Parece que ni siquiera WhatsApp tiene claro cuáles deberían ser las repercusiones de no aceptar sus nuevas y polémicas condiciones. A principios de mayo dieron a conocer una serie de medidas para los usuarios que rechazaran su política actualizada, destacando principalmente las limitaciones a las funciones de la app. Hoy, sin embargo, el servicio dio marcha atrás —por segunda vez— y anunció que no limitará la funcionalidad del servicio a nadie, por ahora.

¿Qué ha sucedido entonces? Según explicó un representante de WhatsApp a The Next Web, retrocedieron tras sostener algunas conversaciones con autoridades y expertos en temas de privacidad. No obstante, no especifican cuáles consejos —o advertencias— recibieron. Lo que sí sabemos es que sus medidas, y en general las decisiones que han tomado en los últimos meses, fueron duramente criticadas.

"Dadas las discusiones recientes con autoridades y expertos en privacidad, queremos dejar en claro que actualmente no tenemos planes para limitar la funcionalidad de WhatsApp para aquellos que aún no aceptan la actualización", mencionaron. Eso sí, WhatsApp recalca que los avisos sobre las nuevas condiciones seguirán apareciendo para quienes todavía no las aceptan: "Continuaremos recordando a los usuarios de vez en cuando sobre la actualización".

WhatsApp es un mar de confusión

Ahora bien, nada garantiza que lo anterior se mantendrá vigente por mucho tiempo. Es decir, WhatsApp podría cambiar de opinión de la noche a la mañana, lo cual ya es una costumbre. Primero dieron marcha con la entrega en vigor de sus condiciones —de febrero a mayo—; después aseguraron que, pese a sus primeras advertencias, no eliminarán cuentas. El último revés es "olvidarse" de limitar las funciones esenciales, mismas que dejarían el servicio prácticamente inservible.

Con tantos cambios, y ante la poca claridad de su estrategia de comunicación, las autoridades de algunos países intervinieron en la situación. India, por ejemplo, considera que las nuevas políticas de WhatsApp violan sus leyes. Alemania, por su parte, fue más allá y prohibió a WhatsApp el procesamiento de datos de personas establecidas en el país. Evidentemente, este tema lo único que genera es una gran confusión entre millones de personas que usan el servicio a diario.