Pantalla de la Cargador de la Xiaomi Mi Band 5
– Jul 23, 2020, 11:02 (CET)

Xiaomi Mi Band 5, análisis: la pulsera barata por excelencia es, ahora, más completa y mejor

Un año después, Xiaomi vuelve con una nueva edición de su pulsera de actividad y gadget superventas por excelencia. Muy similar al modelo anterior, la Xiaomi Mi Band 5 trae algunas mejoras aparentemente menores. ¿Suficientes para conservar el trono? Totalmente sí.

Xiaomi cuenta con cientos, o miles, de dispositivos y productos de todo tipo. Pocos, muy pocos, tan exitosos y reconocidos como esta línea de pulseras conectadas. La Xiaomi Mi Band 5 nace con un acumulado de nada menos que 100 millones de unidades vendidas a sus espaldas, por lo que el listón está realmente alto.

A la par que bajo, claro, si tenemos en cuenta el precio de venta con el que llega al mercado. A partir de hoy, está disponible promocionalmente por 35 euros, lo cual pone las cosas más bien complicadas a su competencia, por poco que esta cueste o lo mucho que aporte. Un ejemplo de ello es Fitbit, que pese a una mayor calidad general y funciones cede popularidad a la línea Mi Band de Xiaomi.

A diferencia del gran salto en la generación previa –la Mi Band 4 renovó con fuerza a la Mi Band 3–, esta pulsera de actividad podría considerarse como una actualización relativamente menor. Y es que no hay tantos cambios estéticos y algunas de las peticiones clásicas siguen todavía sin estar cubiertas. Lo cierto es que, como veremos, presenta un un avance interesante y más que digno de ser introducido en la lista de candidatos.

Pequeños cambios, grandes diferencias

Si la Mi Band 5 te resulta enormemente similar a la Mi Band 4, hay una razón. Es probable que a simple vista no puedas siquiera distinguirla, cosa que sí podías hacer en la generación anterior. La gran diferencia en este monitor de actividad de tan solo 12 gramos es su pantalla. Esta se estira 0,15 pulgadas en vertical, concediendo un 16% más de superficie hasta las 1,1 pulgadas. Puede parecer poco, pero se agradece y mucho ese pantalla extra, que muestra más información de forma simultánea y facilita la navegación e interacción táctil.

Esta pantalla es de nuevo Amoled, subiendo en resolución hasta los 126 x 294 pixels. También en igual medida sube algo su brillo desde los 400 nits de la Mi Band 4 a los 450 de la quinta edición. Este salto apenas se aprecia, y todavía se encuentra lejos de superar las carencias a plena luz del sol, pero algo es algo. Como referencia, un Apple Watch cuenta con brillos máximos del orden de 1.000 nits: queda camino por andar aquí.

El crecimiento de la pantalla también duplica los campos que es posible fijar en el reloj. Estos serán ahora además personalizables simplemente manteniendo pulsado sobre ellos, lo cual es bastante práctico. Puede hacerse en tan solo unos segundos, sin apenas esfuerzo e incluso varias veces al día.

Una de las grandes carencias de las Mi Band es la ausencia de NFC, al menos, en las versiones que se distribuyen en occidente. La edición de 2020 no es diferente en este sentido, ya que esta conectividad sin contacto queda limitada a los servicios de pago en China. Allí, hay una versión extra con NFC por el equivalente a unos cinco euros extra. Aquí, de momento sigue tocando esperar, lo cual está más impuesto por una integración inexistente con las aplicaciones de pago que por la incompatibilidad del hardware.

Curiosamente, aunque la Xiaomi Mi Band 5 tiene el mismo formato que la Mi Band 4, algunos usuarios reportan que las bandas de la versión anterior no son totalmente compatibles. Estas encajan y pueden usarse, pero no tienen la adaptación tan sólida que uno esperaría. Por tanto, mejor estar atentos a cuál compramos.

