Tras múltiples retrasos que mantienen a los 14 nanómetros como el proceso más longevo de Intel, el fabricante de chips norteamericano vuelve a traer malas noticias de cara a una posible remontada de la situación. Y es que ahora anuncia un retraso de 6 meses en su proceso de fabricación en 7 nanómetros.

Así lo ha afirmado la compañía junto a los resultados financieros correspondientes al segundo trimestre de 2020. En esta actualización de los progresos sobre su ambiciosa hoja de ruta prevista para los próximos años, afirman estar al menos seis meses tras lo previsto debido a un defecto en los 7 nm.

De esta forma, no será al menos hasta finales de 2022, y si no hay nuevos retrasos, que Intel pueda poner en marcha su próxima escala de fabricación de procesadores.

El plan B para arreglar el roto de los 10 nanómetros, ¿al traste?

Y es que tras cinco años sin dar un salto de escala, cuando lo tradicional en el esquema Tick Tock que determinaba la ley de Moore eran dos, Intel esperaba una vuelta a la renovación rápida en dos años. De esta forma, los 10 nanómetros serían un proceso relativamente breve sobre el que pasar de puntillas, y volver a presentar competitividad de cara a futuro.

La realidad es más dura que todo esto, y además doblemente. Y es que el proceso de fabricación en 10 nanómetros no ha resultado todavía ser tan ventajoso sobre el más que perfeccionado en 14 nm. El anuncio de estos defectos en 7 nanómetros, sobre el que se recoge del orden de un año en retrasos en términos de producción, podrían dar al traste con la competitividad de las próximas generaciones de procesadores Intel Core. Y es que, tal y como apuntan desde el portal especializado AnandTech, seguramente no veamos los procesadores estándar más miniaturizados hasta finales de 2022 o primeros de 2023.

Intel vía AnandTech

Echando un vistazo a la hoja de ruta de Intel hace poco más que un año, vemos que en 2020 está prevista la llegada de 10+, el proceso que renueve la actual décima generación –en su catálogo de 10 nanómetros, aunque también lo hay en 14 nm–. Desplazando hacia la derecha el proceso de 7 nanómetros, nos enferentaríamos de nuevo a un esquema de renovación en tres tiempos, más parecido a PAO –Process, Architecture, Optimization–, con el que en primer lugar encararon los retrasos en 10 nm. El resto es historia y la conocemos ya bien todos.

Hemos de tener siempre en cuenta que la densidad de transistores de los diseños de Intel son equivalentes a un nodo más avanzado de la competencia, entre los que se encuentran TSMC o Samsung. Esto es, los 10 nanómetros ya están a la altura de los 7 nm en términos de miniaturización. No obstante, estos dos productores han comenzado ya ha fabricar sus procesadores en 5 nanómetros de cara a –o 7 nanómetros equivalentes de Intel–, para su lanzamiento a partir de la segunda mitad del año. Estos darán vida a los procesadores HiSilicon de Huawei de nueva generación, los próximos A14 de Apple o los futuros Exynos de la propia Samsung, entre muchos otros.