Hace 5 años, el grupo de Neurovirología del Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid tuvo un golpe de suerte. A través de Precipita, la plataforma de crowdfunding en España de la Fundación Española Para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), consiguieron que un empresario canario invirtiera en sus investigaciones. En total, han conseguido más de medio millón de euros. El dinero se destina para su investigación del coronavirus y el herpes.

Pero ha sido precisamente esta pandemia la que ha provocado que el empresario canario tenga que cortar el grifo. Ahora, el laboratorio, a cargo de José Antonio López Guerrero, vuelve a estar en peligro. Y el crowdfunding vuelve a ser la estrategia para conseguir financiación. Una estrategia que muchos investigadores han adoptado por falta de fondos del Ministerio de Ciencia.

España es uno de los países europeos que destina menos presupuesto de su Producto Interior Bruto a la Ciencia y la Innovación, cerca del 1.25%, frente a la media europea, que se sitúa en un 2%. No han sido pocos los reclamos del sector para que aumente la inversión y, con ello, la cultura científica. «La gran incongruencia de este país es que sigue sin entender que sin ciencia no hay futuro», dijo a Hipertextual López Guerrero, el investigador y epidemiólogo al frente del laboratorio.

Abandonar en la cresta de la ola de la investigación del coronavirus

El equipo de la UAM ha optado a varios planes de financiación pública y, en el caso de poder acceder a esos fondos, la cantidad es justo la necesaria para material. No, en cambio, para mantener al personal con un contrato laboral.

Las investigadoras y científicas Sabina Andreu e Inés Ripa, que trabajan codo con codo con José Antonio López Guerrero en el laboratorio, saben que si se reúne el dinero necesario tendrán que abandonar sus puestos. «Tanto mi compañera Inés como yo nos hemos planteado o irnos fuera de España a buscar un trabajo», explicó Sabina.

El equipo de Neurovirología necesita cerca de 120.000 euros para evitar que las dos científicas pierdan su trabajo. Eso implicaría también dejar de lado una parte de la investigación de coronavirus que están llevando a cabo.

Para ellos, lo más frustrante, es que tuvieran que abandonar cuando están en la cresta de la ola. «Hemos sacado más de 10 publicaciones en el último año. Nos acaban de aceptar un paper de nuestra investigación de coronavirus en una revista. Y he sido propuesto en nombre de todo el grupo para los premios Jaume I», indicó López Guerrero.

«Tenemos un laboratorio que parece un minicentro de investigación y todo esto se vería truncado de la noche al día». 

José Antonio López Guerrero

El objetivo de la campaña de crowdfunding no es solo conseguir el máximo apoyo popular posible, sino también un respaldo a largo plazo. Si hace 5 años la iniciativa de Precipita les puso en contacto con el empresario canario, la esperanza es que se repita la jugada. «Nos vendría bien establecer algún convenio de larga duración», subrayó el epidemiólogo.

Sube el crowdfunding en España

La manera de encontrarlo es a través del crowdfunding. López Guerrero explicó que en Estados Unidos esta es una de las formas de financiar la investigación y fomentar la cultura científica de forma privada. Mientras que en ese país los fondos privados superan el 70%, en España no pasan del 30%. «La financiación privada suele venir de empresas que contratan al laboratorio para hacer investigación focalizada en algo que esa empresa quiere comercializar. No empresas filantrópicas que financien una línea de investigación».

Sin embargo, cada vez más proyectos de investigación están buscando maneras de recurrir a fondos que les permitan sobrevivir y, en este contexto, el crowdfunding en España ha empezado a dejarse notar. Según los datos del Observatorio de Startups de la Fundación Innovación Bankinter, la inversión en el sector Health & Wellbeing con iniciativas de crowdfunding ha llegado a los más de 6 millones de euros en 2020.

El Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (IRB) es uno de los ejemplos de este aumento. El centro de investigación centrado en luchar contra el cáncer y la metástasis ha diversificado su estrategia y, donde antes los centros sobrevivían solo de fondos públicos del Ministerio de Ciencia, ahora tienen otras estrategias.

Oriol Alsina, jefe del departamento de Fundraising, Comunicación y Marketing del IRB Barcelona, explicó que una parte del dinero dedicado a los investigadores, cerca de la mitad, viene del presupuesto de la Generalitat de Catalunya. La segunda vía son las convocatorias de la Unión Europea para proyectos científicos. «La tercera es la captación de fondos, con la que intentamos convencer a empresas y personas individuales de que hagan una apuesta por nuestra causa».

El crowdfunding también es una forma de dar a conocer los proyectos y de conectar con la sociedad

En total, el instituto tiene cerca de 2.000 donantes gracias al community fundraising, de los cuales más de 200 son socios de IRB Barcelona y destinan una cantidad mensual a las investigaciones del centro. A pesar de que los grandes fondos provienen de empresas y fundaciones, la participación de particulares, ya sea a través de crowdfunding o de otros métodos como el peer to peer, es muy importante para el instituto. «Al final no solo buscas dinero, buscas gente vinculada a tu causa. Si no, la gente puede estar lejana de lo que investigamos. Es una forma de conectar con la sociedad«, destacó Oriol Alsina en entrevista con Hipertextual.

Sin embargo, el hecho de que sean necesarias estas estrategias de captación de fondos, y que fomentan la cultura científica, es una señal de que se necesita más apoyo desde el Ministerio de Sanidad. «Tenemos investigadores muy buenos pero que trabajan con pocos recursos», concluyó Alsina.

