El cambio climático es visible a muchos niveles. Sin embargo, uno de los más representativos es la fusión del hielo. En los últimos años hemos dicho adiós a grandes glaciares e incluso hemos visto emerger patógenos enterrados en el permafrost. Muchas de las grandes masas de agua helada del planeta han ido sucumbiendo al aumento de temperaturas, marcando el paso de lo que viviremos en los próximos años si no logramos cambiar las cosas. Ahora, el colapso de la última capa de hielo intacta de Canadá nos indica que ese ritmo podría ser incluso más rápido de lo que creíamos.

Lo han explicado recientemente varios investigadores canadienses en un comunicado de la Universidad de Carleton, en Ottawa.

La última capa de hielo intacta de Canadá se parte en dos

A principios del siglo XX, la plataforma de hielo de Milne, ubicada en el borde de la isla de Ellesmere, era una gran masa helada de 8.600 kilómetros cuadrados de superficie.

No obstante, a medida que las temperaturas globales fueron aumentando, comenzó a resquebrajarse, dando lugar a varios trozos. Poco después del año 2000, aquella gran plataforma había pasado a convertirse en seis capas de hielo, de las cuales cinco ya habían colapsado en 2012.

La última capa de hielo intacta aguantó un poco más, pero este 2020 en el que todo puede pasar ha sido el año en el que finalmente ha caído, como lo hicieron las demás.

De momento, un fragmento de 79 kilómetros cuadrados se ha separado del resto, para luego partirse otra vez, en dos islas heladas de 55 y 24 kilómetros cuadrados.

Temperaturas inusualmente altas

Según investigadores de la Universidad de Carleton, el motivo del colapso de esta última capa de hielo intacta han sido las temperaturas inusualmente elevadas. Este verano ha estado 5ºC por encima del promedio medido entre 1981 y 2010, con una tasa de calentamiento en la zona dos o tres veces por encima de la global.

De momento, la plataforma helada solo se ha dividido en unos cuantos fragmentos; pero, dada la situación, lo esperable es que terminen desapareciendo. Y puede que no tarden mucho en hacerlo, pues podría bastar con unas pocas décadas.

Más allá del hecho simbólico de que Canadá ya no tiene ninguna capa de hielo intacta, lo sucedido es grave a muchos niveles. Estas grandes plataformas tienen diversas funciones, como enfriar las regiones polares terrestres y captar el agua de deshielo de los glaciares para evitar la subida del nivel del mar. Sin ellas, el calentamiento de los polos será cada vez más intenso, lo cual supondrá la fusión de más hielo, el aumento del agua líquida y la aparición de grandes inundaciones, entre otras catástrofes. Todo eso es lo que está por venir si no se soluciona el problema. De momento, no faltan las señales para hacer algo al respecto. Esta ha sido solo una de ellas; pero, por desgracia, otras mucho peores pueden estar preparadas para aparecer.

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