David y Carla (nombres ficticios) han tenido experiencias muy distintas con su sexualidad y el uso de los juguetes sexuales. Mientras David ha disfrutado de ellos desde joven, el caso de Carla es, todavía, el de muchas mujeres: nunca había disfrutado de su sexualidad de manera plena hasta pasados los treinta años.

«En términos de dildos, el primero me lo regalaron como broma a los 18», explica David a Hipertextual. Aunque fue la típica broma, reconoce que «le cogió el gustillo». Por lo que se dedicó a «comprar más y más grandes con el paso del tiempo». «También he usado plugs anales, que básicamente están designados para que te lo pongas y se quedan introducidos, así que puedes irte a hacerte recados con él puesto», comenta.

«También he usado algunos que son inflables, que ayudan a dilatar«, explica. «Hoy en día tengo una pareja estable y aún los tengo, pero no los uso tanto como los solía usar. A veces los hemos usado los dos juntos», añade. Pero, sobre todo, le han preparado para las relaciones con otros hombres y a conocerse mejor: «Gracias a los juguetes, por un lado, relajo mejor; pero también sé cómo me gusta«, afirma David.

Los juguetes sexuales han llegado a la vida de Carla para quedarse. «Era una persona que prácticamente no me tocaba», eso se unió a una relación bastante larga. «Desde que lo dejé con mi pareja, me han ayudado mucho los juguetes sexuales a tener más independencia sexual, a poder conocerme mejor y a estar más a gusto conmigo misma. Me ha ayudado muchísimo», cuenta desde el otro lado del teléfono. «Incluso con los juguetes me he dado más libertad sexual a mí misma, me ha apetecido probar cosas que quizás antes no me hubiera planteado», añade.

Juguetes sexuales para conocerse mejor

«Los juguetes sexuales pueden tener la función de ayudarte a conocerte mejor, porque te producen unos estímulos que quizás no te pueden producir tus manos. O porque, quizás, puedes tener ciertas dificultades o bloqueos», explica a través del teléfono la psicóloga y sexóloga Laura Morán.

«Es importante conocerse a uno mismo a la hora de masturbarse porque es como si vas a hacerte la comida a mediodía: está bien saber qué te viene bien, qué te gusta. Pero si además lo vas a compartir con alguien, como no somos telépatas ni adivinos, tienes que poder comunicar a la otra persona lo que te gusta«, comenta la sexóloga.

«Para saber lo que te gusta probablemente lo hayas tenido que experimentar primero. También se puede aprender en pareja, no es necesario experimentar con un juguete en concreto primero a solas para luego compartirlo. Pero es una opción». «Es importante que sepas lo que te gusta y lo que no, para poder comunicarlo: qué tipo de ritmo te gusta cuando te estimulan el clítoris; qué tipo de caricias o fuerza te gusta en otras partes del cuerpo. Y eso lo puedes experimentar tú misma con tus manos o con un juguete», señala.

Y para entrenar

Como bien comentaba David, los juguetes sexuales también sirven para entrenar. Tanto la zona anal como la vagina. «Igual que nosotras podemos entrenar el suelo pélvico, también puede servir para entrenar si va a haber penetración anal» en el caso de las relaciones entre hombres. Aunque también si una mujer quiere probar el sexo anal. Pero hay más casos en los que se requiere entrenar al cuerpo señala Morán:

«En casos de vaginismo también utilizamos lo que se conoce como dilatadores, que son dildos con diferentes grosores para ir habituando a la musculatura a diferentes grosores en la penetración. Pero hay gente que los utiliza con objetivo lúdico, no de entrenamiento del suelo pélvico».

«Por ejemplo en caso de anorgasmia, porque hay cierto rechazo al cuerpo o ideas de pudor si te tocas los genitales con las manos, utilizar un juguete puede ser un paso intermedio. En terapia siempre tratamos de desterrar esa idea errónea que te impide disfrutar de tu cuerpo, pero puede ser un paso intermedio mientras desterramos esa idea y aprendemos a conocernos a nosotros mismos y disfrutar», expone Morán.

