El 2020 llega a su fin y deja a su paso una gran demostración de que, a pesar de todo, el buen cine pudo sobrevivir a las peores condiciones. Pero también hay unas cuantas muestras
de que algunos actores tomaron algunas pésimas decisiones profesionales. Las recopilamos en esta corta lista de las peores actuaciones del 2020:

Las peores actuaciones del 2020

Vin Diesel en 'Bloodshot'

Sí, lo sabemos: el bueno de Vin no está en labor de hacer méritos para ganar un Oscar, pero su actuación en Bloodshot es especialmente terrible.

Carece de cualquier matiz expresivo y el actor se conforma con pasear su musculosa humanidad mientras levanta armas de variable calibre. ¿Es lo que hace siempre? De acuerdo, pero esta vez lo hace peor, con menos entusiasmo que de costumbre. Y como si eso no fuera suficiente, con tan poco energía que da la impresión que querer echarse a dormir entre toma y toma.

Solo queda preguntarse qué demonios ocurrió en el set de filmación para que Diesel — conocido por su carisma en contraposición a su escaso talento —, tomara la decisión de expresar menos sentimientos que Groot en sus momentos más elocuentes.

Liu Yifei en 'Mulán'

La enésima versión de la mítica leyenda china llegó a las pantallas de Disney Plus rodeada de controversia. Pero lo realmente preocupante fue la actriz que encarnó a una de los personajes Disney más queridos.

Liu Yifei tiene un escasísimo registro histriónico, que además parece ser incapaz de mostrar la sutileza que su complejo personaje requiere. Ya sea si Mulán hace piruetas para evitar que el juego de té de la casamentera termine en el suelo como si se enfrenta al ejercito invasor, la actriz tiene la misma expresión hierática y un tanto tensa.

Yifei es incapaz de transmitir la variedad de sentimientos que desbordan a un mujer que abandona la casa paterna, para fingir es un hombre en batalla.

¿Lo más preocupante? Estar rodeada de un maravilloso elenco de actores que brindaron sobrias y delicadísimas actuaciones. Una de las peores actuaciones del 2020 para una de las mejores películas.

Robert Downey Jr. en 'Las aventuras del Doctor Dolittle'

No, tampoco sabemos qué ocurre en este mayúsculo despropósito que parece carecer de director, guionista y ser una experimento a gran escala de improvisación.

Mucho menos, qué provocó que Downey Jr. decidiera crear un personaje lleno de tics inexplicables, un acento inclasificable y que en ocasiones parece olvidar sus parlamentos y sustituirlos por largos silencios.

La película es una chifladura desde la primera escena hasta la última, pero sin duda la actuación del inolvidable Tony Stark es la peor entre una larga y extraña colección de desaciertos.

Nicole Kidman en 'El jilguero'

Nicole Kidman suele tener un amplio registro que le permite pasar con un gesto del dolor al pánico y de vuelta a la calma con una facilidad asombrosa y deslumbrante. Pero en este film inclasificable, con un guion irregular y la peor puesta en escena del año, Kidman es incapaz de expresar lo que ocurre en el — suponemos — complejo mundo interior de su personaje.

De hecho, la actriz parece atrapada y abrumada por semejante despropósito a su alrededor. Y buena parte de la película tiene una extraña expresión de estupor inexplicable.

Amy Adams en 'Hillbilly, una elegía rural'

El personaje que encarna Adams atraviesa tres décadas de vida en pantalla, y además los estragos de una durísima adicción que termina por sepultar su vida en un sufrimiento atroz.

En lugar de optar por una de sus espléndidas actuaciones llena de pequeños matices y secretos no resueltos, la actriz se va al otro extremo para mostrar sus dolores de forma gráfica, caricaturesca, exagerada y al final casi autoparódica.

En una película que ha sido critica casi por todo, la actuación de Amy Adams es una sorpresa amarga que termina por desplomar el argumento en cada una de sus caóticas escenas. Buena cinta, pero con una de las peores actuaciones del 2020.

Edgar Ramírez en 'Los últimos días del crimen'

El film fue considerado tan malo como para “ser ilegal” y razones no faltaron para semejante sentencia. El guion absurdo, caótico, con hilos narrativos que se mezclaban en escenas mal coreografiadas de violencia, además tuvo que soportar la actuación de un Edgar Ramirez sin expresión y con aires robóticos.

