El olfato de los perros es casi un superpoder que les permite localizar explosivos, encontrar personas perdidas o incluso detectar enfermedades. Esto último es algo que se ha comprobado con un gran número de patologías, desde la malaria hasta el cáncer. Por eso, no es extraño que poco después de los inicios de la pandemia numerosos investigadores en todo el mundo se plantearan si también podrían oler el coronavirus.

Para empezar, lógicamente, hay que entrenar a los animales. Tienen un olfato muy agudo, pero si no se les capacita para ello no sabrán qué es un positivo y qué un negativo. Es un primer paso que ya han dado numerosos laboratorios. Sin embargo, hasta ahora, ninguno había publicado sus resultados. El primero en hacerlo ha sido un equipo de científicos de la Universidad de Medicina Veterinaria de Hannover. Lo han hecho en BMC Infectious Diseases, con un estudio piloto que indica que, efectivamente, los perros podrían ser buenos aliados en la detección del SARS-CoV-2 en muestras de fluidos humanos.

¿Cómo logran los perros oler el coronavirus?

A menudo las enfermedades generan ciertos cambios en el metabolismo de una persona que provocan la liberación de nuevos compuestos. Además, se pueden dar modificaciones muy sutiles de los niveles normales a los que se producen. Estos pasan al torrente sanguíneo y de ahí a excreciones como la orina, el sudor o la mucosidad.

Sus concentraciones suelen ser extremadamente bajas, por lo que una nariz humana, con 5 millones de receptores olfativos, jamás sería capaz de detectarlas mediante el olfato. Sin embargo, los perros tienen 40 veces más receptores, por lo que su olfato es suficientemente agudo para discernir muestras patológicas.

Para eso, lógicamente, es necesario entrenarlos. Y eso es lo que han hecho estos investigadores con 8 perros rastreadores pertenecientes al ejército alemán.

Un entrenamiento exitoso

Estos perros fueron entrenados para oler el coronavirus en muestras procedentes de saliva y esputos.

Solo una semana después, ya eran capaces de discernir cuáles provenían de personas infectadas, con una precisión del 96%.

Al haberse realizado con muy pocos perros, se considera solo un estudio piloto, que podría ganar más peso con una participación mayor. No obstante, los procedimientos son suficientemente adecuados para apuntar a que, efectivamente, los canes podrían ser de gran ayuda para la detección de pacientes con SARS-CoV-2. Según las indicaciones de los autores del estudio, sería especialmente interesante en países con pocos recursos, en los que el acceso a las pruebas de diagnóstico es mucho más complicado.

Mientras tanto, otros laboratorios, ubicados en países como Finlandia, Reino Unido o Estados Unidos, también se encuentran entrenando a estos ayudantes peludos para oler el coronavirus. Si los resultados son similares a los obtenidos por el equipo alemán, las evidencias sobre este nuevo método de detección serían aún más robustas. Desde luego, cada vez son más los motivos para sostener que el perro es el mejor amigo del hombre.

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