Un lugar tranquilo 2 lo logró. Para el domingo, había acumulado en el mercado local estadounidense unos 48 millones de dólares en 3.726 pantallas. Todo un récord después de los rigores de la pandemia. Por su lado, el nuevo éxito de Disney+, Cruella alcanzó en su primer fin de semana 26,5 millones en 3.892 pantallas. Ambas cifras constituyen un hito considerable para los estrenos de cine. En especial, si se tiene en cuenta que ninguna de las dos son espectáculos en pantalla o blockbuster en el sentido clásico del término. 

Se trataba de un gran riesgo para Paramount y Disney. La película de Krasinski es un ejercicio experimental de terror, además de una secuela de un éxito estrenado hace dos años. Cruella es el enésimo live action de Disney cuando la mayoría de los cuales han tenido una acogida mixta. Ambos tienen presupuestos modestos y no están dirigidos a audiencias mayoritarias. 

En el caso de Cruella de Disney+, además, debe además lidiar con un estreno simultáneo en streaming. El efecto de esta última alternativa todavía no es del todo claro. De modo que para ambas producciones, se trató de un salto al vacío. Y para la industria de una manera de entender lo que ocurría con la proyecciones en cines después de la pandemia. 

El triunfo en taquilla de ambas producciones sorprendió y obligó a buena parte del mundo del cine a replantearse sus opciones. Después de casi un año de anunciarse la muerte del cine tradicional, el buen rendimiento en taquilla de ambas producciones es una señal. Una que muestra que el público reacciona de manera imprevisible a la larga experiencia en confinamiento. 

Dinero, dinero, siempre dinero para los estrenos de cine

Lo ocurrido en taquilla el fin de semana pasado indica al menos un par de circunstancias de interés. La primera, que la recuperación de la industria es más rápida de lo que suponía. La otra que es probable que las previsiones de que el cine tradicional había muerto hayan sido mucho más exageradas. 

Esta semana, al parecer la primera gran cuesta de la taquilla estadounidense, parecía haber superado un reto complejo. Y fue el de demostrar que los blockbuster de entretenimiento puro como Godzilla vs. Kong y Mortal Kombat tienen la oportunidad de triunfar. Como si eso no fuera suficiente, que los estudios pueden analizar costes y escenarios de inversión. 

Hasta ahora, la gran mayoría de los estrenos de cine habían corrido el riesgo de las pérdidas. Obtener ganancias durante la pandemia era todavía un escollo que había resultado insuperable. Después de todo, no había una experiencia conclusiva al respecto. La confusa situación de la Mulán hasta la decepcionante cifra de Tenet solo indicaban que el cine no lograba recuperarse. 

Después, y casi un año después después del parón de la industria, Godzilla vs. King Kong se convirtió en un espectáculo atractivo para el público. Lo mismo que Demon Slayer y Mortal Kombat.

Y ahora, el futuro: ¿el nuevo cine post pandemia?

El triunfo de películas como Un lugar tranquilo 2 asombró a los analistas por su significado. No solo logró 100 millones de dólares en taquilla por primera vez desde que comenzase la pandemia, sino también mostró los indicios claros de la recuperación. 

La película desafió las expectativas de las compañías de riesgo que anunciaron que el cine tradicional no se recuperaría de inmediato. O nunca. Y de hecho, creó un precedente. Hasta ahora los estrenos de cine pequeños o no especialmente relevantes, terminaban en streaming. 

Pero la película de Krasinski no solo atrajo una buena cantidad de público a sala, sino que finalmente abrió la posibilidad de recuperar la inversión. Algo que hasta ahora parecía impensable. 

Tanto o más interesante es lo ocurrido con Cruella. La película se estrenó de manera simultánea en Disney plus y no la tenía todas consigo. Eso a pesar de la ardua campaña de promoción y de tener un elenco de estrellas. Pero Disney había tenido problemas para el público objetivo de una película que estaba en terreno gris. 

No era el clásico Live Action como lo había sido La Bella y la Bestia, y tampoco una reinvención al estilo Maléfica. En realidad, era una precuela independiente, extraña y con aires extravagantes con dos ganadoras de Oscar a la cabeza. No era para niños, pero ciertamente tampoco para un público más adulto. 

Pero el film sorprendió y se convirtió en el gran comentario de las redes sociales el fin de semana. Emma Stone, con el cabello negro y blanco al estilo de la gran villana de los dibujos animados, cautivó al público. Tanto como para estimular la visita al cine. Por su parte A Quiet Place 2 recibió halagos y una crítica favorable que reforzaron el fenómeno de su triunfo. 

Para el domingo por la noche, ambas películas se habían convertido en la demostración real de que el cine tradicional en sala tiene todavía mucho qué decir. 

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