Durante estos días de confinamiento las redes sociales se están llenando de fotos de un cielo mucho más limpio, que muestra que, a pesar del drama que estamos viviendo, también hay lugar para algunas cosas buenas.

La disminución del tráfico y el parón al que se han sometido muchos sectores de la industria han reducido los niveles de contaminación de todo el mundo. Es algo que no se puede ver a simple vista en muchos lugares. Sin embargo, en algunos, como Madrid, sí que es perfectamente visible la desaparición de esa vieja nube de niebla gris que envolvía la ciudad hace tan solo un mes.

Pero no es un hecho único de España. Otros países, como la India, también han sometido a toda su población a una cuarentena que ha limpiado en tiempo récord el aire de sus ciudades más pobladas. Tanto como para hacer visible lo que antes se creía invisible.

El Himalaya ya estaba ahí

En la India, donde a día de hoy hay un total de 10.541 casos notificados, se inició el periodo de confinamiento el pasado 25 de marzo.

En ese momento, las ciudades del país tenían un promedio de 115 para el índice de calidad del aire (AQI por sus siglas en inglés) de partículas PM 2'5, que son aquellas que miden menos de 2'5 micrómetros de diámetro y pueden penetrar en los pulmones y el sistema cardiovascular, causando problemas de salud graves. Si dicha cifra se encuentra por encima de 100 se considera que los niveles de calidad son insalubres, por lo que en estos casos indicaría una alta cantidad de contaminación. Sin embargo, en solo tres días las cifras cayeron a un nuevo promedio, de 75. El cambio fue especialmente notable en algunas de las ciudades indias más contaminadas, que a su vez se encuentran entre las urbes con más polución del mundo.

Es el caso de Ghaziabad, la primera del ranking mundial, en la que se experimentó una disminución del 57%, según las cifras IQ Air. También la capital, Nueva Delhi, bajó de un índice de 162 a solo 79 en ese mismo periodo.

Estas son las cifras de calidad de aire, que se pueden medir. Pero también es posible detectar los efectos a simple vista. Pueden dar testimonio de ello los habitantes de los estados de Punjab y Rajasthan, quienes han podido captar desde sus ventanas fotografías muy nítidas del Himalaya. La mayoría de ellos coinciden en que jamás habían podido ver la cordillera desde sus hogares, a causa de la nube de contaminación que rodea sus ciudades. Pero esa nube ya no está o, al menos, se ha reducido notablemente, como puede deducirse también de sus IQA, que ha bajado un 80% en Bhiwadi, una de las ciudades más pobladas de Rajasthan, y un 64% en Mandi Gobindgarh (Punjab).

Suele decirse que, a causa del encierro al que nos ha sometido el coronavirus, nuestros ojos ven por primera vez aquello que antes mirábamos, pero no veíamos. Muchos de esos animales que supuestamente han llegado por primera vez a las ciudades ya lo hacían, pero nuestras ajetreadas vidas nos impedían mirar por la ventana o, simplemente, estar ahí para inmortalizarlos. El Himalaya no se ha movido de su sitio, siempre estuvo ahí, aunque en su caso no era la falta de atención, sino el exceso de contaminación, el que impedía a los ciudadanos de estos dos estados indios verlo. Ahora, al menos, tienen un nuevo lugar al que mirar cómo pasa el tiempo.