Una nueva relación con el cargador

Lo que sí cambia en este apartado, y he recibido como uno de los mejores cambios en esta pulsera –y me consta que no soy el único en percibirlo así– es la presencia del nuevo conector magnético para su carga. Ya no hará falta sacar la pastilla de la correa, que si bien es algo que podía hacerse en un par de segundos, la experiencia dejaba bastante que desear. Ahora basta con acercar el nuevo conector, y el imán hará el resto.

Cargador de la Xiaomi Mi Band 5
Foto: David Ortiz | Hipertextual.

Por supuesto, el mismo formato, un conector ahora más centrado y el mencionado imán no son características que salgan gratis en términos de espacio. A cambio, Xiaomi ha tenido que reducir su batería de 135 mAh hasta los 125 mAh. Una reducción inferior al 10% que no ha de marcar demasiada diferencia. No obstante, en esta generación vemos como la autonomía de referencia pasa de 20 días a "más de 14".

Esto es debido quizá también a la presencia de un sensor de pulso ahora, según la marca, hasta un 50% más preciso. También el O quizás a que ahora más funciones están disponibles de forma continua realizando mediciones. Sea como sea, es posible exprimir esta autonomía a discreción activando únicamente las funciones que más nos interesen. Y de hecho, Xiaomi tiene una buena cantidad desactivadas por defecto.

Xiaomi Mi Band 5 es más funciones y deportes

Xiaomi también incorpora algunas funciones nuevas que pueden resultar –o no– bastante interesantes. La más relevante quizás es la de monitorización del ciclo menstrual directamente en la pulsera, una característica cada vez más presente en este tipo de dispositivos conectados y que evita el uso de aplicaciones dedicadas para ello.

Índice de actividad en la Cargador de la Xiaomi Mi Band 5
Foto: David Ortiz | Hipertextual.

También es interesante la implementación del índice PAI. Este puede hacer que nuestro objetivo diario no sea exclusivamente de pasos, si no más bien de impacto de la actividad física sobre nuestra salud. Así se combina la actividad física basada en el ritmo cardíaco con el resto de las mediciones de la pulsera, dando unas métricas más completas y relevantes. PAI está diseñado para calcular el impacto a largo plazo, sobre nuestra esperanza de vida. De hecho, este índice tiene cierto –y controvertido– éxito entre las compañías aseguradoras.

Funciona a través de la medición periódica del pulso, que puede fijarse en periodos tan cortos como de un minuto. Si mantenemos una puntuación superior a 100 puntos, quiere decir que estaremos en la zona beneficiosa. Esta medición continua al nivel de las pulseras Fitbit, por supuesto, tiene un impacto en la batería, pero mejora su precisión. Como referencia, durante la semana que he estado probando la pulsera, haciendo deporte a diario, todavía resta un 40% de batería.

Otras características son la medición continua del sueño, con sus fases correspondientes, durante las 24 horas del día. Hasta ahora únicamente tenía en cuenta el sueño nocturno. Se incluye también un modo de medición del estrés, que hay que activar, por lo que diría que aporta poco, y un modo de relajación con ejercicios de respiración que puede resultar útil si es que estás in en todo eso. Aunque funcionan, estas características están poco –¿nada?– integradas entre sí o con el sistema, y costará usarlas regularmente.

Se introducen ahora en deslizamiento horizontal 'aplicaciones' o vistas rápidas de las mediciones que seleccionemos. Es posible ver las notificaciones, el tiempo y mucho más sin tener que hacer scroll –que podría ser continuo, mostrando más de una aplicación a la vez y haciendo uso de su mayor pantalla– hasta la función deseada. Asimismo, la Mi Band 5 incluye un modo 'experimental' en su sección Labs que permite usarla como disparador de la cámara del móvil. Estaría bien ver el encuadre en su pantalla, pero de momento únicamente permite tomar una captura. Eso sí: tanto en Android como en iOS.

Deportes soportados por la Cargador de la Xiaomi Mi Band 5
Foto: David Ortiz | Hipertextual.

