Starlink es un problema para los observatorios terrestres. Llenar la órbita baja de la Tierra con numerosos satélites impedirá a los astrónomos, da igual que sean expertos o principiantes, observar el cielo. De hecho, ya han comenzado a ser un grave problema. Por este motivo, NOIRLab ha publicado una serie de recomendaciones para mitigar este problema que han realizado expertos que representan a la comunidad astronómica mundial.

No obstante, los satélites de SpaceX no son los únicos que llenarán la órbita baja. Por este motivo, los astrónomos han decidido reunirse. Los expertos están de acuerdo: las grandes constelaciones de estos satélite «cambiarán radicalmente la astronomía infrarroja y óptica realizada desde tierra y podrían afectar la apariencia del cielo nocturno para los observadores de estrellas de todo el mundo», cuentan en un comunicado de prensa.

De hecho, observatorios como el Rubin y otros telescopios gigantes de 30 metros que empezarán a funcionar durante la próxima década podrían tener problemas. Estos telescopios «mejorarán sustancialmente la comprensión del cosmos por parte de la humanidad», ha señalado el co-presidente de SATCON1, Jeff Hall, del Observatorio Lowell y presidente del Comité de AAS sobre contaminación lumínica, interferencias de radio y basura espacial.

» Por razones de inversión, mantenimiento e instrumentación, estas instalaciones no pueden operarse desde el espacio, por lo tanto la astronomía terrestre es, y seguirá siendo, vital y relevante».

Mitigar el problema Starlink

Ante este problema, han decidido buscar soluciones. Y han planteado seis. La primera es que se lancen menos satélites de tipo LEOsat (es decir, los que son como Starlink, de SpaceX) o que no se lance ninguno. Saben que es poco probable, pero apuntan a que «esta es la única opción identificada que puede conseguir ningún impacto negativo para la astronomía».

Aunque con esto bastaría para resolver el problema, han decidido plantear otras opciones ya que saben que esto sería muy complicado. Como segunda opción plantean que se envíen los satélites a altitudes que no superen los 600 kilómetros.

Una tercera propuesta es que se oscurezcan los satélites o se usen parasoles para oscureces sus superficies. Esto se debe a que han resultado ser más brillantes de lo que se esperaba y, por tanto, su reflejo dificulta el trabajo de los astrónomos en tierra. Elon Musk, dueño de SpaceX, ya ha apuntado que oscurecerá sus satélites con viseras solares. Otra opción, relacionada con esta anterior, es controlar la orientación de cada satélite para que reflejen menos luz hacia la superficie de nuestro planeta.

La quinta propuesta es «minimizar o, eventualmente, ser capaz de eliminar el efecto de las estelas de los satélites durante el procesamiento de imágenes astronómicas», apuntan en el comunicado. Por último, plantean la opción de «poner a disposición de los satélites información más precisa para que los observadores eviten apuntar los telescopios hacia ellos«.

NOIRlab

El Laboratorio Nacional de Investigación en Astronomía Óptica-Infrarroja de NSF (NOIRLab) es el centro de EE. UU. para la astronomía óptica-infrarroja en tierra. Opera los observartorios Gemini, el de Kitt Peak, el de Cerro Tololo, el Centro de Datos para la Comunidad Científica (CSDC) y el Observatorio Vera C. Rubin.

El informe es el resultado del reciente taller virtual SATCON1, que reunió a más de 250 científicos, ingenieros, operadores de satélites y otros actores.

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