Aunque parezca que se nos ha olvidado por la situación actual, el cambio climático es un problema. Y lo va a seguir siendo a corto, medio y largo plazo. Por eso, cada vez más son las empresas que se implican, de alguna forma, en producir de forma sostenible. Este es el caso de AlgaEnergy, una empresa biotecnológica que utiliza el CO2 industrial de otras empresas para hacer crecer sus microalgas.

Las microalgas cambiaron el clima de la Tierra una vez. Usaron el CO2 para la fotosíntesis oxigénica y, a cambio, llenaron la atmósfera de oxígeno. Carlos Rodríguez-Villa, director general de AlgaEnergy, cuenta a Hipertextual más sobre este tema:

“Las microalgas son microorganismos que aparecieron en la Tierra hace unos tres mil millones de años, y que crearon la atmósfera tal y como la conocemos hoy. Fueron los primeros organismos en realizar la fotosíntesis oxigénica y, por tanto, son el origen de toda la vida vegetal. Son la razón por la que tenemos oxígeno en la Tierra y nos proporcionan más de la mitad del oxígeno que respiramos. También conocidas como fitoplancton, son asimismo el primer eslabón de la cadena trófica en el medio acuático”.

«Materia prima de gran valor y calidad»

Además, “las microalgas constituyen una materia prima de gran valor y calidad. Sus numerosas propiedades les otorgan además un inmenso potencial y son de interés en diversos sectores socio-económicos e industriales”, añade. Como pueden ser la agricultura, la nutrición (tanto humana como animal), la cosmética y la acuicultura, sectores en los que están presentes actualmente. Pero esto no queda aquí, ya que AlgaEnergy quiere ir más allá. «Estamos investigando el inmenso potencial de aplicación para ser utilizadas en el sector farmacia, en la obtención de biomateriales. O en el sector energético como precursores de los biocombustibles de cuarta generación, entre otras aplicaciones», añade Rodríguez-Villa.

“En cuanto a su composición, las microalgas son fuente inagotable de compuestos de gran interés y valor nutritivo. Su contenido proteico es el mayor del planeta y son muy ricas en los ácidos grasos omega-3. De hecho, son la fuente original a partir de la cual los obtienen los peces y moluscos. Además, esto microrganismos tienen una gran cantidad de pigmentos y carotenoides antioxidantes, polisacáridos, vitaminas, carbohidratos y todo tipo de compuestos de gran interés”.

Economía circular

AlgaEnergy

Pero esto no es todo, ya que “existen otras variables no relacionadas con su composición, que hacen que las microalgas sean una de las materias primas estratégicas más prometedoras”, indica Rodríguez-Villa.

El director de AlgaEnergy explica que el valor de estos microorganismos también radica en “el hecho de que su principal nutriente sea el CO2, o que se puedan cultivar utilizando aguas residuales, o que no compitan con otras fuentes de alimentación humana al no precisar terrenos con valor agrícola, o que sean tan productivas que permitan obtener de ellas hasta una cosecha diaria”.

El uso de CO2 industrial para el crecimiento de estas microalgas es uno de los puntos fuertes de AlgaEnergy. «Todas estas ventajas desatacadas pueden integrarse en modelos de economía circular«, comenta el director de la empresa. AlgaEnergy, «en primicia mundial, utiliza las emisiones de CO2 provenientes de otras industrias para cultivar microalgas», añade. Este compuesto que utilizan viene «de las chimeneas de una central de ciclo combinado propiedad de Iberdrola». La eléctrica es socio tecnológico y accionista de AlgaEnergy desde 2009.

Cómo surge AlgaEnergy

Todo comenzó en 2007, relata Carlos Rodríguez-Villa, Director General de AlgaEnergy. «Aquel año, un emprendedor, Augusto Rodríguez-Villa, y un científico, el profesor Miguel García Guerrero, compartieron su visión de cómo querrían que fuera nuestra sociedad y el devenir de ésta».

«Sabían que un desarrollo más sostenible era posible y esa fue la motivación para sembrar la semilla de lo que se convertiría en una empresa altamente innovadora con un gran potencial de desarrollo y trascendencia global», comenta Rodríguez-Villa.

Mientras el primero aportaba experiencia empresarial, el profesor García Guerrero contribuía con su conocimiento «al desarrollo de esa área de la compañía». «Él es uno de los pocos investigadores de microalgas reconocidos internacionalmente. Y acumula más de cuatro décadas dedicadas a su estudio», añade.

AlgaEnergy es un ejemplo de cómo las empresas biotecnológicas pueden ayudar en la lucha contra el cambio climático. No solo siguen creando nuevos productos sino que, además, usan los desechos de otras industrias para su negocio. De esta forma, no se sigue enviando tanto CO2 a la atmósfera, lo que es un pequeño avance en esta particular cruzada a la que se enfrenta la Tierra en estos momentos.

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