Cuenta el Antiguo Testamento que Dios envió a los ciudadanos egipcios una serie de castigos, empujándoles a liberar a los esclavos hebreos. Fue una época de calamidades para este pueblo, que no cesaron hasta que finalmente los gobernantes cedieron a la petición anunciada por Moisés. Muchos comparan aquello con lo que ha ocurrido este año. Las plagas de 2020 no son las mismas que tuvieron que enfrentar los egipcios. Sin embargo, algunas sí que podrían compararse.

Eso sí, cabe destacar que muchas de las cosas que han ocurrido este año pasan en realidad continuamente, sin que les demos importancia. Pero en esta ocasión hemos llegado a un punto en que nos fijamos mucho más en lo que pasa a nuestro alrededor. En realidad no estamos sufriendo ningún castigo divino. Como mucho, algunas de estas plagas son un castigo de la naturaleza por no tratarla como merece. Pero sin duda no hay nada bíblico en ello.

Casualidad en las plagas de 2020

Se define como apofenia a la tendencia de encontrar relaciones entre sucesos que en realidad están inconexos. Por ejemplo, a todos nos ha ocurrido alguna vez eso de recibir una llamada de una persona en la que estábamos pensando.

Posiblemente esa persona nos haya llamado otras muchas veces. Ninguna de ellas estaba casualmente en nuestra mente y por eso no le habíamos dado importancia. Pero si esto coincide, sí que lo hacemos. Las plagas de este 2020 podrían definirse en realidad como un caso de apofenia.

Las plagas de langostas, por ejemplo, son algo más que habitual, pero nunca son noticia. Sin embargo, en un año marcado por una pandemia que ha puesto en jaque a todo el mundo, cualquier detalle nos parece una tortura. Dejando esto a un lado, es cierto que esta es una forma original de contar algunos sucesos de esto año. Veamos entonces cuáles podrían ser esas plagas de 2020.

Agua convertida en sangre

La primera de las plagas de Egipto fue la conversión de toda su agua en sangre. Tanto los manantiales como los depósitos se llenaron de este fluido corporal rojo imbebible. Lógicamente, este año no ha ocurrido nada parecido.

Lo único que podría compararse es algo conocido como lluvia de sangre. El pasado mes de octubre, por ejemplo, se predecía la llegada de este fenómeno en Castellón. Este tipo de sucesos se dan cuando el polvo procedente del Sáhara inunda el ambiente, tiñendo las precipitaciones y el ambiente de un marrón rojizo, que no es más que barro. Nada de sangre.

Es algo muy habitual, que ocurre continuamente en España, por su cercanía con África. Pero que un fenómeno frecuente no nos empañe las plagas de 2020.

Invasión de ranas

Los egipcios vieron como miles de ranas se apoderaban de sus casas y sus campos. Nada parecido ha pasado este año.
Pero sí que han aparecido decenas o centenares de animales muertos, unos en condiciones más misteriosas que otros. Ha llamado especialmente la atención el caso de los elefantes de Botsuana. La defunción de estos animales ha sido un misterio durante meses, aunque finalmente se cree que se debió a la contaminación por cianobacterias del agua que solían beber.

También se ha dado la muerte masiva de pájaros en Estados Unidos y de animales marinos en Rusia. Lo primero parece ser causado por las columnas de humo generadas por los incendios de este verano, aunque también se baraja el cambio prematuro de temperaturas por el calentamiento global. En cuanto a lo segundo, parece fruto del vertido de algún pesticida tóxico en el agua.

Esta sería una de las plagas de 2020 en la que los propios seres humanos tendríamos mucha culpa.

Piojos, una de las plagas de 2020, y de cualquier año

En realidad, los piojos más que una de las plagas de 2020 podrían considerarse una plaga más que habitual en los colegios. De hecho, este año, aunque se han dado casos, han sido menos que en otros cursos, gracias al distanciamiento físico. Los niños en el colegio juegan entre ellos, pero están muy concienciados, en ciertas ocasiones más que los adultos, por lo que se han prevenido muchos contagios de piojos.

Moscas no, pero sí mosquitos

En Egipto tuvieron que sufrir la invasión de las moscas. Aquí no hemos tenido ninguna, más allá de las habituales de cada verano. Sin embargo, sí que se han dado numerosos brotes de enfermedades causadas por mosquitos. En España, por ejemplo, se han dado en Andalucía varios casos e incluso algunas muertes por fiebre del Nilo, una enfermedad muy poco habitual en esta zona.

