Una nueva alarma de virus en Sevilla tiene en vilo a los habitantes de dos de sus municipios, después del ingreso por meningoencefalitis de 16 personas, 5 de ellas en la UCI. Si bien existen algunas sospechas, por el momento no se sabe exactamente qué patógeno es el responsable de las hospitalizaciones.

Inicialmente se apuntó a la fiebre del Nilo occidental, aunque los primeros análisis parecen indicar que no se trata de este virus. Sí que se considera que podría tratarse de algún virus transmitido por mosquitos, de ahí que las autoridades sanitarias hayan lanzado una serie de recomendaciones para que los ciudadanos se protejan de estos insectos. Mientras, sigue la investigación al respecto. Esto es lo que sabemos hasta ahora.

Teorías sobre la nueva alarma de virus en Sevilla

En realidad, la presencia de mosquitos vectores de enfermedades en España es algo con lo que llevamos lidiando varios años.

En 2018, sin ir más lejos, saltaron las alarmas después de la detección casi simultánea de tres casos de dengue en Cádiz y Murcia y uno de fiebre del Nilo Occidental en un caballo de Almonte (Huelva). El primer virus es transmitido por diversos mosquitos del género Aedes, entre los que se encuentra el famoso mosquito tigre. Si bien llevamos lidiando con él dentro de nuestras fronteras casi dos décadas, la mayoría de casos detectados aquí procedían de personas que han viajado al extranjero. No obstante, no fue ese el caso de aquellos tres pacientes.

También preocupó inicialmente la enfermedad del caballo almonteño, aunque no fue más allá de un caso aislado. La historia parecía repetirse este año, con dos caballos diagnosticados con fiebre del Nilo Occidental en las localidades de Gibraleón (Huelva) y Jerez de la Frontera (Cádiz). Casi paralelamente a la detección de esta enfermedad empezaron a aparecer casos de un virus en Sevilla que causaba una inflamación del cebrero, llamada meningoencefalitis, a los enfermos.

Este es uno de los síntomas principales de la enfermedad que había afectado a los caballos, por lo que se planteó que pudiera ser la misma. Es un patógeno típico de África, Oriente Medio, Asia Menor y Europa Oriental, aunque cada vez se están detectando más casos en otros lugares. Su reservorio son las aves, ya que pueden albergar al virus en su organismo, pero no desarrollan la enfermedad. Lo que sí hacen es transportarla durante sus migraciones con la ayuda también de los mosquitos, cuya picadura transmite la enfermedad a sus dos principales hospedadores: caballos y humanos.

¿Y ahora qué?

Según un comunicado de la Junta de Andalucía, todos los casos detectados hasta el momento de este virus en Sevilla se han dado en las localidades de Coria y Puebla del Río.

Se han realizado pruebas de detección de diversas bacterias y virus como el Toscana, el de la corimeningitis linfocitaria y el de la fiebre del Nilo. Este último se consideraba el más probable, tanto por los síntomas como por la presencia de caballos afectados en provincias cercanas. No obstante, las primeras pruebas realizadas a los pacientes ingresados han dado negativo.

A pesar de eso, la teoría más aceptada sigue siendo la de un virus transmitido por mosquitos. Ambos municipios se encuentran alrededor del río Guadalquivir y cuentan con amplios humedales en los que podrían vivir estos insectos. Por eso, se ha aconsejado a sus habitantes que eviten salir por la noche, que no se acerquen a estas zonas húmedas y que usen repelentes y telas mosquiteras en sus casas. Además, no deben usar perfumes intensos y, en la medida de lo posible, vestir con ropas que cubran la mayor cantidad posible de piel.

Son las primeras medidas de precaución hasta que se sepa algo más de lo que está ocurriendo.

¿De quién es la culpa?

Todos estos virus transmitidos por mosquitos suelen provocar alguna de las conocidas como enfermedades tropicales. Resulta paradójico que se den en España, especialmente porque los insectos que actúan como vectores no se encontraban dentro de nuestras fronteras hasta hace relativamente poco.

Por eso, es inevitable pensar que la “culpa” la tiene el cambio climático. Pero en realidad no es así. Al menos no del todo.

En declaraciones a Hipertextual en 2018, el doctor Rafael Gutiérrez-López, investigador en Doñana y experto en enfermedades transmitidas por mosquitos, explicó que en realidad es más responsable el cambio global que el cambio climático. Esto significa que el aumento del intercambio entre personas de diferentes países y el transporte de mercancías ponen el medio adecuado para que estos insectos se desplacen rápidamente de unas partes del mundo a otras.

Además, según explica en una entrada de su blog la farmacéutica Marián García, el desarrollo urbanístico también ha podido influir. Esto se debe a que zonas que antes eran muy secas se han remodelado con la construcción de instalaciones como invernaderos o campos de golf, mucho más fértiles y húmedas.

No sabemos cómo han llegado hasta el Guadalquivir los mosquitos transmisores del patógeno responsable de las alarmas de virus en Sevilla. Ni siquiera sabemos con seguridad si se debe a uno de estos insectos. Sí sabemos cuáles son las medidas para evitar en la medida de lo posible tener encuentros indeseados, en caso de que se confirmen las sospechas. Nuevas reglas que se unen a las del coronavirus para velar por la salud de los ciudadanos en este año tan raro.

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