La NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y el resto de agencias que se dedican a estudiar el universo se dedican, entre otras cosas, a enviar satélites y misiones al espacio. Ya sea en la órbita terrestre baja o más allá. Sin embargo, son estos primeros los que podrían llegar a suponer un problema de basura espacial y por eso la ESA pondrá en marcha la misión ClearSpace-1 para 2025, si todo sale según lo planeado.

«En los últimos diez años, el número de satélites lanzados por año aumentó diez veces a más de 600 satélites por año. Al mismo tiempo, el rápido crecimiento de los desechos espaciales presenta una amenaza cada vez mayor para el futuro de la actividad y la seguridad espaciales. En la actualidad, en el espacio se rastrean más de 23.000 objetos creados por humanos«, señalan desde ClearSpace.

Y con las grandes constelaciones de satélites del tipo de las de Starlink, diseñados por una compañía de Elon Musk; pero también satélites de otras empresas, lo más probable es que necesitemos mantener la órbita baja lo más limpia posible. Este es el motivo por el que la ESA ha tomado una decisión y pondrá en marcha una misión de limpieza de basura espacial, ClearSpace-1.

La basura espacial, «nuestra responsabilidad»

ClearSpace-1 es una misión suicida, ya que la misión se abrazará a la misión Vespa con sus cuatro brazos para bajarla. La misión ha sido seleccionada de entre muchas por la ESA y estará liderada por la start up ClearSpace. Esta misión se centrará, sobre todo, en retirar «objetos grandes y masivos en órbitas críticas», han señalado en la presentación relacionada con la basura espacial. «La razón es que los objetos grandes pueden ser la fuente de muchos fragmentos nuevos adicionales que intervienen en una colisión».

«No es una demostración, es una misión real», ha comentado en varias ocasiones Jan Wörner, director general de la ESA durante una conferencia de prensa realizada este martes. «Hay basura por todas partes. Pero no solo en la superficie terrestre, también en el espacio», ha apuntado. «Debemos mantener limpio el espacio, es nuestra responsabilidad».

A parte de ser una responsabilidad, es muy importante mantener los objetos que ya no sirven lejos de los que sí. Esto se debe a que podrían colisionar con los que se encuentran en funcionamiento. De hecho, el años pasado la misión Aeolus tuvo que hacer una maniobra de evasiva imprevista. «Volamos una maniobra para evitar colisiones cada dos semanas», han explicado desde la ESA. «En otras palabras, en promedio, cada uno de nuestros satélites se someterá a prevención de colisiones una vez al año. El impacto de la pérdida de datos es muy específico para un satélite específico», han añadido.

Un logro «extremadamente difícil»

El director general de la ESA ha apuntado, también, a que la captura de Vespa será un logro difícil e importante:

«Así, esta primera captura y retirada de un objeto espacial no cooperativo representa un logro extremadamente difícil. Pero viendo que el número total de satélites va a incrementarse rápidamente durante la próxima década, su eliminación regular va a ser esencial para tener bajo control los niveles de desechos y prevenir una cascada de colisiones que amenazaría con agravar enormemente el problema de la basura espacial».

En definitiva, la basura espacial es un problema que hay que atajar cuanto antes. Sobre todo con la llegada masiva de pequeños satélites como los de Musk que llenarán la órbita baja. Además, limpiar el espacio es, como ha señalado el director general de la ESA, nuestra responsabilidad.

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