Justo esta semana, los satélites de Elon Musk están cruzando el cielo de la Península. Con su primera aparición ayer a última hora y hasta el sábado de madrugada, algunos de los satélites de Starlink serán visibles en algunas regiones. Y precisamente sobre la posibilidad de verlos a simple vista ha hablado Elon Musk en otro intento de apaciguar a la, ya enfadada, comunidad científica.

En el marco de una conferencia virtual de SpaceX, Elon Musk ha vuelto a anunciar otro intento para mitigar el brillo que su constelación artificial tiene sobre la observación de los cielos nocturnos. No es una sorpresa puesto que el empresario, como viene siendo costumbre, ya anunció una suerte de visera para sus satélites en su cuenta de Twitter. Los detalles quedarían para más adelante.

Llamado VisorSat, el proyecto para reducir el brillo de los satélites de Elon Musk es precisamente eso: unas viseras solares, según adelanta Space News.

Mira al cielo: si estás en España esta noche podrás ver los satélites de Elon Musk

La idea es que, una vez instaladas en los nuevos modelos listos para lanzar en órbita, puedan evitar que la luz golpee las antenas de los satélites. De esta manera, no emitirán ese reflejo en dirección a la tierra y, por lo tanto, dejarán de verse a simple vista en el cielo nocturno. Al menos para los nuevos modelos, ya que los que se encuentran en órbita seguirán siendo visibles hasta el fin de sus actividad: un total de 420 ya de los 700 que pretende alcanzar antes del final de verano para su proyecto de banda ancha.

Este nuevo ingenio, que la comunidad científica espera que solucione sus problemas a la hora de estudiar el cielo nocturno y las interferencias que el brillo de los satélites de Elon Musk generaban a la hora de hacer mediciones y fotografías, se suma a una larga lista de intentos por parte del empresario para solucionar el problema. El mismo problema que, justo antes de lanzar los primeros modelos, consideraba que no existía pero que fue avisado insistentemente por los científicos.

Primero llegó la decisión para oscurecer el material reflectante con el que estaba cubierto cada satélite, no más grandes que una nevera. La realidad es que resultó efectivo en cierta medida, pero no suficiente. Varias lluvias de meteoritos, estudiadas por la comunidad científica, sufrieron los efectos del brillo justo después de poner en práctica esta medida.

Después llegaron las medidas referentes al hardware de los satélites. Se preparó a los nuevos modelos para que fuesen capaces de cambiar su orientación respecto al Sol mientras se colocan en órbita –momento en el que son más visibles–. Junto a las «viseras solares», Elon Musk pretende hacer casi invisibles los satélites de Starlink –al menos los que se lancen a partir de ahora en sus misiones mensuales–. Sumado a su capacidad de ser invisibles a la radio, para Musk el trabajo ya estaría prácticamente logrado.

Si no funciona, la corta vida de los aparatos– no más de 5 años– asegura que al menos estos podrán ser reemplazados en cortos periodos de tiempo.

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