Un estímulo diferente…

Kim Carpenter/ Unsplash

Pero no todo son los pasos intermedios, como en el caso de la anorgasmia o el vaginismo. También pueden ser «el objetivo final»: «Utilizar un estímulo diferente al que ya conoces, porque no es humano, no se cansa; mantiene el ritmo, no se distrae con nada; no hay que hacer nada tan solo cargarlo antes. Y te aporta experiencias diferentes», ilustra Morán.

¿El sexo en pareja se ha vuelto demasiado monótono? Las parejas que quieran variar un poco más sus rutinas sexuales y añadir «como alicientes» los juguetes eróticos a la ecuación del sexo también pueden hacerlo. Descubrir cosas nuevas en solitario está muy bien, pero con otra persona al lado puede ser, en ocasiones, incluso mejor.

… pero sin sustituir a nadie

A pesar de que muchas personas así lo sientan -como hemos visto con la llegada del Satisfyer-, los juguetes eróticos «nunca van a sustituir a nada ni nadie». «Los juguetes sexuales te dan un estímulo que no te puede dar una persona porque no son personas; para lo bueno y para lo malo: ni se va a cansar ni te va a dar un beso. Creo que son elementos que se pueden sumar, pero que nunca van a sustituir», afirma la sexóloga.

Muchos hombres están encantados de añadir juguetes eróticos a sus relaciones de pareja, mientras que otros perciben los juguetes sexuales «como competidores o sustitutos», pero no es así. Se ha vendido los mal llamados consoladores (o dildos, aunque en inglés viene a significar lo mismo) como que consuelan a las mujeres. «Pero no consuelan nada; no consuelan la ausencia de un pene». «Tampoco consuelan porque el clítoris está fuera y es el que facilita el orgasmo más fácilmente», añade la sexóloga.

Esa idea de la necesidad de consuelo ha calado en muchas mujeres, pero también en los hombres. Por lo que puede estar detrás del recelo de algunos hombres heterosexuales: «Eso puede hacer que los hombres hetero lo miren con un poco de recelo y que no les guste que sus parejas las utilicen», explica Morán.

«Una de las cosas que le podemos agradecer al Satisfyer es sacar la masturbación femenina del armario y que no tiene forma de juguete penetrador. Y eso son dos cosas maravillosas. Luego también hay una línea de Satisfyer para hombre, que también tienen que estar contentos».

Juguetes sexuales para hombres

Los hombres también tienen derecho a disfrutar de los juguetes, independientemente de su orientación sexual. Aunque bien es cierto que los hombres hetero no los necesiten. «Quizás porque tienen esa sombra negativa» de que son un sustituto. «Pero también puede ser porque la masturbación masculina no ha estado en el armario. Antes se les decía que se podían quedar ciegos, sordos o que les iban a salir granos; pero es verdad que ha habido más libertad para que un hombre se masturbe».

«No había tanta necesidad o tanto hueco (o nicho) para que un juguete viniera a poner de manifiesto la masturbación masculina, porque ellos ya la practicaban», como sí ha sucedido con la masturbación femenina. Y todavía algunas mujeres sienten reparos en hablar sobre este tema en sus círculos de amigas.

«Hay un catálogo amplísimo de masturbación»

La llegada del Satisfyer Pro 2 fue muy criticada. Algunos motivos, como que iba a sustituir a las parejas, ya hemos comprobado que no son ciertas. Pero además la campaña de márketing «nos vendía orgasmos rápidos, pero hay muchas mujeres que necesitan ir despacio, con tiempo». Por suerte para todas, la intensidad del Satisfyer se puede regular.

«Creo que es importante que las mujeres sepan que si un día quieres un orgasmo rápido y no lo consigues, tampoco pasa nada. Porque las prisas no son buenas compañeras. Y si un día quieres dedicarte un baño o ducha relajante, darte crema y luego masturbarte, también es maravillo. Saber que hay un catálogo amplísimo de masturbación: que puede ser uno rápido, uno para dormir, porque tienes una entrevista de trabajo y estás nerviosa y quieres relajarte; porque te aburres… es multiuso».

En definitiva, los juguetes sexuales puede ser una ayuda muy importante para tener una buena salud sexual, como en el caso del vaginismo o la anorgasmia. Pero tampoco pasa nada si simplemente nos apetece probar cosas nuevas, ya sea de manera individual o en pareja. Y es que los juguetes eróticos están para disfrutarlos.

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