«Si trabajaramos con los recursos con los que trabajan los anglosajones, seríamos una potencia mundial en investigación».

Oriol Alsina

La importancia de darse a conocer

A pesar de que el crowdfunding en España no es un modelo suficientemente conocido en comparación con otros países como Estados Unidos, cada vez se habla más sobre él. Ángel González, CEO de Universo Crowdfunding, apuntó que es una herramienta a mano de entidades y emprendedores. Pero, tal y como apuntaba Oriol Alsina, no solo para ganar dinero.

«Es una manera para dar a conocer un proyecto, para validarlo y hacer una campaña de marketing y comunicación», explicó González. A posterior, cuando sea lo suficientemente conocido, se acercarán intermediarios, compradores o personas interesadas para destinar dinero.

Capital Cell hace de intermediario entre los inversores y los proyectos

En este contexto, el CEO de Universo Crowdfunding añadió a Hipertextual que cada vez hay más campañas en el ámbito científico. Más allá de que las instituciones y universidades están incluso montando sus propias plataformas de crowdfunding en España, el otro indicador importante viene de empresas como Capital Cell.

La empresa de equity crowdfunding pretende hacer de intermediario entre inversores de todos los niveles y proyectos que necesitan presupuesto. Todo centrado en emprendimiento biomédico y biotecnológico. Y 2020 ha sido su año. Desde que empezó la pandemia, los proyectos de Capital Cell levantaron un total de 10,2 millones de euros, un 67% más que en 2019.

Oliver confía en que el negocio crezca. Si en 2020 Capital Cell ha sido la plataforma de crowdfunding de inversión que más dinero levantó en España –por delante de las plataformas generalistas o las especializadas en TIC– nada indica que baje esta tendencia.

«Cada vez hay más dinero que intenta entra en biotecnología, lo que va a favorecer mucho el crecimiento del sector y la aparición de nuevas empresas y nuevas instituciones de inversión. El sector va a crecer», explicó Daniel Oliver a Hipertextual. El interés por la cultura científica en los últimos meses es otro indicador.

Oliver opinó que la biotecnología y la medicina siempre habían sido campos un poco abstractos para la mayoría de la gente, y eso hace que muy pocos inversores (altamente especializados) hayan tenido, históricamente, confianza en este sector.

«La pandemia nos está enseñando muchísimo sobre el mundo de la biotecnología y sobre el mercado de la biomedicina. En muy poco tiempo nos hemos familiarizado con este mundo, y eso hace que cada vez más gente gane confianza y entienda que invertir en ciencia puede ser tremendamente lucrativo, además de salvar vidas».

Daniel Oliver

Investigadores en peligro

Sabina Andreu e Inés Ripa, en el laboratorio

El laboratorio a cargo de José Antonio López Guerrero espera poder aprovecharse de todas estas ventajas. Por el momento, la campaña a través de FUAM ha alcanzado los 5.000 euros, pero los donantes siguen llegando. Mientras, la carrera de las científicas e investigadoras Inés Ripa y Sabina Andreu pende del hilo del crowdfunding en España.

Inés entró en el laboratorio hace un año y medio con un contrato de un año, unas condiciones que, explicó, son muy buenas en el mundo de la ciencia. «Generalmente los contratos son de periodos muy breves, de 2 a 6 meses. El problema que tienen la mayoría de laboratorios de España es que no pueden asegurar que dentro de 2 años van a tener el dinero que tienen ahora», dijo a Hipertextual.

La científica está investigando con el virus del herpes, una de las líneas principales del laboratorio de la UAM, mientras acaba su tesis doctoral pero, si no consiguen los fondos suficientes, el trabajo podría quedarse a medias. «Es tiempo y trabajo tirado a la basura porque no podríamos compartir nuestro trabajo con el mundo. 

Sabina Andreu siente la misma frustración. En su caso, su investigación de coronavirus corre el peligro de no ir más allá.

«Nos da rabia tener que dejar parada una línea de investigación de coronavirus, viendo que estamos todos sometidos a una pandemia y que podríamos ayudar a acabar con este virus que ha llegado para quedarse».

Sabina Andreu

Tanto Inés como Sabina se plantean buscar oportunidades en el extranjero o buscar otro laboratorio en España. Aunque no será fácil. Muchos de los compañeros de la carrera de Sabina que han sido formados como investigadores ya no se dedican a trabajos relacionados con su sector o están acabando su doctorado gratis.

La situación no es fácil, aunque parece que una luz al final del túnel. El Ministerio de Ciencia presentó recientemente el esperado Pacto por la Ciencia y la Innovación, con el que se pretende, entre otras cosas, incrementar el presupuesto de manera sostenida. «Y aspirar a un 3% del PIB en 2030, como se ha acordado hacer la Unión Europea», apuntó Pedro Duque, Ministro de Ciencia e Innovación.

Llegarán las mejoras, pero llegarán lentas. Mientras tanto, la ciencia sigue su curso, sobre todo en este 2020. «Es paradójico que tenga que venir una pandemia para poner en valor a los científicos en este país», criticó Sabina Andreu. Asimismo, reivindicó que cuando se invierte dinero y tiempo, acaban saliendo las cosas.

«Se ha visto en la síntesis de vacunas, en apenas un año hemos podido tener varias que ya están en el mercado y ya se están poniendo para una enfermedad que hace un año ni sabíamos cómo actuaba».

No hay mayor prueba de que la investigación del coronavirus y muchas otras enfermedades, y la cultura científica es súmamente necesaria. También lo es la inversión para poder sostenerla.

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