Este año la publicidad de algunas marcas de cremas solares se centran en la protección contra la luz azul. Este tipo de luz es la que desprenden las pantallas electrónicas, como la del móvil o el ordenador. Con la presencia del teletrabajo todavía en nuestras vidas, muchas personas se muestran preocupadas por los efectos de la luz azul en su día a día, pero ¿a qué nivel puede ser perjudicial para nuestra piel? ¿Debo protegerme contra este tipo de luz?

Ya hemos hablado de las gafas con filtro u otras cremas que protegen contra la luz azul, pero ahora también encontramos protección contra ella en las cremas solares. Para saber más sobre este tema, en Hipertextual hemos contactado con Monserrat Fernández Guarino, dermatóloga en el Hospital Ramón y Cajal.

"No produce cáncer"

Lo primero que hay que saber es que si no tenemos ninguna enfermedad relacionada con la piel, no debemos preocuparnos por la luz azul. En algunos casos, con determinados pacientes como pueden ser las personas que tienen melasmas, sí puede recomendarse el uso de protección contra la luz azul. "Los melasmas son unas manchas que les salen a las mujeres en la cara. Esto le pasa mucho también a las embarazadas"; en este caso, indica Fernández Guarino, se llamaría "cloasma". Tanto uno como otro, "empeoran mucho" con "la luz visible", incluida la de tipo azul. Además, también puede ser necesario en personas con "dermatosis raras, como con las porfirias", señala la dermatóloga. "Pero eso ya son casos más raros, que pueden empeorar con la luz azul. La población general puede estar más tranquila".

"La población general puede estar tranquila"

"Aunque si estás delante todo el día del ordenador, puedes ponerte una crema solar (o de otro tipo) con protección para la luz azul", indica la dermatóloga. Pero lo más importante es que aunque puede "causar daños" en la piel, como manchas o arrugas, "no produce cáncer", explica desde el otro lado de la línea telefónica Fernández Guarino.

Y esto es lo más importante que tenemos que saber de la luz azul. Ya que otros tipos de luz sí pueden causar cáncer. "La luz de la que realmente nos tenemos que proteger es la ultravioleta, que es la que nos daña la piel. Son la UVA, la UVB y la UVC", indica la dermatóloga. Además, son estas dos últimas, las luces ultravioleta B y C, las que producen cáncer, ilustra.

En definitiva, la luz azul "no es una luz tremendamente dañina, es responsable de muy poquito daño en la piel", señala. Sin embargo, con los pacientes que tienen melasmas u otras dermatosis raras, "aunque sea un pequeño porcentaje, se lo quitas". Y por ello, estas personas, si quieren, podrían protegerse frente a la luz azul.

Sin novedad en los fotoprotectores

No obstante, hay que tener en cuenta que los fotoprotectores que incluyen la luz azul (y otras del espectro visible) no son algo nuevo.

"Lo están anunciando ahora, pero hace ya tiempo que los laboratorios farmacéuticos meten entre los filtros lo que se llama luz visible. No deja de ser marketing, es dirigir al consumidor hacia su producto"

Montserrat Fernández Guarino

De hecho, siempre está bien aprender a leer todo tipo de etiquetas, no solo las de la comida. Por ejemplo, cuando cogemos un bote de crema solar el factor que marca, ese 30 o 50, "se refiere a la luz UVB". Esto se debe a que es legislación de la Unión Europea marca esto como "estándar mínimo de calidad". A partir de ahí, los fabricantes pueden añadir fotoprotección para otros tipos de luz. "Para hacer mejor la crema solar puedes añadir también protección para UVA, que es la segunda en importancia en manchar o arrugar la piel. Luego puedes añadir protección para el infrarrojo, que no está ahora de moda, pero es otra franja de luz que puede dañar la piel; no es cancerígena", explica la dermatóloga. "Y luego está la protección para la luz visible, que no es obligatoria y el consumidor tiene que buscarlas en la etiqueta si quiere protegerse de ellas, aunque tampoco son cancerígenas", añade. "Pero todas esas no están reguladas, la única es el UVB".

La huella de los diferentes espectros de luz en nuestra piel

Foto por David Brooke Martin en Unsplash

Lo más importante es señalar que las luces UVB y UVC son las que están vinculadas con el desarrollo del cáncer de piel. Es importante entenderlo para tener claro que, cuando hablamos de protección frente a otros tipos de luz, no nos referimos a que también produzcan cáncer. De hecho, es una protección contra daños como pueden ser la aparición de arrugas o manchas. Un asunto un poco más estético que relacionado con la salud, al menos para la mayoría de la población.

"El espectro electromagnético son todas las radiaciones que hay en el ambiente. Si nos centramos en la luz que recibimos del Sol, están el ultravioleta A, B y C, que son los clásicamente evitables. El UVB y UVC están especialmente vinculados con el cáncer de piel, mientras que el UVA produce más bien arrugas y manchas", cuenta a través de la línea telefónica la dermatóloga. "Y luego está la luz visible, que es la luz roja, la luz azul... como un arcoíris. Y todas esas luces hacen la luz blanca".

"Parece que, en algunos casos, el azul es capaz de producir manchas. Con la llegada del teletrabajo, se ha puesto de moda protegernos de la luz azul, pero hay cremas solares que tienen filtros para toda la luz visible desde hace tiempo", indica. De hecho, añade que este tipo de filtros se recomiendan "especialmente para pieles muy dañadas, pacientes con porfiria, cáncer cutáneo sobre todo y para el melasma". Esto se debe a que la luz visible son "fuentes de luz que manchan" la piel también.

Las luces ultravioletas, como la UVB y la UVC, además de cancerígenas "también queman la piel, la ponen roja". Mientras que con otros tipos de luz, como la azul, esto no sucede. Lo más importante es no tener miedo, ni a unos tipos de luz ni a los otros. Al final, la luz es sana; la necesitamos, por ejemplo, para sintetizar la vitamina D. Por eso, lo que tenemos que hacer es protegernos; aunque sin obsesionarnos.

Tratamientos dermatológicos con luz

Los tratamientos con luz visible o ultravioleta están a la orden del día. "Es curioso porque existe una dualidad: en exceso daña, pero aplicado por un profesional estimula y viene bien. Habría que estudiar más sobre este tema", indica la dermatóloga.

"La luz UVB también se utiliza en los tratamientos médicos, pero siempre bajo prescripción y modulando muy bien lo que hacemos con ella. También la UVA. El UVB se usa para el tratamiento de la psoriasis; en Centroeuropa utilizan mucho el UVA para la dermatitis atópica. Mientras que el infrarrojo se utiliza para cicatrizar y lo usan mucho los dentistas. La luz visible se utiliza mucho a nivel estético, pero por ejemplo la luz roja se usa para la rehabilitación de las rodillas, también para cicatrizar. Y la luz azul se utiliza para prevenir herpes y otras infecciones", explica Fernandez Guarino.

Por tanto, no debemos temer a la luz azul ni a ninguna otra, ni siquiera a la ultravioleta, ya que podemos protegernos con las cremas solares. Si queremos mantener la piel perfecta, sin arrugas ni manchas, en ese caso podemos plantearnos usar este tipo de fotoprotectores. Pero tenemos que tener en cuenta que en muy pocos casos daña realmente nuestra piel.