Cómo puede cambiar todo en apenas dos años siempre que haya dinero (y hasta una pandemia) de por medio. Amblin, la productora de Steven Spielberg, y Netflix, anunciaron hace unos días la firma de un acuerdo por el cual la marca del mítico director producirá varias películas al año para la plataforma. Un golpe de efecto importantísimo, no solo por la importancia en cuanto a los nombre, sino porque hasta hace no mucho Spielberg renegaba del streaming en cuanto a su ligazón al cine.

El acuerdo de Netflix coexistirá con el que tienen Spielberg y Amblin en Universal Pictures, y no parece claro tampoco que el propio Steven Spielberg dirija película alguna, como ya viene siendo habitual en estos últimos años. Pero el peso de los nombre está ahí.

La expectativa es que Amblin genere varias películas al año para Netflix, que tiene un apetito voraz de contenidos y estrena una nueva película por semana, aunque no se ha concretado una cifra exacta ni tampoco, por supuesto, el montante económico del acuerdo.

Ya se estaba acercando a Netflix y al streaming

Las dos compañías (Amblin y Netflix) llevaban tiempo colaborando de manera informal. Netflix estrenó el año pasado la película El juicio de los 7 de Chicago, producida por Amblin y dirigida por Aaron Sorkin, que obtuvo seis nominaciones a los Oscar. El film acabó en Netflix después de que Paramount, que tenía los derechos de distribución, tuviera que frenar su paso por salas debido a la pandemia.

El acuerdo representa una gran victoria para Netflix, que necesita talentos de primera línea en su catálogo para defenderse de la creciente competencia de rivales de streaming como Disney Plus y hacer crecer su base de más de 200 millones de suscriptores globales. El pacto también indica que la supuesta enemistad de Steven Spielberg con Netflix se ha enfriado, o tal vez que la ruptura fue exagerada en primer lugar.

Desde luego, parece una genialidad. Netflix, que se ha comprometido a hacer 60 películas este año, tiene de repente un nombre propio para ayudar a reforzar la producción y atraer a los suscriptores mientras se defiende de la competencia de Disney Plus y HBO Max.

Los detalles del acuerdo de Steven Spielberg

El acuerdo también es importante por los plazos. Aunque la plataforma se ha mostrado agresiva a la hora de atraer a los principales directores de series de televisión de Hollywood, como Shonda Rhimes y Ryan Murphy, la mayoría de los cineastas de alto nivel que han hecho películas para la plataforma lo han hecho de forma individual. Martin Scorsese, que dirigió y produjo El Irlandés para Netflix, tiene un acuerdo de primera vista con Apple. Apple TV+ precisamente ya había servido de puente para el acercamiento de Steven Spielberg al streaming, donde ya produjo la serie Amazing Stories.

"En Amblin, la narración de historias estará siempre en el centro de todo lo que hacemos, y desde el momento en que Ted [Sarandos, director de contenidos de Netflix] y yo empezamos a discutir una asociación, estaba muy claro que teníamos una oportunidad increíble para contar nuevas historias juntos y llegar al público de nuevas maneras".

Steven Spielberg

Precisamente, el acuerdo se ve también como una gran victoria de Sarandos y Scott Stuber, director de Cine Global de Netflix.

El pique pasado con Netflix

La intrahistoria de las idas y venidas de Netflix y Spielberg ha dado, no obstante, varios bandazos. A principios de 2019, se informó que Steven Spielberg buscaba proponer cambios en las reglas de los Oscar que prohibieran que las películas que se distribuyen principalmente en plataformas digitales compitieran en los premios.

Hoy ese debate parece superado. El auge de las plataforma y el redoble de su apuesta por las películas ha hecho que, Netflix y otras OTT hayan conseguido en los Oscar 2021 hasta 47 nominaciones. La Academia de hecho tuvo que cambiar sus reglas de forma obligada por la pandemia (antes se exigía que la película fuera estrenada en salas, lo que provocaba extraños estrenos mínimos), norma que mantendrá al menos para 2022.

Foto por freestocks en Unsplash

Netflix, de hecho, también ha cambiado su relación con los cines, pasando de usar las salas como trampolín hacia los premios a tenerlos mucho más en consideración. Aunque no le ha salido bien, Army of Dead tuvo un estreno mucho más amplio en cines en salas en una estrategia extraña y no vista hasta ahora.

El propio Steven Spielberg recogió cable al poco tiempo. El célebre cineasta aclaró su opinión en The New York Times, diciendo que, aunque creía en el poder de la experiencia de la gran pantalla, en última instancia era agnóstico sobre la cuestión de dónde ve la gente el entretenimiento.