El cambio climático está dando lugar a un aumento de las temperaturas que favorece la proliferación de algunos de estos moquitos en aguas estancadas. Además, la globalización y el transporte de mercancías también son factores clave para que se expandan. Todo esto pudo estar detrás de estos casos que en verano aumentaron el miedo de los andaluces, previamente preocupados por el coronavirus. Por eso también podría considerarse como otra de las plagas de 2020.

La peste del ganado

Una grave enfermedad afectó a todo tipo de animales de ganado en la historia de la Biblia. Pero solo en las granjas egipcias, sin afectar a los israelitas.

Entre las plagas de 2020 no se encuentra nada similar, pero sí que ha habido algunos casos preocupantes de gripe porcina.

Este mismo verano se lanzaron desde China algunas alertas en torno a una cepa que podría saltar de cerdos a humanos. Afortunadamente, la situación se controló y no revistió mayor gravedad.

La más grande de las plagas de 2020

La sexta de las plagas egipcias fue la protagonizada por úlceras y sarpullidos, que afectaron tanto a los humanos como al ganado. Muchas personas murieron y otras sufrieron graves síntomas.

La más grande de las plagas de 2020 no ha tenido nada que ver con úlceras, pero también ha sido una enfermedad: la COVID-19. En realidad, como hemos visto anteriormente, ha sido el gran mal de este año. La razón por la que hemos prestado más atención a todo lo demás. Incluso si intentamos buscar paralelismos, entre sus muchos síntomas también destacan algunos cutáneos, aunque no es uno de los más relevantes. De hecho, en las nuevas olas se han manifestado mucho menos que en la primera.

Lluvia de fuego y granizo

Como hemos visto, llover lo que se dice llover, ha llovido barro. Pero sí que ha habido grandes incendios. Por desgracia, es un suceso muy habitual de cada verano. El año pasado destacaron los del Amazonas y en 2017 los de Portugal. Son solo algunos ejemplos.

Entre las plagas de 2020, en cambio, podrían enmarcarse los de Estados Unidos. Se iniciaron en julio y apenas hace unas semanas que se sofocaron completamente, aunque en agosto y septiembre tuvieron lugar los momentos más duros. Se quemaron 2’6 millones de hectáreas de terreno y murieron 46 personas, la mayoría de ellas en California.

Y no, no se dio ninguna lluvia de fuego, pero sí tornados de fuego. Este es un fenómeno típico de este tipo de situaciones, que se genera cuando las fuertes rachas de viento que acompañan a las llamas provocan que las nubes “lancen” vórtices de cenizas y humo.

Langostas

Las plagas de langostas son algo muy habitual, por lo que fácilmente podían formar parte de las diez plagas de 2020.

Este año la FAO ha llamado la atención sobre la situación en Yemen, donde han arrasado con todo tipo de cultivos, desde rábanos hasta cebollas, pasando por sésamo, dátiles y palmeras.

Tinieblas: una de las ausentes entre las plagas de 2020

En realidad, ningún tipo de niebla fuera de lo habitual ha destacado este año. De hecho, hemos disfrutado de más claridad, después de que el confinamiento de buena parte del mundo propiciara una disminución en los niveles de contaminación. Por desgracia, a medida que se recuperó la actividad esta también fue aumentando.

Lo que no se ha recuperado tan fácilmente ha sido el deterioro que muchas personas han sufrido en su salud mental a causa de la pandemia. Esta, sin duda, sí que podría considerarse una de las plagas de 2020.

Bulos y pseudociencias

La última plaga de Egipto, la que finalmente convenció a los gobernantes para liberar a los esclavos, fue la muerte de sus primogénitos. Por suerte, no ha ocurrido algo así este año.

Pero sí que ha habido algo muy grave que no podía faltar entre las plagas de 2020: los bulos y las pseudociencias.

Se calcula que los bulos surgidos a raíz de la pandemia han podido causar la muerte de al menos 800 personas en solo unos pocos meses. Por otro lado, las pseudociencias con las que muchos charlatanes han prometido prevenir y curar el coronavirus también han tenido consecuencias nefastas, aumentando la sensación de falsa seguridad de muchas personas, que han prescindido de las medidas realmente efectivas.

Todo esto, aliñado con negacionismo y movimientos antivacunas ha dado lugar a un peligroso cóctel. La lucha contra el coronavirus está siendo muy dura. Añadir más obstáculos como estos no hace otra cosa que volver el camino más largo y complicado. Por eso debemos confiar en la ciencia. Porque ya ha demostrado muy sobradamente que es la única que nos sacará de esta, Más despacio de lo que nos gustaría, pero mucho más rápido de lo que lo ha hecho jamás.

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