Nunca un décimo cumpleaños, el cambio de una cifra a la pareja, había sido tan atípico. El gigante BlaBlaCar ha visto, al igual que el resto de compañías de cualquier sector, cómo sus bonitas cifras de miles de usuarios en todo el mundo rayaban la terrible cifra de cero en apenas cuestión de semanas.

«A principios de marzo ya veíamos lo que estaba por venir en España, porque teníamos la referencia de Italia», explica el country manager de BlaBlaCar en España y Portugal, «por lo que ya teníamos una cierta previsión». Unos días más tarde, la propia compañía instaba a sus preciados usuarios a que cejasen en su intento de viajar. Ya estaba claro que el turismo y los viajes serían grandes víctimas con la pandemia.

«Llegamos a un punto en el que los viajes estaban casi en cero», explican. Principalmente en España, donde el confinamiento fue uno de los más duros de los países miembro. Alemania o Francia, según sus datos y pese a las recomendaciones de sus respectivos Gobiernos, no llegaron a un punto tan bajo.

«Vimos que había gente que seguía reservando algún viaje, por lo que nos pusimos en contacto con ellos para saber sus motivos. Todos nos dijeron que era para ir a trabajar [BlaBlaLines en Francia] o porque era la única forma de volver a casa tras el cierre de muchos medios de transporte».

Pero eso, forma parte del pasado. Desde el 21 de junio la actividad de BlaBlaCar volvió a tomar las calles con varios escenarios sobre la mesa que iban desde el más aciago, hasta el más optimista en el que recuperaban el 100% de su actividad. De momento, andan a medio camino.

BlaBlaCar ya rozando el 60%

Las cifras son diferentes entre países. De hecho, Alemania –que gozó de más movilidad de sus ciudadanos durante el pico de contagios en Europa– es la que ocupa el puesto más rezagado en lo que viajes se refiere. España, pese a todo, está recuperando el ritmo. Lo que es una buena noticia para BlaBlaCar: «España es uno de los mercados más importantes para BlaBlaCar por el volumen de usuarios; además es el más cercano y similar a la actividad de Francia», explica Zamácola, «además, esta recuperación ha sido orgánica, por lo que es muy positivo para el sector».

De momento, la enseña se mantiene en el 60% de su actividad respecto a las mismas fechas de 2019, momento en el que se alcanzaron cifras históricas. «Son datos que podrían hacer referencia a una época de baja demanda, pero que sin embargo se refieren a verano», comentan.

Pese a todo, son cifras positivas que aún tienen que equilibrar la oferta y la demanda dentro de la plataforma: hay más pasajeros (60%) que conductores ofertando viajes (50%). «Para los conductores está costando más por el hecho de que se les obliga a conducir con mascarilla», analizan.

Igualmente, desde BlaBlaCar asumen que, en estos momentos, se está viajando menos. Y no solo eso: «se están realizando viajes más largos». Lo que deja casi desierta la oferta de fin de semana que, además, se enfrenta a una tasa de cancelación histórica en la compañía cercana al 12% principalmente de los viajes con origen en las ciudades con más contagios: Madrid o Cataluña.

Álvaro Zamácola, Country Manager de BlaBlaCar

Mayores y de las grandes urbes o entre provincias

¿Grupos de riesgo? BlaBlaCar no ha analizado por segmentos de edad el efecto que ha tenido el coronavirus en los viajes compartidos. Por lógica, podría pensarse que los grupos de riesgo se han abstenido de viajar este años. Sin embargo, la compañía sí que ha registrado un ligero aumento de la edad media de usuarios. Ha pasado de los 32 a los 33 años, alejándose de los 22 años de media en sus primeros meses de de vida en España.

Pasajeros que siguen manteniendo los clásicos trayectos de la apliación. De Madrid a Valencia, Sevilla o Murcia. De Barcelona a la capital y Valencia. O los viajes entre provincias, principalmente en Andalucía.

Aparcando otros proyectos

Parte de la supervivencia de BlaBlaCar en Francia, durante el periodo de confinamiento, ha venido de la mano del servicio de BlaBlaLines –el modelo de negocio que quiere ocupar el segmento de los trayectos cortos y rutinarios–. Modelo que, en España, aún no tiene fecha de llegada y que el coronavirus ha pospuesto. «Ahora es complicado hacer inversiones porque hay mucha incertidumbre», explica Zamácola a Hipertextual, «esta estrategia quizá se retrase un poco».

En España, además, cuentan con otro dique: el de la regulación y el marco jurídico para explotar la actividad. BlaBlaCar confía en que las reformas ecológicas y de digitalización prometidas por el Gobierno de Pedro Sánchez abran un resquicio al servicio, pero no las tienen todas consigo. Hasta que no haya una definición clara para nuestro servicio, Francia no hará ninguna inversión de ese tipo en España», confirman.

Tanto así como su servicio de BlaBlaBus, solo habilitado para viajes internacionales entre la Península y Europa; una regulación que, atascada desde hace años, no hay previsión de que se modifique a corto plazo. Son conscientes de que la llegada del coronavirus ha marcado un antes y un después. «Se va a retrasar la estrategia general de la compañía», terminan.

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