Incluso en los rodajes de los cineastas que los planifican al milímetro surgen situaciones imprevisibles que les empujan a modificar aspectos de la obra. E incluso hay aportaciones del equipo, de los intérpretes en muchísimos casos, que la retocan y acaban enriqueciéndola. Porque la elaboración del cine, con su trabajo colectivo, es de las labores artísticas más dinámicas y versátiles de todas, si no la que más. De lo contrario, el episodio “The Tragedy” (2x06) de The Mandalorian (Jon Favreau, desde 2019), la serie de Star Wars estrenada en Disney Plus, sería decididamente menos especial de lo que ha terminado siendo.

En el mismo, el mítico cazarrecompensas Boba Fett es interpretado por el neozelandés Temuera Morrison. A este actor le hemos visto en famosos despropósitos como Barb Wire (David Hogan, 1995) o La isla del Dr. Moreau (John Frankenheimer, 1996). Y Speed 2 (Jan de Bont, 1997), Seis días y siete noches (Ivan Reitman, 1998) o Límite vertical (Martin Campbell, 2000). Sin olvidar Blueberry: La experiencia secreta (Jan Kounen, 2004), Linterna Verde (Campbell, 2011) o Dora y la ciudad perdida (James Bobin, 2019). Con este currículo terrible, que le ficharan para The Mandalorian es un regalo enorme.

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De vez en cuando, tampoco le ha ido mal por papeles como su Jake Heke en Guerreros de antaño (Lee Tamahori, 1994), el Snakehead de Un lugar maravilloso (Hans Petter Moland, 2004), su Kereama en Tracker (Ian Sharp, 2010) o el Tom Curry de Aquaman (James Wan, 2018). Pero solo esta última película ha sido tan sonada como los fracasos del párrafo anterior. Y, desde luego, que se le pueda ver en The Mandalorian se debe a un simple ejercicio de coherencia porque ya fue Jango Fett en El ataque de los clones (George Lucas, 2002) y le puso voz, como a Boba Fett, en cinco videojuegos de Star Wars.

Sin embargo, hay que dejar una cosa especialmente clara: sin Temuera Morrison, el verdadero retorno de Boba Fett en “The Tragedy” no resultaría tan espectacular. Porque le ha aportado al veterano personaje una característica de su propia cultura que acentúa un montón lo imponente que Jon Favreau y Robert Rodríguez quieren mostrarle. Por supuesto, la capacidad de este último director para componer escenas de acción contundentes con la gravedad enfática de la que sabe insuflarles también es de gran importancia para esto. Si no, por mucho que se empeñase el intérprete neozelandés, no funcionaría igual.

Y no es que Robert Rodríguez haya realizado nada realmente bueno antes de este capítulo de The Mandalorian y sí mucha morralla. Desde la trilogía de El mariachi (1992-2003), pasando por Abierto hasta el amanecer (1996), la saga de Spy Kids (2001-2005), las dos partes de Sin City (2005, 2014) y Grindhouse: Planet Terror (2007), hasta las otras dos de Machete (2010, 2013). El único filme aceptable de su trayectoria quizá sea Alita: Ángel de combate (2019). Y, en “The Tragedy”, se lo ve bastante inspirado. Con la atenta mirada de Jon Favreau, también hay que decirlo.

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Pero la cuestión es que, en el capítulo “Making of Season 2” (2x01) de Galería Disney. Star Wars: The Mandalorian (Favreau, desde 2020), nos explican como hicieron más singular a Boba Fett. “Es el capo de la galaxia. No le chulees”, declara Temuera Morrison. “Es como cuando entra en un saloon y se abren las puertas. Te vas a enterar de quién es el mejor pistolero. Si no, date por muerto”. Y Robert Rodríguez profundiza en el asunto: “Tuve una idea que le conté a Jon. Llevaba esperando ver esta versión de Boba Fett desde que era niño. Boba tiene que ser distinto, no debe parecer otro Mando”. Porque Din Djarin ya hay uno.

“Debe moverse y tener un aire especial, ocupar un espacio completamente diferente y tener un peso y un aplomo que demuestren por qué es una leyenda”, continúa el director. “Lo quería a la altura del nombre que tenía cuando éramos críos. Que fuese el personaje misterioso cuyo pasado quieres conocer”. Y remata: “Si Mando es un pistolero, Boba tiene que ser un bárbaro”. E interviene Ryan Watson, el coordinador de especialistas: “Temuera le enseñó a Jon su danza tradicional maorí, con mucho giro de bastón, pisotones, sacada de lengua y demás. Jon lo vio y me preguntó si podíamos incorporar ese estilo”.

Y le solicitaron a Josh Roth, el maestro de utilería, “que hiciese un arma maorí” con un bastón gaffi de los moradores de las arenas, pero más esbelto. Así, Temuera Morrison aportó un gran detalle personal a Boba Fett: “Su estilo de lucha bebe mucho de mi tradición maorí, del haka. «Ha» es aliento, «ka» es fuego: «aliento de fuego»”. Y, con esta preparación, tanto el intérprete como Jon Favreau y Robert Rodríguez se pudieron dar por satisfechos. Y el segundo cuenta: “Acabé transformando tres páginas de guion en un combate de nueve minutos porque me emocionaba mucho recuperar a Boba”. Misión cumplida.