Los rumores de compra llevan acechando a uno de los escasos unicornios del panorama emprendedor español desde hace meses. Glovo, que junto a Cabify ocupa el puesto de los mejor valorados en el país, ha anunciado la venta de todo su negocio en Latinoamérica a Delivery Hero.

Una compra que, aunque esperada y negada desde hace tiempo por activa y por pasiva –y en la que se incluía a Alibaba como posible comprador–, sorprende por las regiones que se han puesto sobre la mesa. Realmente, se esperaba una operación dentro del negocio en España.

La realidad es que la condición del alemán Delivery Hero como accionista con más de un 26% del capital de la compañía española ya jugaba con ventaja. Se queda con toda la actividad de Argentina, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala y República Dominicana. De esta manera, la nueva lista de países se suma a Argentina, Panamá y República Dominicana; regiones en las que ya trabajan.

Por 170 millones sobre la mesa, más otros 60 que serán otorgados en base al rendimiento del negocio, Glovo se deshace de todo su mercado al otro lado del Atlántico. Una pequeña parte del volumen de negocio de Glovo, que ya venía dejando en un segundo plano a la región con su salida de Brasil hace unos meses por el incremento del gasto, pero que posiciona a Delivery Hero como uno de los principales players en la zona.

Sin detalles de cómo se cerrará la venta, si en acciones o en efectivo –y a falta de confirmación por parte de competencia–, ahora hay que esperar a ver cuál será el destino de los nuevos fondos adquiridos.

Con España, Italia, Portugal, Nigeria y Marruecos en cartera, son las únicas regiones ahora mismo que podrían recibir una nueva inyección para reactivar el negocio. Con pérdidas de 189 millones de euros y ventas de 216 millones de euros en 2019, el actual 2020 no va dejar mejores resultados para la tecnológica.

Unos meses complicados para Glovo y el universo rider

Pese a que desde los primeros momentos de la pandemia la actividad de reparto de Glovo estuvo considerada como uno de los servicios esenciales, el descenso de su volumen de negocio ha sido palpable. La mayor parte de los negocios a los que la compañía tiene asociado su reparto, principalmente restaurantes, cerraron por la crisis sanitaria.

Junto a esto, otro problema creciente: la cuestión de los riders. La nueva legislación a las puertas, y de momento paralizada por falta de acuerdo entre Trabajo y Economía, que quiere regular la laboralidad de los riders pondría en jaque la situación de Glovo, Deliveroo o UberEats.

Junto a esto, la futura decisión del Tribunal Supremo, que aún tiene que decidir su fallar a favor o en contra de las plataformas. Si finalmente Trabajo obligase a la contratación de todos los repartidores ahora mismo en activo, el modelo de negocio tendría graves problemas para sobrevivir. Los gastos de mantenimiento del personal y los ingresos percibidos por su actividad entrarían en conflicto.

Al otro lado del Atlántico, la regulación respecto a los riders goza de una mayor flexibilidad. Por lo que aun representando solo una pequeña parte del negocio de Glovo, en lo que al total de sus operaciones se refiere, la seguridad jurídica que implica esta compra es exponencialmente mayor. El volumen de negocio de la tecnológica en España, pese a ser el mayor, de momento representa demasiados problemas y dudas para la compra que gran parte del sector tiene clara que llegará en algún momento.

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