Por último, Xiaomi incluye aquí hasta cinco nuevos modos deportivos, para un total de 11. Se estrenan el ciclismo en interior, la bici elíptica, yoga, máquina de remo y el salto a la comba. Asimismo se programa una alerta que nos avisa cuando llevamos demasiado sentados, y es que esos pasos no se van a hacer solos.

La lista de la compra para la Mi Band 6

Muchas de las funciones de la Xiaomi Mi Band 5 no son más que pequeños –pero prácticos– retoques de software. No descartaría que varias de estas funciones acaben llegando a la versión anterior en forma de actualización. Sin duda supone un gran salto sobre la Mi Band 3 que, por su precio, sin duda justificaría una renovación. No tanto sobre la Mi Band 4, sobre la que esperaría al menos unos meses por un posible y modesto lavado de cara.

No obstante y como decía, la Mi Band 5 todavía deja algunas aristas por pulir, en forma de carencias que todavía son más que bienvenidas de cara a próximas versiones. Decidir si te conviene esperar a su posible introducción es decisión de cada cual, una apuesta razonable y de más a menos probable sería la siguiente:

  • Brillo automático –y más alto–. Se viene pidiendo desde hace varias generaciones y, aunque se puede programar, no es idéntico. Con brillo automático se ahorraría batería en interiores y se ganaría en experiencia fuera. También, este todavía tiene que escalar más: una pulsera deportiva ha de poder utilizarse para hacer deporte en exteriores.
  • Barómetro. Es otra de las características baratas que permite realizar un seguimiento más exacto de la altura o los pisos subidos sin necesidad de GPS. Muchas pulseras y relojes deportivos cuentan con esta característica, que complementa a los datos del smartphone, desde hace años.
  • NFC en Europa. Pagar con el móvil es tremendamente práctico, especialmente en los tiempos de pandemia que nos ha tocado vivir. Si ya contamos con un dispositivo conectado, evitar sacar el móvil con las manos ocupadas sería útil. ¿El único problema? Que subiría su ligeramente precio, o forzaría la versión complementaria que ya vemos en China.

Sensor de pulso de la Cargador de la Xiaomi Mi Band 5
Foto: David Ortiz | Hipertextual.
  • Más memoria: música y aplicaciones en la pulsera. La Mi Band 5 cuenta con 512 KB de RAM y 16 MB de almacenamiento, cantidades idénticas a la Mi Band 4. Se hace difícil que con estas características pueda gestionar mucho más que unos cuantos watchfaces personalizados, pero podría aumentar y darle la puerta.
  • Interfaz renovada. La Xiaomi Mi Band 5 sigue pecando de una interfaz con textos diminutos, poco aprovechamiento de la nueva gran pantalla en algunas partes de la interfaz
  • GPS. La cuestión no es si llegará, sino cuándo. Pulseras como la Fitbit Charge 4 cuentan con esta característica que independiza totalmente a la pulsera del móvil mientras hacemos deporte con un rendimiento modesto. Eso sí, sale por 110 euros más. Quién sabe cuánto tardará Xiaomi en hacer su magia.

Además, ahora que no es necesario retirar la pastilla para su carga, Xiaomi podría decidir eliminar los laterales de la banda que la rodean. Esto la convertiría en algo menos personalizable, manteniendo el color negro en sus laterales aunque cambiemos la pulsera, pero abriría las puertas a un mayor aprovechamiento del espacio: mayor batería, un sensor de pulso más potente o, simplemente, un diseño más fino.

La Xiaomi Mi Band 5 es desde luego una gran propuesta de valor, que se siente cada vez menos como el gadget ultraeconómico que en realidad es. No obstante, no hay que perder esto de la vista, ya que sus acabados no son los mejores ni se le acercan y su softwe –en la pulsera y en la aplicación– todavía tiene mucho camino por recorrer y mejorar. ¿La recomendaría? Totalmente, si lo que buscas es algo básico o simplemente quieres probar. Nadie te va a dar más por menos.