“Pantalla grande, pantalla pequeña: lo que realmente me importa es una gran historia y todo el mundo debería tener acceso a grandes historias”, rectificó Steven Spielberg

“Sin embargo, siento que la gente necesita tener la oportunidad de salir de lo seguro y familiar de sus vidas e ir a un lugar donde puedan sentarse en compañía de otros y tener una experiencia compartida - llorar juntos, reír juntos, tener miedo juntos - para que cuando termine puedan sentirse un poco menos como extraños”, proseguía.

El cambio llama la atención viendo la evolución primigenia que tuvo Netflix con las salas. Desde 2016, y en especial cuando comenzó a lanzar obras que ya apuntaban a ser candidatas a los Oscar, como Roma, Historia de un matrimonio o El Irlandés de Scorsese, Netflix había usado las salas para conseguir el cupo necesario para entrar en las quinielas y cumplir las reglas de los premios.

Hace solo tres años, en 2018, la película era muy distinta. En Cannes una profunda polémica rodeó a dos de sus películas, Okja, de Bong Joon Ho, y The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach. Ambas optaban a los premios, pero Pedro Almodóvar, ese año al frente del festival, criticó que una película que no se había proyectado en el cine no podía estar en la lista de posibles ganadores del Festival de Cannes. Al final, la organización anunció que las producciones de las plataformas de streaming podrán presentarse en Cannes, pero no competir por premios como la Palma de Oro.

El propio Almodóvar pasa ahora muchas de sus películas por Netflix tras su paso por cines, de hecho.

Scorsese, Snyder, Fincher o Soderbergh ya han sido seducidos

Los límites que tradicionalmente separan la experiencia en cines y el streaming se hicieron cada vez más borrosos durante la pandemia de Covid-19. Warner Bros. Pictures decidió estrenar todos sus títulos de 2021 simultáneamente en los cines y en HBO Max, incluyendo próximas superproducciones como Dune y la cuarta entrega de la serie Matrix.

Otra suposición es que Amblin ayudará a Netflix en su búsqueda de más Oscars; que todavía no ha conseguido una victoria en la categoría de mejor película a pesar de haber lanzado montones de dinero en campañas para todo, desde Roma hasta Mank. Amblin, después de todo, estuvo detrás de la ganadora del premio a la mejor película, Green Book, y de 1917, que ganó tres estatuas doradas

¿Pero cómo ha conseguido Netflix seducir a grandes cineasta además de con dinero? La respuesta puede que esté en libertad. Algo que seguro ha seducido también al negacionista Steven Spielberg.

El caso de Scorsese

Puede que la duración de El Irlandés de Scorsese sea el caso más llamativo. Habría sido imposible estrenarse en cines. El acuerdo de Netflix con David Fincher para distintos formatos, otro.

A Scorsese Netflix le dio el tiempo, el dinero y la tecnología para hacer The Irishman cuando la Paramount se resistió. Ahora, el propio Scorsese ha encontrado en el streaming su refugio, como demuestra su próximo proyecto, Killers of the Flower Moon, financiado por Apple.

Pero para un director veterano en lo que probablemente sea la recta final de su carrera, las OTT parecen un medio para un fin. Son una forma de que Scorsese cambie un compromiso (el regateo de los presupuestos, el contenido o el reparto) por un compromiso alternativo comparativamente menor (pérdida de exhibición en cines a gran escala). Los hermanos Coen parecían estar en una posición similar, aunque en una etapa anterior de sus carreras cuando convencieron a Netflix para que realizara su antología del Oeste, La balada de Buster Scruggs, bajo una forma muy poco comercial entre las películas y las series.

A por Noah Baumbach

Además de con Steven Spielberg, se puede argumentar que Netflix ha marcado una diferencia más perceptible en la carrera de Noah Baumbach, un guionista y director de gran talento que parecía no encontrar un estudio que dijera sí a sus proyectos hasta Netflix, que recientemente anunció un acuerdo con él al estilo de los estudios.

Hoy sus obras, Historia de un matrimonio y The Meyerowitz Stories son dos de las películas más reverenciadas de la plataforma en su contenido original.

Soderbergh, el primero de todos

Steven Soderbergh, ahora con un acuerdo multianual con HBO Max, es otro de los cineastas de renombre que en su momento firmó con Netflix. Soderbergh no obstante ya se había mostrado proclive a la emisión de películas online con algunos experimentos incluso antes de que la era Netflix fuera dominante.

Soderbergh firmó High Flying Bird y The Laundromat para Netflix en 2019, y luego Let Them All Talk y la próxima No Sudden Move para HBO Max.

Todo ello parece indicar que en un presente ya tan híbrido la presencia de las plataformas no tiene por qué significar la muerte del cine tradicional, ni de Steven Spielberg como director y productor. Y la lista cada vez más larga de nuevos cineastas que se unen de una forma u otra a las plataformas parece dejarlo claro.