Como si lo anterior no fuera suficiente, la película tiene un tercer acto sin sentido. Que concluye en un final paródico que Ramirez atraviesa en medio de lo que parece ser una rígida versión de un personaje sin objetivo.

Judi Dench en 'Artemis Fowl'

No hay una explicación muy clara de por qué una actriz de semejante categoría decidió actuar en este despropósito, pero suponemos que una excentricidad que puede darse el lujo de cometer sin perder su brillo.

Sin duda, la maravillosa Dench no es lo peor ni lo más preocupante en un carnaval de errores de sentido, forma y fondo. Pero su actuación parece reflejar el desánimo general que se extendió en todas direcciones hasta crear lo que es, sin duda, la película más delirante y de peor calidad de Disney de los últimos años.

Henry Cavill en 'Enola Holmes'

Millie Bobby Brown brilló con un carisma deslumbrante en el original de Netflix. Al otro lado del espectro, Henry Cavill parecía incapaz de diferenciar la concentrada inteligencia de Sherlock Holmes con la indiferencia en estado puro.

El actor pasó buena parte de la película contemplándose los ojales del traje de época, mirando hacia un punto indeterminado del espacio, y al final haciendo esfuerzos por parecer frío, sin lograr otra cosa que tener toda la apariencia de una profunda incomodidad que la convierte en una de las peores actuaciones del 2020.

Jessica Chastain en 'Ava de Tate'

El papel de una asesina a sueldo con un dilema moral parecía ser perfecto para Chastain, que lleva casi una década acumulando actuaciones de mujeres formidables en situaciones imprevisibles. Pero su Ava parece la caricatura de todas sus actuaciones anteriores.

Aún peor, carece de cualquier tipo de valor real dentro de una trama que podría haber funcionado con cualquier otra actriz haciendo piruetas y disparando, mientras la cámara contempla el espectáculo sin demasiado interés.

Si algo terrible puede pasar en un film es que su personaje central sea por completo prescindible. Y eso es uno de esos extrañísimos casos.

Salma Hayek en 'Like a Boss'

Hayek tiene una filmografía un tanto atípica. Pero sin duda, su más reciente película es una cadena interminable de desatinos que hacen preguntarse por qué una actriz que ha tomado las riendas de su carrera hasta producir sus propios proyectos, escoge uno que parodia, ridiculiza y aplasta todos sus esfuerzos por mostrar sus mejores capacidades para la actuación.

Una película sin mayor interés, en la que sin duda lo peor es el deslucido cuadro actoral.

Mackenzie Davis en 'The Turning'

Es probablemente la peor película del año en que hubo no solo una, sino dos adaptaciones de la misma historia.

Mientras Netflix convertía a Una vuelta de tuerca en un precioso y delicado romance gótico, Sigismondi intentó crear un escenario claustrofóbico repleto de dolores femeninos. No lo logró y además mostró a una Mackenzie Davis abrumada de pesares imaginarios, sin que la actriz tuviera la solidez histriónica para crear un personaje a la altura de semejante exigencia.

Con largos e inútiles primeros planos, la película termina por ser una versión incomprensible de una obra fundacional.

David Duchovny en 'Jóvenes y brujas'

Duchovny es un hombre con una amplia capacidad para encarnar hombres con curiosos matices emocionales. De modo que sorprende que su versión de un ¿villano? en el más reciente remake del clásico de los ’90, resulta absurdo por lo superficial, ridículo y olvidable.

La directora parecía especialmente empeñada en mostrar la “masculinidad tóxica” del personaje, a la vez que el actor simplemente sostenía un diálogo blando con una serie de conductas caóticas. Al final, y como era de esperarse, la combinación de ambas cosas fue un compendio de malas decisiones actorales y de dirección que se convirtió en otro de los tantos puntos bajos de la película.

John David Washington en 'Tenet'

Sí, lo sabemos: el “protagonista” no las tenía todas consigo al tratar de desentrañar un misterio que el mismo guion no llega a explicar. Pero Washington convierte la perplejidad de su personaje en una serie de guiños y muecas por completo innecesarios, cuando en realidad necesitábamos que su personaje fuera el reflejo del desconcierto de la audiencia. Algo que no logró en ningún momento y bajo ningún aspecto.