Con los televisores y monitores 8K ya varios años amagando por hacerse un hueco en el mercado, y tras un par de generaciones intentando abrirse paso en el gran público, la gran contra se ha mantenido una constante: la absoluta falta de contenido en esta resolución.

Con un bitrate todavía muy limitado en las principales plataformas de streaming y sin recorrido a soportes físicos que den continuidad a un languideciente Blu-Ray, las productoras tampoco encuentran justificación a estas resoluciones superiores.

Es el caso de Warner Bros., quien ha realizado un estudio doble ciego en asociación con Pixar, Amazon Prime Video, LG y la American Society of Cinematographers (ASC) para comprobar de una vez por todas si los usuarios pueden o no detectar diferencias entre una varidedad de contenido 4K y 8K. La respuesta corta: mayormente no.

8K: aunque detectable, marginal y con varios peros

En el estudio, que desgranan en TechHive, se utilizaron hasta 7 clips de vídeo de distinta naturaleza. Dunkirk, con un plano corto y otro amplio; una escena de Brave y otra de Bichos –ambas producidas en 8K para la ocasión–; dos escenas de The Tick, una serie de Amazon Prime Video grabada en 8K con cámaras RED y finalmente una escena de naturaleza grabada por Stacey Spears.

Todas las escenas fueron grabadas o producidas de forma nativa en HDR, y codificadas bajo el estándar HDR10. Tras deescalar las escenas a 4K y vueltas a reescalar a 8K con un ligero suavizado, fueron reproducidas en el mismo televisor 8K de 88 pulgadas, el LG 88Z9, con un descomunal bitrate de 3 GB/s a través de un equipo de altas prestaciones. Como referencia, el streaming típico de Netflix para 4K son unos 15 Mb/s, algo menos de 0,002 GB/s.

Con una muestra de 139 usuarios, a los cuales se les realizaba una prueba de agudeza visual y se situaban a una distancia entre 1,5 y 2,7 metros de la pantalla –la distancia media de visualización en los hogares es de unos 2,1 metros–, el estudio recogía las valoraciones tras cada ciclo de reproducción, que se producía por triplicado para permitir la evaluación.

De la prueba de agudeza visual se obtuvieron resultados centrados en lo la referencia, como era de esperar, con un 27% de usuarios sobre el valor medio –mejor visión–. Esta medición es importante, pues los vídeos han de ser reproducidos ante aquellos que son capaces de captar los detalles. De otra forma, el estudio carecería totalmente de sentido.

Entre el global de los usuarios, los resultados del estudio arrojaron una pequeña mejora en el contenido 8K frente al 4K, aunque en algunos de los clips esta era tan marginal que la dispersión estadística era compatible con ninguna mejora en absoluto. Es decir, que depende del tipo de contenido y no todos los usuarios serán capaces de apreciar la nueva y cuatro veces superior resolución.

Lo que es curioso es que esta clasificación se mantiene relativamente intacta cuando se considera únicamente a los usuarios con una visión 20/20 –estándar– o superior. En cinco de los siete clips mostrados, la mejora sigue siendo casi imperceptible para una gran cantidad de usuarios, aunque la media se decante siempre hacia el lado del 8K.

Finalmente, considerando únicamente el grupo en el que se engloba a los usuarios con la mejor visión de todas, los resultados vuelven a ser algo inconcluyentes en la mayoría de vídeos, debido en este caso también al reducido tamaño de la muestra, de tan solo 13 individuos.

En general, se observó de forma consistente esta resolución mejorada en el documental de naturaleza, así como en la escena de Bichos renderizada en 8K para la ocasión, siendo mucho menos notoria en el resto de casos. El razonamiento de Michael Zink, uno de los representantes de Warner Bros., es el siguiente: "la razón por la que ves a un gran número de personas calificando '4K mejor que 8K' es que realmente no pueden ver la diferencia y simplemente están intentando adivinar".

Más resolución no es siempre mejor

Realmente, los resultados de este estudio ponen en un aprieto a los fabricantes de TV que ven en la carrera hacia el 8K uno de los grandes frentes en los que presentar tecnología que mejore de forma incremental la calidad de la imagen.

Quantum Processor 8K de Samsung
Procesador 8K del Q900R. David Ortiz | Hipertextual.

A la vista de este estudio, que se aprecie esta diferencia depende de varios factores:

  • Que tengas la agudeza visual mínima necesaria para apreciar el mayor detalle a la distancia de visionado y para la diagonal de tu TV. La modificación de cada una de estas tres características afecta al resto.
  • Que el contenido 8K sea favorable para que ese aumento de la resolución arroje un detalle extra apreciable.
  • Que haya contenido 8K o, en su ausencia, un algoritmo de reescalado potente que mejore la nitidez sin introducir otros artefactos.

Lo que queda claro es que esta diferencia, aunque perceptible en algunos casos, es ya más bien mínima y difícilmente tiene ya margen alguno de mejora hacia arriba. Como ya vimos en el análisis de la QLED 8K Q900R de Samsung, esta resolución puede ser la definitiva, pero tardará muchos años en asentarse.

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