Debido a razones más que obvias, durante el último año la ciencia ha tenido un tema protagonista: el coronavirus. Por eso, este 11 de febrero es una buena ocasión para recordar a todas esas mujeres científicas que, de un modo u otro, están ayudando a que la pesadilla termine.

Aún queda mucha paciencia, responsabilidad social y, sobre todo, ciencia para que llegue ese momento. Sin embargo, cuando esto ocurra será gracias a cientos de investigadores y también investigadoras que han puesto su granito de arena para que así sea.

Hoy vamos a hablar de varias de ellas. Algunas están detrás de las vacunas, otras del descubrimiento del SARS-CoV-2 y otras fallecieron antes de que la palabra COVID-19 estuviese en nuestro vocabulario. Pero ayudaron a que lo conociéramos mejor. Y es que, como suele decirse, para vencer al enemigo el primer paso es conocerlo. Tanto a él como a sus familiares.

June Almeida y su definición de Coronavirus

June Almeida nació en 1930 en el seno de una familia muy humilde, en Glasgow, Escocia. Como otras muchas mujeres de su época, tuvo que dejar de estudiar siendo muy joven, para trabajar y llevar un sueldo a casa.

Había destacado en ciencias, por lo que, a pesar de no tener ninguna titulación, logró encontrar un trabajo como aprendiz de laboratorio en el Glasgow Royal Infirmary. Allí aprendió todo lo necesario sobre microscopía electrónica, una técnica que acabó confiriéndole una fama internacional.

De allí pasó al Hospital de St. Bartholomew, donde conoció al que se convirtió en su marido. Ya casada con él, se mudó a Canadá, donde consiguió un puesto como investigadora en el Ontario Cancer Institute de Toronto. Seguía sin tener estudios oficiales, pero su trabajo hablaba por ella y, a pesar de las dificultades, logró seguir avanzando en su carrera científica.

Así fue como terminó trabajando con el doctor David Tyrrell, a quien por aquel entonces había un virus que le traía de cabeza. Era similar al de la gripe, pero no podía cultivarse con las técnicas de las que disponían y poseía características que le llevaban a sospechar que podía pertenecer a otro tipo. Necesitaba a alguien que pudiera obtener imágenes muy precisas y eso era algo que solo podía hacer June, gracias a sus conocimientos en microscopía electrónica. Y vaya si lo consiguió. Obtuvo un dibujo tan preciso que permitió ver que, efectivamente, nunca se había descrito nada igual.

Les llamó especialmente la atención su estructura, similar a una corona solar, por lo que decidieron llamarlo “coronavirus”. Y así fue como se descubrió el grupo de virus al que pertenece nuestra actual mayor pesadilla. Sin duda, June merece ser considerada una de las mujeres científicas de la COVID-19, aunque ya no se encuentre entre nosotros.

Shi Zhengli y los detectives de la pandemia

Shi Zhengli dirige el Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes del Instituto de Virología de Wuhan (WIV), donde lleva años estudiando virus provenientes de murciélagos.

Por eso, cuando a finales de año saltaron en China todas las alarmas sobre una rara neumonía de origen aparentemente vírico, ella y su equipo se pusieron sobre la pista de lo que podría haber ocurrido. Fue así como nació uno de los primeros estudios sobre el coronavirus, publicado en Nature en febrero de 2020. En él, ella y su equipo describían al culpable como un virus de la misma familia que el SARS, que tenía un 96,2% de superposición del genoma con el coronavirus conocido más estrechamente relacionado. Por lo tanto, estaban ante un nuevo virus, al que bautizaron como SARS-CoV-2.

Lo que ha ocurrido desde entonces, es sobrada y lamentablemente conocido por todos.

Sarah Gilbert, una de las mujeres científicas detrás de la vacuna del coronavirus

Sarah es una vacunóloga británica, especializada en el desarrollo de vacunas contra la influenza y patógenos virales emergentes.

Ha destacado por participar en el desarrollo de otras vacunas muy importantes, como la universal contra la gripe que se sometió a ensayos clínicos en 2011. Sin embargo, actualmente es conocida por su papel en la obtención de la famosa vacuna de Oxford-AstraZeneca.

A día de hoy, esta es una de las cuatro vacunas aprobadas para su comercialización que están empezando a administrarse por todo el mundo.

Es una de las mujeres científicas que han trabajado para que esta y otras vacunas contra el coronavirus llegaran a los centros sanitarios, pero hay muchas más.

Nita Patel, detrás de una vacuna muy prometedora

Nita nació en una aldea rural de la India, llamada Sojitra. Cuando tenía 4 años, su padre enfermó gravemente de tuberculosis. Logró salvar la vida, pero quedó muy tocado, con una convalecencia muy larga, que llevó a la familia a la pobreza.

Desde entonces, la pequeña decidió que quería dedicarse a la medicina para encontrar la cura a esa y otras enfermedades. Así comenzó a poner todo su empeño en el colegio, a pesar de que debía ir cada día sin zapatos y con el mismo vestido andrajoso. Gracias a sus buenas calificaciones obtuvo becas del gobierno de la India que le permitieron estudiar primero microbiología aplicada en su país y más tarde biotecnología en estados Unidos.

Ya en el país norteamericano, comenzó su andadura por la industria farmacéutica, iniciando, como no, con el proyecto de un fármaco contra la tuberculosis.

En la actualidad, es la directora del equipo científico de Novavax, una empresa cuya vacuna contra el coronavirus se encuentra actualmente en las últimas fases de ensayos clínicos. Aunque aún no está lista, los expertos ya la califican como una de las más prometedoras. Por eso, no podía faltar en esta lista sobre las mujeres científicas del coronavirus.

Isabel Sola y una de las vacunas españolas

Isabel Sola es una de las mayores expertas en coronavirus de España. Esta fue, de hecho, la temática de su tesis doctoral.

Actualmente es, junto a Sonia Zúñiga, una de las mujeres científicas detrás de la vacuna que el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC está desarrollando. El equipo lo dirige también el virólogo Luis Enjuanes.

Otras mujeres científicas detrás de las vacunas del coronavirus

Sería interesante que cuando hablemos a los niños y niñas sobre la vacuna del coronavirus les hagamos ver que detrás de ella hay tanto hombres como mujeres científicas.

Y es que, de hecho, todas las que se encuentran ya administrándose tienen a alguna investigadora entre los principales responsables de su desarrollo. Es, por ejemplo, el caso de la vicepresidenta senior de BioNTech RNA Pharmaceuticals Katalin Karikó. Gracias a ella, entre otros científicos, la vacuna de Pfizer ha inmunizado ya a millones de personas en todo el mundo.

También lo ha hecho la de Moderna, cuya fase 3 de ensayos clínicos fue dirigida por la doctora Lisa A. Jackson. Y la Sputnik, cuya investigadora principal fue la rusa Elena Smolyarchuk.

Todas y cada una de las mujeres científicas, actuales o del pasado, merecen un reconocimiento el 11 de febrero. Pero este año, sin duda, el homenaje es sobre todo para ellas, porque con su trabajo están contribuyendo a salvar muchas vidas.

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.