año, Shopify acabó adoptando la postura de eliminar las tiendas de las empresas de Donald Trump como consecuencia de los disturbios en el Capitolio.

La gran duda que queda a futuro es si Shopify podrá mantenerse con una propuesta paralela a Amazon o si en algún momento sus intenciones de crecimiento harán que vire hacia su propio marketplace, algo que con la app Shop parece que están intentando. Amazon, por ahora, sigue sin rivales, aunque parece que ya tiene un cachorro mordiéndole las zapatillas.